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Trasplantes, segundas oportunidades
Hay temas de los que conviene no olvidarse nunca. El de los trasplantes de órganos es uno de ellos, siempre insuficientes en número para satisfacer la demanda, en una sociedad que tiene un largo camino cultural por desandar aún en la materia.En 2025 alcanzamos la tasa históricamente más alta con 20,54 donantes por millón de habitantes, con récord también de donantes y de trasplantes. Fueron 955 donaciones de órganos y 1308 de tejidos que llegaron a 4786 pacientes en lista de espera. Debido a las condiciones necesarias para la preservación de los órganos, la posibilidad de ser donante solo se da en 4 de cada 1000 fallecimientos.Hasta ayer, 7405 personas aguardaban un trasplante, más de 2200 aguardan córneas. Las cifras duelen cuando se asocian a la angustia de una espera tantas veces interminable en la que la vida corre riesgo cierto y la esperanza tiende a convertirse en desesperación.Por eso, hay que celebrar que 1625 trasplantes ya se hayan realizado este año, involucrando a 22 jurisdicciones, lapso en el que 739 personas donaron sus órganos.El 29 de agosto se celebra el Día del Donante de Órganos para poner en valor la importancia de la donación y el funcionamiento del sistema nacional de procuración y trasplante.Nada de esto habría sido posible sin el incansable trabajo del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) y de organismos y equipos de salud provinciales, una articulación tan virtuosa como compleja que demanda coordinar a muchos actores del sistema nacional.La preocupación por ampliar la disponibilidad de órganos condujo a la creación de nuevas Unidades Hospitalarias de Procuración de Órganos y Tejidos en hospitales tanto nacionales como privados y en el Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad (Samic). Actualmente totalizan 48 unidades. También se abrieron nuevos consultorios en hospitales, hoy unos 40, para para promover la detección, estadificación, registro y cuidado integral de personas con Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA) que optimizan el ingreso a la lista de espera de pacientes en diálisis.Por la denominada ley Justina, desde 2018 en nuestro país se considera donante a toda persona mayor de 18 años que no haya expresado su oposición. En el caso de los menores de edad, la autorización la emiten los padres o responsables legales. La ley española parte también del principio de presunción de donación general. A lo largo de 34 años, España ha venido liderando mundialmente la donación y trasplante de órganos, con una tasa de 53,2 donantes por millón de habitantes –lejísima de la nuestra: 20,54-, que todos los países deberíamos tender a emular.El papel de las familias es clave a la hora de confirmar el consentimiento cuando ocurre el fallecimiento, mucho más aún cuando se trata de menores, pues los requerimientos de órganos para pequeños son también numerosos. Todos podemos hablar con nuestros seres queridos para que conozcan nuestra voluntad de donar y la respeten llegado el momento.Las campañas de concientización son fundamentales y también el rol que cada uno de nosotros puede desempeñar. La palabra justa en el momento indicado puede sumar un donante. Poder brindar más segundas oportunidades depende en buena parte de todos.
Fuente: La Nación