La ruta nacional 149 es conocida también como el “Corredor Andino”, que une a las provincias de Mendoza y San Juan, pero también se inserta en un zona de tránsito internacional y conecta con algunas de las vías que hacen luego su paso a Chile, en lo que se conoce como el “Corredor Cristo Redentor”.
Hace ya más de 12 años que allí se llevaron a cabo obras de pavimentación, pero quedó un tramo de poco más de 37 kilómetros estudiado muchas veces y del que prometieron hacerse cargo en sucesivas ocasiones. Está enmarcado en una serie de obras que iban a contar con el aval del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero hoy parecen no tener fondos reservados ni prioridad en los planes de Vialidad Nacional.
Ante el visible deterioro de la traza, que es de ripio, convive con la fauna autóctona y se torna intransitable muy a menudo, ahora los vecinos juntan firmas para ejercer presión con su reclamo.
El asfalto parte desde la localidad de Uspallata, en el norte mendocino, y se corta pasados los 20 kilómetros, justo a la altura de la Estancia Los Tambillos, donde quedan ruinas de la actividad tambera llevada a cabo por los Incas. Desde ese punto, y hasta el límite con San Juan, los vehículos particulares, camiones y colectivos deben aminorar la marcha, armarse de paciencia y transitar con mucha cautela, porque la ruta continúa con apenas un “mejorado”, visiblemente desmejorado en varios tramos.
Una vez atravesado el límite, druante los escasos kilómetros que continúan hasta la localidad de Barreal, del lado sanjuanino, la ruta está pavimentada desde 2014, cuando ese último sector fue habilitado.
Sin embargo, el reclamo por los 37,2 kilómetros aún de ripio es esgrimido en conjunto entre vecinos y referentes de Uspallata y Barreal, que entienden que ese tramo complica por igual la logística, la actividad comercial y el tránsito doméstico de ambas comunidades. Nada menos, que en la conexión entre dos provincias y otro país, y de un proyecto muchas veces prometido.
Eso es lo que ha motivado una iniciativa para recolectar firmas de manera digital. Entre sanjuaninos y mendocinos estiman ya haber reunido unas 1000 rúbricas y aguardan al menos duplicar ese número para que su reclamo sea escuchado. Ofrecen un formulario digital en el que el principal punto es “¿Estás a favor de la pavimentación? (con cruces de fauna para prevenir accidentes)” y donde cualquiera puede firmar.
En paralelo, representantes autoconvocados de ambas localidades decidieron institucionalizarlo y conformaron una comisión. Desde ese espacio, que ya celebró su primera reunión, elevan el pedido de pavimentación a autoridades provinciales y nacionales, y a legisladores de la región.
La ruta 149 fue históricamente el principal nexo terrestre entre las localidades de los valles precordilleranos de San Juan y Mendoza. Originalmente, era un mismo camino formado por la ruta provincial 38 en Mendoza y la 412 en San Juan, que posteriormente pasó al ámbito nacional transformándose en esta ruta nacional hoy en pugna.
Como no está incluída entre las trazas que Nación trasladó a la provincia de Mendoza -como la 7, 40 y 143-, ni, más recientemente, a las de San Juan, entonces esas obras pendientes siguen siendo todavía responsabilidad del gobierno que hoy encabeza Javier Milei, pero que prometieron muchos otros gobiernos anteriormente.
“En la medida que el tramo de la Ruta Nacional N° 149 ´Estancia Tambillos – Límite con San Juan´ mantenga su actual situación, continuará siendo un camino en condiciones precarias”, advertía en 2019 un informe elaborado por Vialidad Nacional, al que accedió Bichos de Campo.
Ese documento, en realidad, era una actualización del estudio de impacto ambiental requerido inicialmente por el BID, que había incluido a esta obra en el Programa de Ampliación de Capacidad y Mejoras de Seguridad en el Corredor Sistema Cristo Redentor, un megaproyecto que, de hecho, aún figura en estado de “implementación”.
De acuerdo con la información suministrada por el propio organismo en su sitio oficial, la línea de Crédito Condicional para Proyectos de Inversión había sido aprobada en 2017 y contemplaba más de 500 millones de dólares para todos los trabajos de la región.
En ese documento, Vialidad Nacional reconocía la relevancia que tiene pavimentar esos pocos kilómetros, ya que además de unir Uspallata con Barreal, también continúa su traza conectando con otras localidades del norte sanjuanino. “De esta forma, se conforma el denominado ´Corredor Andino´, que tiene una gran importancia desde el punto de vista político y estratégico, ya que es un corredor paralelo a la Cordillera de los Andes y permite acceder a las zonas de frontera en las provincias cuyanas, en una amplia extensión”, expresa.
Asimismo, la ruta 149 también podría conectarse con la ruta nacional 7, el paso Cristo Redentor con la ruta nacional 150 y el paso de Agua Negra, todos ellos hacia Chile. Por ello, facilitaría el movimiento turístico y productivo de Calingasta y habilitaría una alternativa para cargas de calizas y otras producciones que busquen salir hacia Chile y el Pacífico.
Entre los puntos por los cuales justificaba avanzar con la obra en 2019, el organismo nacional destacaba “mejorar la calidad de vida de los usuarios de la zona, favorecer el traslado de la producción local y regional, disminuir de los costos de operación vehicular y del tiempo de viaje y hasta mejorar la calidad ambiental”.
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Los estudios de impacto ambiental estaban orientados también a evaluar cómo la obra convive con los “tesoros arqueológicos” que tiene la región, ubicada en pleno “Camino del Inca”. Y es lo que generó que en 2019 se moviera la traza unos 300 metros hacia el este, estableciendo además pasos de fauna.
Además, el informe de Vialidad Nacional aclaraba expresamente que “la obra será financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, y por ello el estudio incorporaba los requerimientos establecidos en las Políticas Operativas de esa entidad. Para 2015 se estimaba un presupuesto de 209 millones de pesos específicamente para ese tramo, que en 2019 habían actualizado a poco más de 500 millones.
El plazo de ejecución, por su parte, se estimaba en apenas 24 meses. Pero los fondos del BID no llegaron, las obras nunca vieron la luz y hoy los vecinos de la zona estiman que el costo de pavimentar y hacer las obras aledañas no será de menos de 26 millones de dólares.
Pero rastreando entre las huellas de este proyecto, hay indicios que se remontan a 1992, cuando la legislatura mendocina incorporó al Plan de Obras Públicas la pavimentación de la entonces ruta provincial 39, que abarca ese tramo hasta San Juan. Fue a principios de los 2000 cuando la traza pasó a depender de Nación y ambas provincias de desligaron de la responsabilidad que antes le cabía.
Desde entonces, y hasta 2014, se llevaron a cabo obras de pavimentación por sectores: desde Uspallata hasta Estancia Los Tambillos, en el caso de Mendoza y desde Barreal hacia el límite, en el de San Juan. No se avanzó sobre esos 37,2 kilómetros hoy en disputa, que para entonces ya estaban siendo analizados por Vialidad Nacional para no afectar restos del Camino del Inca.
Fue recién en 2017 cuando el proyecto se enmarcó en la propuesta de financiamiento del BID, y hasta 2019 se lograron avances en materia de estudios previos. Incluso, la obra llegó a figurar en el Presupuesto 2018 por 320 millones de pesos, que no fueron ejecutados.
Ahora que vuelven a la carga con su reclamo, los vecinos de la región esperan incorporar la obra al Presupuesto Nacional 2027 -que estará muy supeditado a las condiciones que imponga el proceso electoral- o bien conseguir aportes privados, especialmente de sectores productivos y mineros.
Fotos: Huarpe, Vialidad Nacional
Agro & Campo
Lo prometen desde los noventa, llegó a tener fondos previstos por el BID, pero nunca vio el asfalto: Cansados de esperar, vecinos de Mendoza y San Juan juntan firmas por apenas 37 kilómetros de una ruta nacional
Fuente: Bichos de Campo