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Hallaron un código perdido en la Gran Pirámide de Guiza que explicaría el propósito de su construcción
La Gran Pirámide de Guiza se encuentra muy cerca de El Cairo y fue construida alrededor del año 2570 a. C. Es la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que sobrevivió hasta nuestros días y, en la actualidad, un arqueólogo independiente habría encontrado un código que descifra el motivo por el que se erigió semejante monumento mortuorio en el desierto. Los restos del Antiguo Egipto guardan secretos que aún son objeto de estudio por decenas de arqueólogos que desde todo el mundo se acercan para entender cómo surgieron y por qué. Entre los resabios, la Gran Pirámide que mandó a construir el faraón Keops se escondería un doble sentido, según detalló el investigador Sefy Levy, que argumentó que las proporciones comprenden un sistema numérico secreto diseñado para perdurar mucho después de que los constructores se hubieran marchado.En el artículo, aún pendiente de revisión por sus colegas y que se publicó en la revista SSRN, el científico declaró que estos jeroglíficos ocultos están incrustados en la altura, la base, los lados inclinados y la forma general de la pirámide de 4.500 años de antigüedad.En el artículo titulado The Pyramid as Memory Hypothesis, el experto propuso que las pirámides en general no fueron simplemente tumbas, sino una codificación arquitectónica, espacial y dimensional permanente del sistema cosmológico del Zep Tepi.Esta cosmología tuvo su origen en las tradiciones pastoriles del Sáhara Verde, durante el Periodo Húmedo Africano, y fue transmitida al Valle del Nilo a lo largo de 1500 años por los Shemsu Hor (los Seguidores de Horus) como un estándar de calibración e infraestructura de memoria cultural tras la desertificación de su paisaje de origen.Las anomalías del modelo funerario tradicionalEl estudio comienza con el análisis de una serie de características del complejo de Guiza que resultan problemáticas para la interpretación clásica de la pirámide como un simple monumento funerario.Allí no se encontró ninguna momia, vaso canopo ni ajuar funerario primario en las cámaras de ninguna de las tres grandes pirámides de Guiza. Además, el sarcófago de la Cámara del Rey es un bloque monolítico de granito sin tapa, vacío y sin marcas de quemaduras o residuos de combustión. Sus dimensiones superan el ancho de los pasajes de acceso, lo que demuestra que fue colocado durante la fase de construcción.A diferencia de las pirámides de la V Dinastía (como Unas o Teti), las paredes de las cámaras de la IV Dinastía en Guiza no presentan inscripciones, relieve ni preparación para jeroglíficos. El estudio sugiere que los Textos de las Pirámides aparecieron siglos después, precisamente cuando la tradición oral encarnada comenzó a debilitarse.El investigador señaló que hay fuentes contemporáneas como el Papiro de Merer que llaman a la pirámide Akhet-Khufu (el Horizonte de Jufu), definiéndola como un umbral de transformación y no como una tumba. Relatos clásicos (Heródoto, Diodoro Sículo) y literarios (Papiro Westcar) también vinculan la construcción con tradiciones de pastores, depósitos de conocimiento sagrado o la búsqueda de plantillas arquitectónicas secretas del templo de Thoth.Cabe destacar que el estudio no descartó por completo la función ritual del faraón, sino que la integra dentro del marco cosmológico. En primer lugar, como un sitio para preservar la cultura. Tras el colapso climático del Sáhara Verde, la población pastoralista en migración perdió su ancla geográfica de referencia. La pirámide funcionó como un estándar de calibración físico indestructible a 30° N para preservar el sistema cosmológico en piedra.En segundo plano sirvió de apoptosis real. La transformación del faraón fallecido en un espíritu Akh ascendiendo a las “Estrellas Impercederas” era la escenificación ritual anidada dentro de este monumento de memoria cósmica.
Fuente: La Nación