La educación como sistema pastoril: Para la decana de la FAUBA, Adriana Rodríguez, así como ocurre con los suelos, si en la facultad se extrae más de lo que se repone, el sistema colapsa

La decana de la Facultad de Agronomía de la UBA, Adriana Rodríguez, llevó una clase de funcionamiento de los ecosistemas a la Plaza de Mayo, en Buenos Aires, donde participó de las actividades previas a la Marcha Federal Universitaria. Fue al Congreso junto con otros rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para presentar las necesidades presupuestarias de las universidades para 2027. En ese escenario, eligió explicar la crisis del sistema universitario a partir de un ejemplo conocido por los productores ganaderos.
“En el corto plazo se puede producir más carne si vos ponés más animales de los que puede soportar el sistema, pero en el mediano plazo el sistema se deteriora”, explicó durante la entrevista. El problema es que, cuando el pastizal pierde capacidad de recuperación, también cae su capacidad de sostener la producción. La decana trasladó esa lógica a la universidad y advirtió que el deterioro puede hacerse visible cuando ya sea demasiado tarde.
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La clase tuvo como eje el funcionamiento del ecosistema pastoril. Rodríguez explicó que en un sistema de producción de carne, la fotosíntesis transforma la energía solar en biomasa y que el animal, mediante su eficiencia de transformación, convierte esa biomasa en carne. En la universidad, los procesos equivalentes son la enseñanza, la investigación y la extensión. Los recursos que permiten que funcionen son, fundamentalmente, el financiamiento y los recursos humanos.
El paralelismo también se extiende a los productos que genera cada sistema. En el campo, el resultado es la carne. En la universidad, los egresados, los desarrollos tecnológicos y los conocimientos que se producen. La diferencia, según la decana, es que esos productos universitarios tienen un efecto multiplicador.
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“Los graduados, en sus ámbitos de trabajo, llevan ese conocimiento a distintos lugares, a distintos espacios, y lo pueden mejorar y lo pueden incrementar”, señaló. Lo mismo ocurre con los desarrollos intelectuales, tecnológicos y sociales, que pueden contribuir a generar políticas públicas o mejorar la vida de las personas.
En la Facultad de Agronomía, ese proceso se expresa también en el mejoramiento genético. La decana mencionó la creación de variedades con mayor productividad y resistencia a la sequía, al anegamiento o a suelos con baja disponibilidad de nutrientes. Son resultados que se generan a partir de la investigación y que luego se trasladan a los sistemas productivos.
“Mejoramos para nuestra sociedad. Eso es lo fundamental”, resumió.

La advertencia sobre el deterioro de los ecosistemas pastoriles tiene un correlato en la situación presupuestaria de las universidades. La decana sostuvo que el conflicto entre el Poder Ejecutivo y las instituciones de educación superior continúa porque, según su planteo, no se están recibiendo los recursos que corresponden por ley.
“Hay impactos negativos que no se ven en lo inmediato”, afirmó. La Facultad de Agronomía mantiene en marcha más de 150 proyectos de investigación y más de 120 convenios con gobiernos provinciales y municipales, empresas privadas y organizaciones no gubernamentales. Esos vínculos permiten que la universidad continúe desarrollando conocimiento y atendiendo demandas de distintas comunidades.

La actividad, sin embargo, no alcanza para garantizar que el sistema pueda sostenerse en el tiempo. La decana comparó la situación con la extracción de recursos de un sistema natural a una velocidad mayor que la de su recuperación.
“Hoy seguimos investigando, seguimos dando clase. Pero eso en algún momento se va a caer”, sostuvo. La advertencia apunta a los efectos acumulativos de la falta de financiamiento, que pueden no reflejarse de inmediato en la cantidad de clases dictadas o de proyectos en ejecución, pero sí afectar la capacidad futura de la institución.
El ejemplo de los pastizales también permite distinguir entre sistemas con distinta capacidad de recuperación. La decana mencionó la estepa patagónica, donde un deterioro puede ser irreversible, y la región pampeana húmeda, que cuenta con mayor resiliencia y puede recuperarse en un mediano plazo. En su comparación, la universidad todavía puede recuperar su capacidad productiva, pero el riesgo es que la demora haga cada vez más difícil revertir el daño.

La decana participó de la presentación de las necesidades presupuestarias universitarias para 2027 ante el Congreso, junto con otros rectores del CIN, en la previa de la Marcha Federal Universitaria. La actividad en Plaza de Mayo incluyó clases abiertas, entre ellas la de la Facultad de Agronomía.
El reclamo se desarrolla en un escenario de conflicto entre las universidades y el Poder Ejecutivo. Rodríguez cuestionó que el Gobierno no cumpla con lo que el Poder Legislativo votó y el Poder Judicial ordenó cumplir. En su interpretación, la situación excede la discusión por el financiamiento y afecta el funcionamiento de las instituciones democráticas y republicanas.
“Una de las bases de la democracia y del republicanismo es respetar los poderes del Estado”, sostuvo. La decana vinculó esa preocupación con el compromiso que asumen los egresados de respetar y hacer respetar las instituciones democráticas y republicanas.

Fuente: Bichos de Campo