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Referentes de la CGT y de movimientos sociales tendrán audiencia con León XIV antes de su visita a la Argentina
ROMA.- En tiempos turbulentos y cuando faltan menos de dos meses de la esperada visita del papa León XIV al país, varios referentes argentinos -del mundo sindical, empresario, de los movimientos sociales y de organismos internacionales- llegaron a Roma para hablar de la importancia del diálogo social, de la justicia social y ambiental y de la construcción de puentes. No en clave doméstica, sino global, los dirigentes sindicales Gerardo Martínez, de la CGT, pero que viajó como miembro titular del consejo de administración de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), y Cristian Jerónimo, integrante del triunvirato de mando de la central obrera peronista; de los movimientos sociales, Alejandro Gramajo, de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP); Marta Pujadas, presidenta del Consejo Sindical de Asesoramiento Técnico de la OEA (Organización de Estados Americanos); Daniel Funes de Rioja, presidente de la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y extitular de la Unión Industrial Argentina (UIA), entre otros, participan desde este jueves del “IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte Sur”, en la Casa Generalizia de La Salle. De muy alto nivel, el evento, al que asisten unas sesenta personas, colegas de todo el continente y varios cardenales, culminará este sábado con una audiencia con el papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano. Entre los asistentes se destacan Liz Schuler, presidenta del sindicato más grande de los Estados Unidos; Ramón Freire, uno de los gremialistas más importantes de Brasil; y empresarios de renombre como el estadounidense Fred Humphries, directivo de Microsoft y el brasileño Leandro Gobbo, vicepresidente de PLS, Pilbara Minerals.Organizado en forma conjunta por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), junto al CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), la USCCB (la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos) y la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), el encuentro es el resultado de un proceso que se inició en 2022 en Bogotá, durante el pontificado del papa Francisco, que dio lugar a reuniones similares a lo largo de los años, entre las cuales, una en Washington el año pasado.“Es importante decir que esto no es un evento aislado, que vienen a sacarse una foto, sino que se trata de gente que está trabajando en forma conjunta hace años y que recién al final se viene a reunir con el Papa”, dijo a LA NACION la teóloga argentina Emilce Cuda, secretaria de la PCAL y una de las promotoras de este proceso.“En este cuarto y último encuentro sinodal Fratelli Tutti lo que se busca es, a través de la amistad social, poder reconstruir la ciudad, es decir, poder atender a esta crisis ecológica socioambiental que estamos viviendo. Quienes han tomado primero este desafío han sido las instituciones del trabajo organizado, como son los sindicatos y las cámaras de empresarios, porque son profesionales de uno de los mejores dispositivos de la OIT y del siglo XX, que es lo que se conoce como diálogo social: el diálogo social no es un diálogo entre amigos, sino entre partes en conflicto que, sentados a una misma mesa, buscan un acuerdo”, explicó Cuda. En febrero de 2022, ella se convirtió en una de las pocas mujeres con cargo dirigencial en el Vaticano, desde el cual trabajó con el antes cardenal Robert Prevost, que como prefecto del Dicasterio para los Obispos también fue presidente de la PCAL.“La Iglesia siempre ha tenido una gran influencia en el mundo de los trabajadores y ese diálogo social, que para nosotros es amistad social, intenta poder ser un dispositivo que ahora ayude a un diálogo intersectorial, donde no solamente las instituciones del trabajo organizado, sino también otras comunidades, como son las comunidades universitarias, las comunidades territoriales, las comunidades que forman también los organismos internacionales, todos juntos, puedan sentarse a una mesa de diálogo amistoso por una justicia social y ambiental”, destacó la teóloga.Para ella -que fue discípula del padre jesuita Juan Carlos Scannone, teórico de la Teología del Pueblo y maestro de Jorge Bergoglio- lo que hay que destacar en este encuentro es que “después de cinco años de haber pasado por etapas de ver la realidad a través de lo académico, luego de hacer un discernimiento de acuerdo a los principios de la doctrina social de la iglesia, se pensaron acciones concretas, como pedía el Papa Francisco y como pide el Papa León XIV”. “Esas acciones concretas es lo que llamamos una agenda de responsabilidad compartida multisectorial, que es algo que está pidiendo León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas. Son acciones concretas en respuesta a las principales transformaciones que atraviesan al Continente Americano: inteligencia artificial y dignidad humana; formación y capacitación para el diálogo socioambiental; organización comunitaria y cuidados; juventudes y adicciones; inteligencia artificial y amistad social; transición energética y protección de territorios como bien común”, ahondó. Estas seis acciones concretas “han construido un puente entre el norte y el sur, lo que da mucha novedad a este encuentro, que se da por primera vez en Roma”, remarcó. Además de los ya mencionados, participan otros argentinos: Luis Scasso, director regional de la OEI, el padre Charly Olivero, coordinador de la Red de Comunidades Organizadas del CELAM y excura villero y el empresario Nicolás Mallo Huergo, de Integra Capital. ¿Por qué en un evento Norte-Sur hay tantos argentinos?“Bueno, porque Argentina, junto a Brasil, es uno de los países de América latina donde realmente el modelo del trabajo organizado ha llegado a su máxima expresión. Y es por eso que los puestos en organismos internacionales en general están ocupados por argentinos o brasileños”, indicó Cuda. “No están ahí porque son argentinos, sino porque dada la característica del movimiento del trabajo organizado en la costa este de América Latina, hace que sean los que ocupan esos puestos a nivel internacional”, concluyó.
Fuente: La Nación