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La Argentina frente a una oportunidad histórica: el potencial de la investigación clínica para la salud
“Hoy la Argentina está viviendo un momento óptimo en lo que es capacidad instalada a nivel científico, médico y de infraestructura”, comenzó diciendo Gastón Domingues Caetano, presidente de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme), en la apertura del Capítulo 6 de “Salud, la innovación al servicio de la prevención”.En un mano a mano con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, Domingues Caetano −que cuenta con más de 25 años de trayectoria en la industria farmacéutica y en la gestión empresarial− habló sobre dónde está parada hoy la Argentina en lo que es investigación clínica, los beneficios económicos que puede tener el país por este tipo de inversión, el nivel de competitividad que hay y el engranaje con la política, entre otros temas.“El año pasado tuvimos más de 84.000 participantes en estudios de investigación clínica y más de 1100 estudios propiamente dichos”, reveló el presidente de Caeme. “Si comparamos esas cifras con años anteriores, vemos que hay una tasa de crecimiento exponencial que demuestra que hay un alto interés y una posibilidad muy grande de traer inversiones a esta industria del conocimiento”, continuó.Al ser consultado por Del Rio sobre cómo se cruzan dichas cifras con el desarrollo económico del país, Domingues Caetano aseguró que las inversiones en investigación clínica “no solo van a derramar en el ámbito público, sino también en el privado” y que “se va a generar un desarrollo de todo el ecosistema de salud”. Reveló además que en 2025 se invirtieron unos US$700 millones y que, recientemente, su entidad anunció un acuerdo de inversión de US$8000 millones de dólares para los próximos años. Respecto a esto último, confesó que, con el nivel de proyección que están teniendo, ven esa cifra probablemente superada. El futuro de la saludActualmente, los estudios de investigación clínica están orientados a las principales problemáticas que tiene la sociedad: oncología, inmunología, enfermedades raras y prevención. Dentro de los tipos de productos que están surgiendo, el experto enumeró la terapia génica (es decir, cambiar el gen que puede generar una enfermedad) y la terapia o medicina personalizada (donde se toma una muestra del ADN, se ve la patología que hay y en un centro especializado se genera un medicamento diseñado para tratar esa afección).Un actor fundamental en el éxito de la industria es el sector público. En este caso, Domingues Caetano dijo: “Celebramos la receptividad gubernamental que tuvimos. La Argentina ha dado pasos muy grandes en el área de salud en lo que es adhesión de buenas prácticas en investigación clínica”.Mencionó que hubo avances significativos en lo que es propiedad intelectual y que, de continuar así, el ámbito público puede pasar a recibir más del 50% de las inversiones. “En el mundo se van a invertir US$349.000 millones en investigación clínica. Si como país pudiéramos tener un pedacito más de ese monto, atraeríamos más inversión directa, mayor empleo y oportunidades para el sistema de salud”, afirmó.Sobre el enigma de la longevidad, Domingues Caetano contó que hoy el país tiene la mayor tasa de longevidad y que es necesario que la industria pueda trabajar de manera conjunta con las autoridades sanitarias para empezar a hacer prevención en los grupos +50. Por último, habló de la importancia de que las personas le pierdan el miedo a las investigaciones clínicas: “Hay que seguir trabajando en educar y dar tranquilidad a la población para que sepan que en un estudio clínico los voluntarios son evaluados con todas las normas de seguridad y monitoreo”.
Fuente: La Nación