“Como las azafatas en la puerta del avión”. Qué deberían observar los docentes en sus alumnos al entrar al aula

“Hola, ¿cómo te va? Bienvenido”. Antes de que un avión despegue, una azafata recibe a cada pasajero en la puerta. Puede parecer apenas un saludo amable, pero, según planteó la reconocida especialista en educación Laura Lewin, detrás de ese gesto ocurre algo más: mientras da la bienvenida, también observa.“Te está saludando para que te sientas bienvenido. Pero también te está viendo cómo entrás al avión”, explicó Lewin. Observa si alguien llega muy enojado, alcoholizado o bajo los efectos de alguna sustancia, porque en ese momento todavía se puede intervenir. “Una vez que el avión despegó, ya no podés hacer nada”, graficó.¿Qué pasaría si los docentes hicieran algo parecido cada mañana, antes de que sus estudiantes ingresen al aula? Para Lewin, magíster en Ciencias de la Educación, doctoranda en Neuroeducación, autora y formadora docente, salir unos minutos antes de la sala de profesores y recibir a los chicos en la puerta permite algo elemental, pero muchas veces relegado por otras urgencias: mirarlos. Observar quién llega distinto, quién parece triste o quién puede estar necesitando que alguien se acerque.“Estás viendo quién viene volando bajito, a quién sentás cerca tuyo, quién está demasiado arriba y cómo lo podemos bajar”, ejemplificó. Puede ser con música, con una actividad que ayude a regular la energía o simplemente con un gesto de cercanía. “Eso yo lo llamo la pedagogía del cuidado invisible: yo estoy viendo. Y no es que entro en piloto automático y me pongo a enseñar”.Durante el encuentro “Estamos a tiempo. Cómo cuidar y acompañar la salud mental de niños, niñas y adolescentes frente a los desafíos de hoy”, un evento organizado por Fundación LA NACION con el apoyo de Unicef Argentina, Lewin puso el foco en una premisa que consideró fundamental: “sin seguridad emocional, no hay aprendizaje posible”.El planteo cobra especial relevancia en un contexto en el que las situaciones de bullying en las escuelas alcanzan a 4 de cada 10 adolescentes, según datos de Unicef Argentina. Bullying: señales de alerta y cómo intervenir antes un casoPara la especialista, un alumno que tiene miedo de ser humillado, atacado o excluido puede tener enfrente a un excelente profesor, pero no necesariamente estará disponible para aprender. Y si bien el docente “no puede convertirse en psicólogo o en terapeuta”, sí puede estar, mirar y trabajar para generar un aula segura. “Un gimnasio emocional”El evento reunió la mirada de especialistas y testimonios de chicos que atravesaron distintas problemáticas de salud mental. La conversación con Lewin tuvo lugar tras escuchar a Juana Elizalde, una joven de 20 años que sufrió bullying durante años y atravesó intentos de suicidio.“¿Cómo puede ser que no veamos a los chicos? ¿Cómo puede ser que la escuela no sea un lugar seguro?”, se preguntó Lewin, visiblemente conmovida, después de conocer el testimonio de Juana.Suicidio: cómo acompañar y dónde pedir ayudaPara la especialista, la escuela tiene una oportunidad que excede ampliamente la transmisión de contenidos. Definió al aula como “un gimnasio emocional donde los chicos levantan pesas invisibles todos los días”: enfrentan conflictos, frustraciones, inseguridad y vergüenza. Cada una de esas situaciones, explicó, puede convertirse en un disparador para desarrollar herramientas.También la describió como “un gran laboratorio de humanidad”. Allí los chicos aprenden a conectarse con otros, ser empáticos, ayudar, escuchar, atravesar conflictos y pedir ayuda.

Fuente: La Nación