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Céline Dion: “Había prometido no llorar, no cumplo mis promesas”
Como médico laringólogo, cantante y especialista en voz profesional, el regreso de Céline Dion a los escenarios despierta en mí una admiración que excede ampliamente lo artístico.En 2022, la cantante comunicó que padecía síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica autoinmune poco frecuente que produce rigidez muscular y episodios de espasmos involuntarios. Aunque solemos pensar la voz como un fenómeno localizado exclusivamente en la laringe, cantar requiere mucho más que unas cuerdas vocales sanas: es el resultado de una coordinación extremadamente precisa entre la respiración, la musculatura del tronco, la laringe, los resonadores y la articulación.Sandra Bullock, 62 años: “Consumo yogur griego, ensalada de pollo y péptidos en el café”Cuando una enfermedad altera el control muscular, puede comprometer el sostén respiratorio y la delicada regulación de las tensiones que intervienen en la fonación. En el canto, donde las exigencias son mucho mayores que en el habla, esto puede traducirse en menor estabilidad, pérdida de extensión vocal, dificultad para sostener notas largas, cambios en la intensidad, fatiga y una calidad vocal más tensa, inestable o imprevisible. No implica necesariamente una lesión de las cuerdas vocales: el problema puede estar en la coordinación neuromuscular que permite utilizarlas con precisión.En una cantante con el nivel técnico de Céline Dion, pequeñas variaciones que podrían pasar inadvertidas en una voz cotidiana adquieren una enorme relevancia. Su repertorio exige amplitud, potencia, control dinámico y frases prolongadas. Subir a un escenario requiere confiar en el propio cuerpo y sentir que la voz responderá cuando sea convocada. Cuando esa certeza se pierde, cantar deja de ser solamente un desafío técnico: se convierte también en un profundo acto de confianza.Céline expresó su voluntad de rehabilitarse y su deseo de volver a cantar. Esa promesa, realizada ante su público, pero seguramente también ante sí misma, parece haber sostenido un proceso largo y complejo. La rehabilitación no necesariamente devuelve la voz al punto exacto en el que se encontraba antes de la enfermedad. Muchas veces permite construir un nuevo equilibrio: reconocer los límites actuales, recuperar coordinación, desarrollar estrategias compensatorias y volver a confiar progresivamente en las propias posibilidades.Su regreso a París, iniciado en septiembre de 2026 y con nuevas funciones previstas hasta mayo de 2027, no debe interpretarse necesariamente como la resolución definitiva de su enfermedad. Representa, más bien, la posibilidad de volver a cantar desde una condición diferente, después de un enorme trabajo físico, vocal y emocional. Es la concreción de aquella voluntad de recuperarse lo suficiente como para reencontrarse con el escenario y con su público.Enfrentar cada presentación supone convivir con una cuota inevitable de incertidumbre: no saber exactamente cómo responderá el cuerpo esa noche y, aun así, decidir volver a ocupar el escenario. Allí radica buena parte de la magnitud de este regreso. No solamente en alcanzar determinadas notas, sino en atreverse nuevamente a transitarlas. La tecnología puede sostener el espectáculo, pero no reemplaza el coraje de quien sube al escenario.Quizás hoy su voz no deba ser escuchada solamente desde la comparación con la Céline Dion de otros tiempos, sino como la expresión de una artista que aprendió a construir una nueva relación con su cuerpo, con sus posibilidades y con sus límites.*Por Dr. Federico Sala, médico otorrinolaringólogo, especialista en laringología, voz y deglución. Servicio de otorrinolaringología del Hospital Italiano.
Fuente: La Nación