El nuevo libro de Marcos Ayerra y los empresarios que “extrañan la inflación”

Un parásito, según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), es un organismo animal o vegetal que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo (léase empobrecer, debilitar o desgastar progresivamente) sin llegar a matarlo. También la RAE registra que así se denomina a una persona que vive “a costa ajena”, a quien llama “abusón” y “vividor”, entre otros términos. Esta analogía dio pie al título del libro Parásitos de la Argentina (Planeta) de Marcos Ayerra, quien fue presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) durante el gobierno de Mauricio Macri y exsecretario Pymes, Emprendedores y Economía del Conocimiento en el equipo de Javier Milei. Allí describió un “feroz enemigo” que se llama “costo argentino”, como un “andamiaje parasitario que fue construido sigilosamente por un grupo de argentinos para abusar de otros argentinos. Estos parásitos están muy organizados para seguir viviendo del esfuerzo de sus compatriotas”, resume uno de los párrafos iniciales del libro. Identificó siete grandes categorías de “parásitos” que, a su entender, afectan el desarrollo económico: la mafia judicial o industria del juicio, que perjudica sobre todo a las pymes; los excesos gremiales; los excesos de impuestos, tasas y contribuciones, que hacen que por cada peso que gastamos se pague un 45% en impuestos (hay 150 tributos contando los nacionales, provinciales y municipales); los regímenes de privilegio y protección sectorial (como los colegios profesionales, marca Ayerra); la burocracia estatal; la informalidad económica (se piden mejores jubilaciones, pero el 42% de los trabajadores no paga impuestos) y la aceptación de la corrupción (que calificó como maldad).“Los que pronosticaron un Estado presente para cuidar a la gente mintieron, porque creció 55% el tamaño del Estado en relación con el PBI, mientras se multiplicaba por seis el porcentaje de pobreza sobre el total de la población”, explica el autor, como fundamento clave del cambio que buscó la sociedad.El exceso de empleo público es uno de los parásitos a los que hace referencia Ayerra, ya que “hay mucha gente viviendo del Estado”. En 2001 había 1.670.000 empleados públicos, y en 2023 llegaron a 3.400.000. El 57% está en las provincias, el 27% en Nación y el 16% en los municipios, según datos oficiales. Por otro lado, la baja del gasto público nacional en 2024 representó el 5% del PBI, la de las provincias el 2% del PBI y la de municipios el 0,5% del PBI. ”Es fundamental la presión social en el territorio para lograr que los impuestos bajen en todo el país", detalla el autor.Algunos empresarios no son ajenos a los abusos. “Lo que beneficiaba al empresario dañaba al consumidor”, dijo Ayerra a LA NACION, haciendo referencia a gobiernos anteriores. Como ejemplo, mencionó el caso FATE, con neumáticos que costaban cuatro veces más que en los países limítrofes, ya que la importación estaba prácticamente cerrada. Agregó que hoy los intereses del empresario y el consumidor están alineados en la importancia de bajar el costo argentino, aunque “mucha gente reclama volver atrás al decir, protéjanme. Es más, hay empresarios que extrañan la inflación y se entiende, porque compraban stock, pagaban más tarde y con el aumento por inflación perjudicaban al consumidor”, agregó. Como consecuencia, había y hay todavía unas 500.000 empresas, cuando en España hay tres millones y en Chile hay más de un millón de compañías, alegó.Una costosa “infección”La tesis central de Ayerra es que el país necesita “sanarse” de una serie de estructuras, ya que “estamos infectados de parásitos”, dijo. Según su visión, frenan el crecimiento económico, desalientan la iniciativa privada y terminan perjudicando tanto a empresas como a consumidores. “Estamos dejando que mucha gente abuse de nuestras familias, de nuestros hijos. Como si no tuviéramos orgullo”, disparó.¿Cómo actúan los parásitos? Salen a la luz cuando, por ejemplo, Nación baja un impuesto y los municipios lo suben. “Cuando se habla de la crisis de consumo, hay que entender que la mitad de cada precio son impuestos”, dijo. También se refirió como un “currito entre amigos” al sistema del “compre provincial”, un régimen que utilizan varias provincias para otorgar preferencia a empresas radicadas en su territorio cuando el Estado realiza compras, contrataciones u obras públicas.En cuanto a la demandada baja de impuestos, Ayerra dijo a LA NACION que es un camino largo; “hay que bajar el gasto primero. Ahora se ordenó y se empezaron a bajar impuestos sin perder el superávit. La verdad es que no alcanzó, porque por más que Nación lo haga, los provinciales y los municipales siguen adelante”, dijo. Por otro lado, destacó que “los costos laborales no salariales son caros, pero también que el 42% de la gente no aporta. Es el parásito de la informalidad. El tema es empezar a sanar. Para ser competitivos hay que llevar adelante esta lucha; es un cambio cultural”, sostuvo. ¿Va a volver a la función pública? “No, para mí esta batalla es desde lo privado”, afirmó, y reclamó un mayor involucramiento de la sociedad civil para impulsar cambios en cada ámbito.

Fuente: La Nación