Nueva votación para la ONU: un “mal día” para Grossi, un cambio entre las favoritas y falta de consenso

WASHINGTON.- La tercera “votación indicativa” del Consejo de Seguridad en la elección para definir al sucesor de António Guterres como secretario general de la ONU volvió a arrojar señales de una falta de consenso en el organismo, aunque dejó a la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan y a la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett como principales contendientes en la carrera, al tiempo que el diplomático argentino Rafael Grossi perdió terreno. Según fuentes diplomáticas citadas por medios especializados, en la ronda a puertas cerradas celebrada en Nueva York, Grynspan lideró la votación al obtener nueve respaldos y superó a Rodrigues-Birkett, quien mantuvo los ocho apoyos que la habían dejado primera en la anterior ronda, celebrada el 21 de agosto.Sin embargo, ambas tuvieron una elevada cantidad de rechazos (cinco y seis, respectivamente), lo que deja abierta la carrera y hasta la posibilidad de que se sumen nuevos contendiente. Ambas además sumaron un voto de “no opinión”. Esta ronda volvió a ser secreta, por lo que se desconoce cómo votó cada uno de los 15 miembros del Consejo, de los cuales cinco son permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña) y tienen derecho a veto.Para Grossi, en tanto, la votación resultó negativa. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), cuya candidatura fue impulsada por el gobierno de Javier Milei, perdió dos apoyos y cayó a cinco, al tiempo que sumó otros dos “no apoya” y subió a ocho (mantuvo los dos “no opinión”). Así, Grossi quedó en una línea similar a la del político ugandés Olara Otunnu, excandidato presidencial opositor y antiguo funcionario de Naciones Unidas, que tuvo cinco apoyos, siete rechazos y tres “no opinión”.“Es un mal día para Grossi. Puede que aún se recupere, pero lo tiene muy difícil. Cabe destacar que los votos de rechazo han aumentado considerablemente tanto para él como para Rodrigues-Birkett. Probablemente habrá nuevos candidatos uniéndose pronto a la carrera”, señaló a LA NACION Daniel Safran-Hon, que se desempeñó en distintos cargos dentro de la oficina ejecutiva del secretario general durante el último año de Ban Ki-moon y los primeros seis de Guterres, y en misiones en el terreno.En la primera “votación indicativa” del Consejo, el 30 de julio, Grynspan había quedado al frente con diez “apoya”, un “no apoya” y cuatro votos “sin opinión”, seguida por Rodrigues-Birkett (nueve, dos y cuatro, respectivamente) y Grossi (siete, dos y seis).En la siguiente ronda, el 21 de agosto, ninguna candidatura alcanzó los nueve apoyos, un signo de que el Consejo no está del todo satisfecho con las candidaturas. Allí, Rodrigues-Birkett había pasado al primer lugar, con ocho respaldos, tres “no apoya” y cuatro “sin opinión”; Grynspan cayó a siete, cuatro y cuatro, y Grossi había mantenido los siete votos positivos, pero sumó seis negativos y tuvo dos “sin opinión”. Para imponerse en la ronda final -que no tiene fecha definida-, un candidato necesita reunir al menos nueve votos en el Consejo y evitar el veto de cualquiera de los P5. Tras ese respaldo, los 193 Estados miembros de la Asamblea General suelen ratificar al aspirante recomendado.Para todos los candidatos, el equilibrio es delicado en una campaña marcada por las profundas divergencias en el P5 en temas cruciales, como los conflictos en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania, y la pulseada por el plan nuclear iraní, además de la pérdida de influencia de la ONU y las fuertes críticas del presidente Donald Trump al organismo, para el que pretende una reestructuración con más recortes de fondos (Estados Unidos es el principal contribuyente, al aportar casi un cuarto del presupuesto regular).Grossi, en bajaGrossi ha impulsado su campaña con llamados a una reforma profunda de la ONU para que recupere su protagonismo en la escena global, y en una reciente columna de opinión publicada en The Economist expuso su propuesta para una institución en crisis de confianza. “Eso significará hacer menos, mejor”, sostuvo.En las últimas semanas, el Kremlin criticó públicamente a Grossi, quien por su rol como director general del OIEA mantiene una activa labor de mediación ante los riesgos en la planta nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, ocupada por fuerzas rusas desde 2022 tras la invasión a Ucrania.Además, en la declaración de Nueva Delhi de los Brics (grupo que integran Rusia y China junto a Brasil, la India y Sudáfrica), aprobada por unanimidad el sábado, el grupo formuló un señalamiento directo de que ninguna mujer haya ocupado el cargo de secretaria general de la ONU durante sus 81 años de historia.Según la tradición geográfica de alternancia entre continentes, el puesto en esta elección recaería en alguno de los candidatos de América Latina luego de 36 años, tras el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991), mientras que hay diversos sectores -y también miembros del Consejo- que presionan para que, por primera vez, una mujer asuma como secretaria genera de la ONU.Los especialistas señalan de todas formas que esa variable no ha calado tanto dentro del P5 -solo China indicó que le “agradaría” que una mujer sea electa-, pero sí dentro de algunos de los actuales diez miembros no permanentes del Consejo, como Dinamarca y Letonia (los otros son Bahréin, Colombia ,Grecia, Liberia, Pakistán, Panamá, la República Democrática del Congo y Somalia).En tanto, el hecho de que Gran Bretaña integre el P5 -con derecho a veto- también generó dudas sobre qué postura podría tomar sobre la candidatura de Grossi, en medio de las renovadas tensiones en la disputa con la Argentina por las islas Malvinas, que escalaron en los últimos días tras la cadena nacional del presidente Javier Milei. La votación de este viernes se produjo antes de la semana de alto nivel de la Asamblea General del organismo, que tendrá su plato fuerte desde el martes con los discursos de los mandatarios de todo el mundo.

Fuente: La Nación