Misiones tiene árboles que crecen rápido, una importante superficie forestada, industrias que invirtieron en tecnología y profesionales formados específicamente para esa cadena. Tiene también al río Paraná flanqueando la provincia y un nuevo puerto en Posadas que debería permitirle sacar su producción por agua. Pero para Guillermo Fachinello, referente del sector maderero y empresario de la provincia, todas esas ventajas chocan contra una larga lista de costos y trabas que están poniendo a los aserraderos contra las cuerdas. Al límite de la supervivencia.
“Siempre producir en Misiones fue mucho más difícil”, resumió Fachinello, presidente de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM) y dirigente de la Confederación Económica de Misiones (CEM).
En diálogo con Bichos de Campo, el empresario recordó que la habilitación del puerto de Posadas fue recibida con entusiasmo por el sector privado. Ubicado junto al Parque Industrial de la capital provincial, aparecía como una herramienta estratégica para una economía regional que se encuentra muy lejos de los principales puertos de exportación. En esa materia, el siguiente desafío es avanzar con el puerto de Eldorado y conseguir que la Hidrovía pueda utilizarse efectivamente para reducir los costos logísticos de la actividad.
“Estamos a mil kilómetros de los puertos internacionales para poder despachar nuestros productos. Realmente es muy costoso y ahí, en la logística, es donde dejamos de ser competitivos”, afirmó.
Pero el problema, según Fachinello, excede al transporte. Misiones tampoco cuenta con gas natural y sus industrias deben afrontar costos de electricidad y combustible que, aseguró, las dejan en desventaja incluso frente a competidores cercanos. “Nos complica mucho competir hasta con nuestros vecinos dentro de la Argentina y con los vecinos de Paraguay y Brasil, que son mucho más competitivos en estos ítems”, explicó.
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La paradoja es que, frente a esas desventajas, la provincia cuenta con varias fortalezas. “Tenemos el ADN de productores forestales, de la industria. Tenemos grandes inversiones y pequeños empresarios con un nivel tecnológico muy importante”, destacó Fachinello.
A eso se suma la formación de recursos humanos. El dirigente mencionó la disponibilidad de ingenieros industriales, electromecánicos y especialistas en diseño, además de fábricas vinculadas al sector. Incluso afirmó que parte del crecimiento de empresas forestales de la vecina Corrientes se apoya en trabajadores y profesionales formados en Misiones.
Pero para Fachinello buena parte de ese potencial termina diluyéndose por cuestiones que no tienen que ver directamente con la capacidad productiva. Uno de sus principales reclamos apunta al transporte fluvial y la normativa de cabotaje. “Nuestras barcazas suben vacías. ¿Por qué no podemos resolver un tema de cabotaje burocrático?”, cuestionó.
Y puso un ejemplo: “Para subir una bolsa de cemento en un barco tenés que hacer Aduana. Cargás en Zárate y bajás en Posadas y tenés que hacer Aduana. Todo se vuelve más caro”.
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A esa situación se agregan los costos energéticos y financieros. Fachinello aseguró que recibieron facturas vinculadas a Cammesa con aumentos de más del 100% y cuestionó las demoras en los reintegros de IVA, que según indicó pueden extenderse durante meses.
“Parece que vivimos quejándonos, pero estas son las cosas que nos pasan”, señaló. Y agregó: “No tenemos que tener miedo ni vergüenza de decir todas estas cosas, porque son todos palos en la rueda que nos están poniendo para trabajar”.
El cuadro se vuelve especialmente delicado para los aserraderos. Y la preocupación expresada por Fachinello ya tiene ejemplos concretos dentro de Misiones.
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Uno de los casos más elocuentes se produjo en Puerto Leoni, una localidad fuertemente dependiente de la actividad forestal, donde durante este año cerraron 12 de los 37 aserraderos que estaban instalados, es decir, prácticamente uno de cada tres. El dato fue confirmado en junio por el intendente Elvio Rivas, quien además advirtió que unos 450 puestos de trabajo estaban en riesgo por la crisis que atraviesa el sector.
No fue el único caso. En mayo cerró Linor SRL, una importante fábrica de pallets instalada en Azara, que dejó sin empleo a 130 trabajadores. La empresa arrastraba problemas propios, entre ellos una deuda fiscal millonaria, cuentas embargadas y salarios impagos, pero su caída se produjo además en un escenario de contracción de la demanda y mayores costos operativos.
Otro indicador permite dimensionar la retracción: la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP) estimó en julio que la industria maderera misionera estaba funcionando con alrededor de un 60% de capacidad ociosa.
En ese escenario, Fachinello sostuvo que las empresas continúan funcionando y buscando alternativas, pero advirtió que algunas ya están recurriendo a sus propios montes para sostener la actividad industrial.
“Seguimos abriendo nuestra fábrica, seguimos avanzando. Muchos están perdiendo sus montes para seguir aportando a que la industria siga funcionando, pero necesitamos un respaldo y otra mirada a la economía regional”, afirmó.
La preocupación es qué hacer, además, con la madera que no encuentra salida en el mercado externo. Según el dirigente, actualmente cerca del 30% de lo producido por la forestoindustria tiene como destino la exportación. “Tenemos que ver qué hacemos con el 70%”, planteó.
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Una posibilidad sería generar mayor demanda interna a través de la construcción en madera. Allí Fachinello puso otro ejemplo que, a su entender, refleja la pérdida de competitividad de la producción local: la posibilidad de que determinados proyectos terminen utilizando viviendas importadas en lugar de casas fabricadas por la industria argentina.
“Si a nosotros hoy nos ponen las mismas condiciones que a un importador de la minería para traer una casa china, si tenemos los mismos impuestos, nosotros acá nos ponemos todos a fabricar”, sostuvo.
Según el empresario, el problema no es que la producción misionera sea necesariamente cara en origen sino todo lo que se acumula sobre ella. “El producto no es barato por todas las cosas que le ponemos, toda la cantidad de impuestos, la presión que estamos teniendo”, afirmó.
Fachinello mencionó una presión impositiva del 54% y reclamó políticas que permitan movilizar el consumo de madera, ya sea mediante obra pública o herramientas crediticias para la construcción.
Lo que más inquieta al dirigente es que asegura haber llevado estos planteos y propuestas a diferentes ámbitos sin obtener hasta ahora respuestas concretas.
“Tuve varias reuniones, estuve en el Congreso exponiendo nuestra problemática. Lo que vemos es que termina la reunión, nos escuchan pero no nos dan respuesta. Y nosotros vamos con propuestas, con propuestas que no tienen impacto fiscal”, aseguró.
Por eso cuestionó una mirada de la economía concentrada exclusivamente en los grandes números nacionales. “No tenemos políticos tontos. Tenemos políticos que no están viendo las economías regionales, que creen que con la macro vamos a solucionar”, afirmó.
En una provincia con una población joven, agregó, sostener esas actividades resulta especialmente importante para generar trabajo y oportunidades.
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Por ahora, la estrategia de las empresas es resistir. Pero Fachinello advirtió que esa capacidad tampoco es infinita.
“La pyme y la micro pyme somos muy tenaces, vamos a seguir trabajando, pero estamos muy preocupados”, señaló. “Tenemos una enormidad de problemas, trabajando con los gremios, trabajando con el gerente de la empresa para que no nos corten la luz. Siempre venimos trabajando, pero está llegando un límite que no vamos a poder seguir”.
Pese al diagnóstico, el dirigente cerró sin dar por perdida la batalla. La materia prima y la estructura productiva todavía están allí.
“Nuestros montes siguen creciendo, nuestra foresta industrial sigue en pie. Necesitamos medidas que nos ayuden, que no son tan difíciles de tomar”, concluyó.
Agro & Campo
“Parece que vivimos quejándonos, pero estas son las cosas que nos pasan”, dice Guillermo Fachinello, tras enumerar los factores que tienen a los aserraderos de Misiones al límite de la supervivencia
Fuente: Bichos de Campo