Sarna ovina: la amenaza sanitaria continúa y se potencian las acciones de prevención en la Patagonia

Ante la inminente llegada de la primavera y el verano, la sanidad de las majadas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de la producción ovina patagónica.
En ese sentido, en Río Negro, las autoridades reforzaron las recomendaciones para prevenir y controlar la sarna ovina, una enfermedad que puede avanzar dentro de los establecimientos y generar importantes consecuencias productivas si no es detectada y tratada a tiempo.
“La sarna es el principal problema sanitario de los ovinos en la Patagonia”, advierte el Gobierno de Río Negro en un informe destinado a productores.
Se trata de una enfermedad provocada por un parásito externo que no siempre resulta sencillo de detectar en sus primeras etapas, por lo que conocer el estado sanitario de cada establecimiento y prestar atención a los primeros indicios resulta fundamental.
CÓMO ADVERTIR LA SARNA OVINA
Entre los principales signos que pueden alertar sobre la presencia de la enfermedad aparecen la caída de lana, la picazón y la formación de costras.
Frente a estos síntomas, la detección temprana adquiere un rol determinante, ya que permite intervenir rápidamente y reducir las posibilidades de que el problema se extienda hacia otros animales o establecimientos.
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En este marco, el abordaje sanitario que lleva adelante la provincia contempla el trabajo conjunto con los productores a través de las comisiones sanitarias locales. Estos espacios permiten compartir información técnica, conocer la situación de cada zona y definir las medidas necesarias de acuerdo con la realidad sanitaria de cada establecimiento.
A esta estrategia se incorporó, desde hace más de un año, una herramienta destinada a facilitar el tratamiento en los propios establecimientos: una bañera móvil que permite asistir directamente a los productores que necesitan realizar baños de inmersión sobre sus majadas. La iniciativa se complementa con líneas de financiamiento orientadas a la reparación de bañeras fijas.

El control también se concentra en distintos puntos de la provincia donde se trabaja sobre la contención de focos. Entre los departamentos mencionados por el Gobierno rionegrino se encuentran Bariloche, Pilcaniyeu, Ñorquincó, El Cuy y 25 de Mayo.
Las tareas se desarrollan mediante una articulación entre distintos organismos y actores territoriales. En este sentido, la Provincia trabaja junto al SENASA, las intendencias, las comisiones de fomento y el Ente de la Región Sur, con el objetivo de evitar que los focos existentes se transformen en nuevos puntos de propagación.
QUÉ HACER ANTE UNA SOSPECHA DE SARNA OVINA
Uno de los aspectos centrales de la estrategia sanitaria es la obligación de comunicar cualquier sospecha. La sarna ovina es una enfermedad de denuncia obligatoria, de acuerdo con la Resolución 675/2016, que establece el Marco Regulatorio para la Sarna Ovina.
“Ante cualquier sospecha o indicio de la enfermedad, se debe realizar la denuncia en la oficina local del SENASA correspondiente a la jurisdicción donde se encuentren los animales”, señala el informe provincial.
La importancia de esta comunicación radica en que no todos los establecimientos requieren necesariamente la misma intervención. La detección temprana permite determinar la situación sanitaria y definir las acciones correspondientes antes de que el problema alcance una mayor dimensión.
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“Identificar rápidamente la presencia de sarna ayuda a evitar nuevos contagios y a cuidar la sanidad de las majadas de toda la provincia”, remarca el Gobierno de Río Negro, que considera la prevención y el seguimiento sanitario como herramientas indispensables para sostener la actividad ovina.
En materia preventiva, una de las recomendaciones es mantener aislados a los animales que ingresan al establecimiento durante al menos 21 días antes de incorporarlos a la majada. De esta manera, se busca reducir el riesgo de introducir la enfermedad junto con animales cuyo estado sanitario todavía no haya sido confirmado.

También se recomienda recurrir a productos inyectables para controlar la propagación hasta la llegada de la temporada de baños y realizar posteriormente dos baños de inmersión, separados por diez días y utilizando productos aprobados por el SENASA.
Finalmente, el manejo sanitario no termina con el tratamiento de los animales. La limpieza y desinfección de las herramientas, instalaciones y vestimenta de trabajo después de la esquila y antes de ingresar a otro establecimiento constituye otra medida clave para reducir el riesgo de trasladar el parásito entre majadas.
En una actividad donde la sanidad impacta directamente sobre la productividad y la sustentabilidad de los sistemas, el mensaje de Río Negro apunta a fortalecer una premisa básica: detectar rápido, denunciar y actuar a tiempo puede marcar la diferencia para evitar que la sarna siga avanzando sobre las majadas patagónicas.

Fuente: InfoCampo