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Tom Cruise, a los 64 años: “No le tengo miedo a la muerte, me gusta estar al borde del precipicio; la vida es una aventura y la incertidumbre es parte de ella”
A los 64 años, después de haberse lanzado en moto desde un acantilado, colgado de un avión en pleno vuelo y convertido algunas de las escenas más riesgosas de Misión: Imposible en una marca personal, Tom Cruise asegura que hay algo que no lo inquieta: la muerte. “No, no le tengo miedo”, respondió en una entrevista con GQ. Y enseguida dejó una frase que parece resumir buena parte de la forma en que eligió vivir —y filmar— durante las últimas cuatro décadas: “Me gusta estar al borde del precipicio”.En una extensa entrevista con el medio estadounidense, acompañada por una producción de fotos que rápidamente llamó la atención, el actor habló de su relación con el peligro, el paso del tiempo y una carrera en la que todavía se niega a sentirse instalado. También se refirió a Digger, la película de Alejandro G. Iñárritu que lo devuelve a un registro diferente, después de años dominados por las grandes producciones de acción.“La vida es una aventura. La incertidumbre es parte de la vida y también es parte de hacer películas”, reflexionó. Para él, el desafío consiste precisamente en trabajar sobre aquello que todavía no conoce: “Quiero convertir las incertidumbres en certezas. Y después crear nuevas incertidumbres”.El cine como forma de vida“Hacer películas no es lo que hago. Es lo que soy”, afirmó Cruise cuando le preguntaron por su relación con el cine y explicó que, incluso cuando no está filmando, su cabeza permanece concentrada en el próximo proyecto. “Cuando no estoy haciendo una película, estoy preparando la siguiente. Todo el tiempo estoy estudiando. Siempre estoy aprendiendo algo”, reveló.También se refirió a un rumor que corre desde hace años sobre su comportamiento dentro del set. “Son ciertos. Soy intenso. Los tomo con mucho humor, pero lo cierto es que cuando algo me interesa, quiero aprenderlo. Quiero entenderlo”, explicó.El actor afirmó que sigue involucrándose en cada detalle de una producción y que no se limita a actuar frente a cámara. Según contó, cuando llega a un set conoce a las personas que hacen posible una película: desde quienes pintan y construyen los decorados hasta quienes mueven las cámaras, trabajan con las luces o se ocupan de la arquitectura y el diseño. “Sé todos sus nombres”, aseguró. Al hablar de su infancia, el actor reconoció que en ese niño ya habitaba la curiosidad que lo movilizaría durante toda su vida. “Siempre me interesaron las personas. Quería entenderlas, entender las culturas, entender qué nos une”, rememoró.Cruise no estudió cine y, sin embargo, tenía muy claro lo que quería hacer. “Tenía un plan secreto”, recordó. Escribía sus sueños y los colocaba en un tablero. Y aclaró que ese sueño no consistía simplemente en ser famoso. “Quería hacer películas. Quería viajar. Quería conocer gente. Quería vivir”, resumió. View this post on Instagram Su infancia también estuvo marcada por las mudanzas. Cruise contó que pasó por alrededor de 15 escuelas durante 16 años. Esa experiencia, lejos de alejarlo de los demás, parece haber alimentado una de las características que todavía identifica como centrales en su forma de trabajar: observar.“Siempre me gustó ayudar a la gente. Me gusta ver a la gente hacerlo bien”, señaló. También definió uno de sus objetivos personales con una frase que resume buena parte de su filosofía: “Dejar las cosas mejor de como las encontré”.Un desafío diferenteLa misma lógica aplica a su trabajo como actor. Cruise definió Digger como “la culminación de todas sus habilidades” y aseguró que se trata del personaje más desafiante de su carrera. La película, dirigida por Iñárritu, lo coloca en un registro muy diferente al de los héroes prácticamente invulnerables que interpretó durante buena parte de los últimos años: Cruise interpreta a un magnate petrolero cuya conducta desencadena acontecimientos que podrían llevar al fin del mundo.Para Cruise, cada proyecto exige encontrar su propio lenguaje. “Ninguna película es fácil. Cuando algo importa, no tomás el camino fácil”, indicó. Si bien sabe que su imagen pública quedó asociada especialmente a las películas de acción, considera que su trayectoria fue mucho más amplia. “Mi carrera fue evolucionando deliberadamente”, explicó.También habló de los proyectos que alguna vez fueron considerados demasiado riesgosos. Mencionó Nacido el 4 de julio y Rain Man, entre otros trabajos, y recordó que incluso convertir Misión: Imposible en una película implicó apostar contra lo que muchos pensaban que podía hacerse. “Muchos films que hice eran películas que la gente no quería hacer”, señaló.Su estrategia, explicó, fue aprovechar el éxito de un proyecto para volver a arriesgarse. “Si las cosas funcionan, puedo volver a apostar todas las fichas que acumulé y hacer algo creativo”, afirmó.Ese espíritu también está en su relación con el paso del tiempo. Cruise no parece interesado en construir una imagen de alguien que no tiene los pies sobre la tierra. “No quiero decir que llegué a la cima”, sostuvo. Y aclaró: “Siempre hay un nuevo sueño. Una persona sin sueños ha decidido no vivir”.Su concepción del cine también excede la actuación. “Las películas hablan de la humanidad”, afirmó. Y aunque reconoció el valor de la televisión y de las plataformas de contenido, explicó por qué continúa defendiendo la experiencia de la pantalla grande: “Me encanta el cine porque lleva a todos a una sala y permite compartir una experiencia”.“Mi casa es un set de filmación. Soy ciudadano del mundo y de la humanidad”, marcó y contó que intenta mantener el teléfono lo más lejos posible: “Prefiero que la gente venga y hable conmigo cara a cara”.Por último, cuando le preguntaron cuál era el mayor malentendido que existía sobre él, no buscó una respuesta grandilocuente: “No lo sé. No pienso demasiado en eso”.
Fuente: La Nación