La noticia de la apertura del mercado japonés para la carne argentina fue muy bien recibida por los empresarios del sector. Sin embargo, a pocas horas de conocerse la noticia, empieza a vislumbrarse que el negocio no estaría en la venta de músculos, sino de subproductos y de uno muy particular que es la lengua.
El segundo beneficio de esta apertura es que le da una espaldarazo muy grande a otras negociaciones internacionales que se llevan adelante. De hecho, el equipo de funcionarios que en estas horas está en Japón parte luego para Filipinas. La venta de carne vacuna ocupa el tercer puesto entre los beneficios que generaría el acceso al mercado japonés.
Japón dijo que sí, pero todavía hay que sacar la calculadora: “Tiene que ser comercial y competitivamente posible”, señaló Ulises Forte, consejero del IPCVA
Para tener una referencia de cómo viene la mano hay que mirar a nuestros vecinos de Uruguay. Desde que arrancó el año, las empresas uruguayas vendieron a Japón apenas 6.700 toneladas, apenas el 2% del total que sumó hasta septiembre 350 mil toneladas.
Esas ventas fueron por 58,5 millones de dólares, lo que significa un promedio de 8.700 dólares por tonelada, que representa el 62% del valor de cada tonelada comercializada, ya que el otro 38% se destina al pago de los aranceles que se exige por la importación del producto. En definitiva, la tonelada tiene un precio de 14.000 dólares, bien por debajo de los 22.000 que paga Europa por la Cuota Hilton.
Al fin el sushi podrá hacerse con carne argentina: Japón le abrió el mercado a nuestros bifes tras dos décadas de negociaciones
Otros países exportadores de carne, como Australia, pagan sólo 22% de arancel por entrar a ese mercado, lo que deja a la Argentina con pocas posibilidades de competir, ya que además hay que agregar los problemas de competitividad internos que genera un valor del dólar que no acompaña a la inflación, derechos de exportación y subas de costos significativos.
Referentes de la industria frigorífica argentina se encargaron de aclarar que la noticias es muy buena, pero que no hay que ilusionarse con ventas en cantidades importantes. Se trata más bien de un mercado de nicho, para la colocación de determinados productos que tengan el marmoleo que exige el sector social de mayor poder adquisitivo y que, además, está acostumbrado a consumir carne wagyu, que tiene una alta infiltración de grasa en el músculo.
Empresarios japoneses (incluyendo el ex presidente de Toyota) visitaron campos ganaderos en Buenos Aires, ilusionados con retomar el plan para importar carne desde el norte de la barrera patagónica
Además, indicaron que la apertura de Japón es el mejor aval que se puede tener para acceder a otros destinos del sudeste asiático. Desde la industria exportadora aclararon que hay un negocio en puertas mucho más importante que el de la carne: la exportación de lengua.
Uruguay vendió la mayor parte de su producción a Japón este año a un precio de 11.000 dólares la tonelada. El precio es 25% mayor que el de los músculos y sin dudas ayudaría a las empresas argentinas a mejorar la integración de la media res, lo que se completaría con la firma del protocolo con China para la venta de subproductos ganaderos que duerme en el cajón de los recuerdos a la espera de una visita de altas autoridades nacionales a ese país, que por ahora no está en carpeta, a pesar de lo que comunicaron recientemente funcionarios nacionales.
Agro & Campo
En Japón prefieren sacar la lengua antes que ir a los bifes: Por esa menudencia, los importadores pagan 25% más que por los músculos bovinos
Fuente: Bichos de Campo