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Platense se despidió de una Copa Libertadores que lo vio crecer hasta en la noche de la eliminación
Ni en la hora de la eliminación, la primera participación de Platense en la historia de la Copa Libertadores quedó como un capítulo sombrío, olvidable. Sí el lamento porque se acabó una aventura que en total tuvo diez partidos, un trayecto seguramente más largo del imaginado en un principio, cuando le tocó compartir la zona con Corinthians, Peñarol e Independiente Santa Fe. Por entonces, ser parte del concierto continental ya colmaba las expectativas, que se fueron agrandando a medida que el equipo daba la talla en casi todos los compromisos. Primero con Walter Zunino, y a partir de los octavos de final con Martín Palermo, alguien que tiene una conexión especial con la Libertadores desde su época de goleador de Boca.El límite para Platense fueron los cuartos de final y un Fluminense que no fue superior en Vicente López, pero que encontró una hendija en 10 minutos de errores y dispersión del local. Tiempo suficiente para que la calidad que estaba aletargada en varias individualidades de Fluminense aprovechara esos deslices por los que llegó al descuento, tras una pérdida de Ferreira en campo rival y el terreno libre para el contraataque que condujo Hulk y definió el uruguayo Canobbio tras enganchar ante Vázquez y definir con un remate cruzado.En ese breve lapso, Platense tiró por la borda todo lo bueno que había hecho. A Palermo se le atropellaban las palabras para explicárselo a sus futbolistas en la pausa de refresco de la segunda etapa: “Muchachos, en los primeros 10 minutos hicimos cinco pases mal, no puede ser. No hagamos locuras, estamos a un gol”. Platense todavía ganaba tras un primer tiempo para recordar, pero la diferencia de un solo gol (2-1) le daba la clasificación al conjunto cariocaTan ciertas eran las palabras de Palermo que Platense estuvo cerca de forzar los penales hasta el último minuto, con un remate de Zapiola que se desvió en un defensor y un cabezazo de Vázquez que terminó de convertir al veterano arquero Fabio (45 años) en la figura de la noche.Convencido de que la historia en Vicente López podía ser distinta a la del Maracaná. Demostrar que el 0-2 de la ida fue un golpe del que se podía reponer. Con esa mentalidad salió Platense en la revancha. No era una ilusión sostenida solo por las palabras, sino que la llevó a la práctica con la convicción del que quiere adueñarse del desarrollo e imponer condiciones. Es probable que Fluminense se haya sorprendido por la decidida actitud de Platense, o quizá se dejó llevar por un exceso de confianza, especulando con que la clasificación estaba más que encaminada.Los resquicios que dejó Fluminense fueron aprovechados desde el comienzo por Platense, que no se demoró un minuto en posicionar el juego en campo rival. Barrios y Ferreira marcaron presencia en el círculo central, no dejaron que la pelota le llegara a Ganso, que tampoco hacía mucho para ofrecerse a compañeros que tenían dificultades para armar una salida limpia.Platense mantuvo una alta intensidad en todo el primer tiempo. Lo ahogó a Fluminense, le hizo sentir el rigor en la disputa de cada pelota, lo incomodó sin darle respiro. Más allá del buen pie de Merlini, Platense compensaba con voluntad y determinación lo que podía faltarle en recursos técnicos. Llegaba con centros y remates, ponía con frecuencia la pelota cerca de las inmediaciones del arquero Fabio, que no podía descuidarse.Ante un adversario bastante apocado, el desafío de Platense era traducir toda esa enjundia en efectividad. Le está costando el gol y llegaba a este partido con una carga de 235 minutos sin convertir por la Libertadores, desde la ida de local frente a Coquimbo. En la primera pausa de hidratación, Palermo les confirmó a sus jugadores que estaban en el camino correcto: “Estamos bien, nos falta finalización. Y ojo cuando la pelota le llega a Hulk porque la sabe aguantar”. En una noche futbolística de palabras mayores, era necesario que aparecieran jugadores hechos para la ocasión. Mainero hizo el gol del título de 2025 ante Huracán y marcó de visitante ante Peñarol para una victoria que rectificó el rumbo del equipo en la etapa de grupos. Ya tiene un lugar en la historia calamar. Y fue Guido Mainero, con un remate dentro del área que se desvió en un defensor, el que puso el 1-0 a los 30 minutos, momento para que la hazaña fuera tomando más forma.Fluminense parecía haberse quedado en una playa de Río de Janeiro, como si no terminara de comprender que estaba metido en un problema, que se agravó un minuto antes del final de la primera etapa, con el estupendo cabezazo de Sepúlveda -refuerzo que llegó hace un par de semanas desde Banfield-, tras un muy buen centro combado de Mainero.Platense quiso mantener la postura en el segundo período, pero quizá por el gran desgaste hecho y la carga emocional de lo que estaba en juego, aparecieron errores que no había cometido, como la pérdida de Ferreira y una defensa desacomodada.Quedó en shock el Calamar durante varios minutos y Fluminense amenazó con algunos contraataques. Igual le quedó impulso para los arrestos finales, sobreponiéndose los pecados por falta de oficio y vuelo en un torneo continental. De ver la Copa Libertadores siempre de lejos, este año se animó a soñar hasta con las semifinales. No siempre un debutante llega a mirar tan lejos. Lo más destacado de Platense 2 - Fluminense 1
Fuente: La Nación Deportes