Ignacio “Nacho” Méndez tenía apenas 20 años cuando comenzó a trabajar en el sector forestal. Desde entonces escucha prácticamente la misma descripción sobre la actividad: la Argentina tiene un enorme potencial, dispone de condiciones naturales extraordinarias y podría multiplicar varias veces su superficie implantada. Pero…
Pasaron dos décadas y Méndez todavía espera que aquella promesa termine de arrancar.
“Hace 20 años empezaba con el tema forestal, de muy chico, y siempre era el potencial, el desarrollo”, recordó el productor, que actualmente representa a la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Corrientes y coordina también la comisión vinculada a la actividad forestal dentro de esa entidad gremial.
¿Entonces? ¿Cuál es la explicación que encuentra Méndez para que se vea frustrada aquella promesa inicial que lo tentó a meterse dentro de la actividad?
Para él, una de las principales explicaciones aparece cuando la madera sale del bosque y debe comenzar a recorrer kilómetros. “La clave es bajar los costos logísticos. Hoy mandar una madera del NEA a Buenos Aires sale tres o cuatro veces más de lo que sale en Brasil, Uruguay o Paraguay. Y eso te hace quedar afuera de los mercados”, afirmó con claridad.
Según indicó el empresario, transportar un metro cúbico de madera puede costar alrededor de 60 dólares en la Argentina, mientras que en Brasil ese valor ronda los 15 dólares.
“No hay trenes, no hay hidrovía. También impuestos, aduana”, enumeró.
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El problema se vuelve determinante para una actividad en la que las condiciones naturales ofrecen ventajas, pero la distancia entre las plantaciones, los centros industriales y los mercados puede terminar por malograr las posibilidades de negocios.
Méndez conoce esa dificultad desde los dos lados, porque es productor forestal en Corrientes pero “tengo industria también en Buenos Aires y sé lo complicado que es hacer algo industrial y darle valor agregado”, explicó a Bichos de Campo. En la gran ciudad, el empresario trabaja en la fabricación de postes,, mientras que en Corrientes combina forestación con ganadería mediante sistemas silvopastoriles.
Sobre ese esquema productivo, cuenta que “hago menos densidad, hacemos pasturas y ganadería adentro. Es una combinación que permite seguir con el negocio ganadero y hacer el negocio forestal”, contó.
Pero incluso para empresas eficientes, sostuvo, la logística puede convertirse en un límite difícil de superar. “Si no bajamos esos costos, por más eficiente que seas en el campo es muy difícil. Hay gente que está con costos productivos súper eficientes y está complicada con los costos logísticos. La pequeña industria lo sufre en carne propia”, señaló.
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A ese escenario se agregó en los últimos tiempos otro problema: un mercado interno debilitado que reduce las posibilidades de colocar la producción de madera. El directivo de la SRA considera por eso que es ultra necesario ampliar las exportaciones y generar condiciones para que lleguen nuevas inversiones industriales.
Una gran planta de celulosa, como se preanuncia en Corrientes, no solamente modificaría la demanda de madera. Una inversión de semejante escala también obligaría a discutir y resolver parte de los déficits de infraestructura y logística que hoy afectan al conjunto de la cadena. Porque, enfatizo: “Si no se empiezan a bajar esos costos, ninguna empresa es viable en la Argentina”.
Mientras tanto, hay otro indicador que comienza a preocuparle: la superficie que se incorpora anualmente a la producción forestal, que durante décadas estuvo clavada en 1,2 o 1,3 millones de hectáreas. “En los últimos años la tasa de plantación bajó. Se está cortando lo mismo que se planta o menos. Necesitamos incentivar” nuevas forestaciones, advirtió.
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Como director de la Sociedad Rural y su referente de su comisión forestal, Nacho pretende llevar los problemas que experimenta como productor e industrial hasta los ámbitos donde se discuten políticas públicas. Como el sector forestal fue ganando espacio dentro de una entidad históricamente mucho más identificada con la ganadería y la agricultura, él busca instalar desde allí estas cuestiones vinculadas con infraestructura, logística, regulaciones e inversiones.
Méndez percibe interés entre los funcionarios que participan de esas discusiones. Pero después de dos décadas escuchando hablar del potencial forestal argentino, quiere que ese entusiasmo empiece a convertirse en medidas concretas. “Los políticos demuestran mucho interés, están muy motivados. Pero esa motivación la queremos ver nosotros también con hechos”, afirmó.
Agro & Campo
Desde hace 20 años que Nacho Méndez escucha hablar del “potencial” forestal argentino: Se puso a producir y, como encontró muchas murallas, también se metió de lleno en las discusiones
Fuente: Bichos de Campo