Jóvenes y sectores laborales. Crecieron en un mundo digital pero trabajan en una economía mucho más tradicional

Juana es diseñadora, tiene clientes en tres países distintos y trabaja desde su casa. Lucas reparte pedidos en bicicleta a direcciones que le pasa una aplicación. Clara crea contenido en redes sociales para marcas. Son tres maneras de trabajar que están lejos de las primeras experiencias laborales que tuvieron sus padres.Hace treinta años, el recorrido de un joven en busca de su primer trabajo podía comenzar en una fábrica, en un banco o en una oficina. Desde ese entonces, todos los empleos tuvieron que evolucionar e incorporar nuevas tecnologías, pero también aparecieron nuevas maneras de trabajar que décadas atrás nadie imaginaba.El trabajo remoto era extremadamente raro y nadie imaginaba trabajar para las plataformas como las que hoy atraviesan actividades tan distintas como las redes sociales, el streaming, el transporte o pedir comida.Cuando se habla de cómo cambió el trabajo de los jóvenes, el prejuicio suele enfocarse en influencers, creadores de contenido, streamers. Una generación que creció con internet debería haber protagonizado un gran desplazamiento hacia los nuevos empleos digitales. Pero los datos muestran una transformación diferente.Sí, es verdad que menos jóvenes trabajan en la industria que a principios de siglo. En 2003, la industria concentraba el 14% del empleo de los jóvenes de 18 a 29 años. Gastronomía y alojamiento representaban apenas el 4,8%. Algunos años después, esa distancia desapareció. En 2025, la industria representa apenas el 10% del empleo joven y la gastronomía y el alojamiento crecieron hasta llegar al 9,9%.El cambio ocurrió de manera lenta casi como para pasar inadvertido. Año tras año, la industria fue perdiendo peso entre los menores de 30 años, pero los rubros adonde migraron los jóvenes no fueron necesariamente los asociados al software y a la tecnología. Los que más crecieron fueron la gastronomía, alojamiento y los servicios de estética y cuidado personal, que duplicaron su participación en el empleo joven.“Con el correr de las décadas, la industria ha ido perdiendo la relevancia que llegó a tener como empleadora, y ese lugar lo fueron ocupando distintos tipos de servicios. En la Argentina la industria llegó a ser el 30% del empleo a fines de los ’50 en Argentina. Hoy ronda el 10%” explica Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de Fundar y curador de Argendata. Los cambios y continuidades en los sectores laborales donde trabajan los jóvenes son el foco de la segunda de una serie de cuatro notas, una colaboración entre LA NACION y Fundar, que explora una Argentina menos visible: la de los cambios sociales que avanzan silenciosamente entre las nuevas generaciones y modifican la manera en la que los jóvenes trabajan, viven, toman decisiones e imaginan el futuro. Las siguientes entregas muestran los cambios a la hora de formar una familia y el bienestar y la felicidad. La serie busca comprender no solo el país que somos, sino también el que estamos construyendo.
Los servicios profesionales también crecieron durante esas dos décadas, aunque no con tanta fuerza: del 8,1% al 10,3%. Ahí se encuentran muchas de las actividades asociadas con la economía del conocimiento y parte de los nuevos trabajos que dominan la conversación sobre el futuro laboral. El comercio, mientras tanto, prácticamente no se movió y continúa concentrando cerca de una cuarta parte de los trabajadores jóvenes.Pero el avance tecnológico no se mide solamente por el crecimiento de los sectores asociados con la economía del conocimiento. Una cosa es de qué trabajan los jóvenes y otra, cómo cambió su manera de trabajar. “En 2005, el 17% de los jóvenes tenía una ocupación en la que los sistemas o la informática ocupaban un lugar central. Hoy ese porcentaje llega al 30%”, agrega Schteingart.Sin embargo, la informatización de las tareas no significa que los sectores tecnológicos concentren a los trabajadores más jóvenes. Software continúa siendo uno de los sectores con menor edad promedio, con cerca de 38 años, frente a los 41,4 del promedio total de la economía argentina. Pero el ranking lo encabezan gastronomía y alojamiento, con 35 años, seguidos por estética y servicios personales, con 36,8. En la industria, en cambio, el promedio se acerca a los 42 años.
Hace veinte años, el ranking era diferente. En 2003, software era el sector más joven de la economía con un promedio de edad de 32,4 años. Le seguían la gastronomía y el alojamiento con 34 años. Paradójicamente, hoy las posiciones se invirtieron.La edad promedio aumentó en todos los sectores, en gran medida por lo que vimos en la primera nota de esta serie: que los jóvenes más jóvenes (18 a 20 años) trabajan menos que antes, sin embargo más jóvenes comenzaron a trabajar en gastronomía que los que lo hicieron en la industria del software. Estética y servicios personales fue uno de los pocos sectores que se rejuvenecieron: su edad promedio bajó de 41,2 a 36,8 años.“El auge del empleo en gastronomía y alojamiento es una tendencia de largo plazo, que corresponde al desarrollo del turismo y el ocio. Más allá de nuestras crisis frecuentes, en el largo plazo estos consumos han pasado a ser cada vez más importantes en Argentina”, explica Schteingart. “En los últimos 30 años, más que se duplicó la cantidad de hoteles y restaurantes en Argentina y también se volvieron parte del paisaje cotidiano los gimnasios y los salones de manicura”.La imagen de una generación de programadores, freelancers, influencers y streamers no es inventada. Esos empleos existen y forman parte de un mundo laboral que hace algunas décadas no se imaginaba. Pero son solo una parte de la historia, quizás, con más exposición que la de los trabajos mayoritarios.“El trabajo freelance es una posibilidad a la que acceden, en general, los jóvenes con niveles educativos altos. El grueso no tiene la oportunidad de trabajar de esa manera y en realidad representa una fracción acotada del mercado laboral”, agrega Schteingart. Para una gran parte de los jóvenes, las oportunidades laborales siguen apareciendo en lugares mucho más conocidos: el comercio, la gastronomía, el transporte, la industria o los servicios personales. Esto nos obliga a mirar de otra manera una discusión que suele plantearse como un choque entre generaciones. Parte de lo que interpretamos como una preferencia de los jóvenes es también una respuesta a la economía que encontraron. Donde la industria perdió peso y los servicios se expandieron. Lo más nuevo no siempre fue lo que más creció. Internet modificó las tareas, trajo nuevas oportunidades y creó ocupaciones que antes no existían, pero al mismo tiempo el empleo joven fue creciendo con más fuerza en sectores tradicionales como la gastronomía, el alojamiento y los servicios personales. En la Argentina, la manera de trabajar se digitalizó mucho más rápido que la estructura productiva y los empleos que genera.

Fuente: La Nación