Economía
Tras cinco meses de suspensión, un frigorífico argentino confía en una pronta rehabilitación de China
Cinco meses después de que China suspendiera las importaciones de carne del frigorífico ArreBeef SA, la empresa continúa esperando que el gigante asiático levante una sanción que afecta al principal destino de sus exportaciones. Mientras tanto, la firma reorganizó buena parte de su operación industrial para sostener el negocio y preservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, aunque esa reestructuración derivó nuevamente en la desafectación temporaria de unos 400 trabajadores de su planta de Pérez Millán, en el norte bonaerense.Según explicó a LA NACION Hugo Borrell (h), propietario de ArreBeef, la medida no responde a un proceso de cierre ni a una crisis financiera de la compañía, sino a una modalidad de trabajo que la empresa aplica cuando disminuye la actividad por factores coyunturales.“Impacto económico y ambiental”: tras detectar el picudo rojo en Entre Ríos, el Gobierno amplió la emergencia fitosanitaria hasta 2028“Tenemos una cuadrilla de aproximadamente 400 personas que forma parte de una despostada entera, de un turno de despostada entera y parte de la faena. Diez meses del año trabajan acá [en Perez Millán]. Cuando baja la producción, se la cesantea un par de semanas, lo que dure el conflicto o el problema y luego vuelven a entrar”, explicó.La diferencia, esta vez, es que la baja de actividad lleva más de cinco meses. Todo comenzó el 19 de marzo, cuando la Administración General de Aduanas de China (GACC) suspendió las exportaciones del frigorífico luego de detectar presuntamente residuos de cloranfenicol en una muestra tomada de un embarque que había llegado al puerto de Ningbo.Venta del inmueble rural: el nuevo mapa fiscal para personas, sucesiones y empresas familiaresPara ArreBeef, sin embargo, se trató de un falso positivo. “Supuestamente, les dio positivo para un residuo de este antibiótico. Desde ese momento, estamos trabajando con Senasa espalda con espalda que hicieron todas las investigaciones y técnicamente es un falso positivo porque no existe ese antibiótico en la Argentina”, sostuvo Borrell.El empresario recordó que el análisis cuestionado correspondió a una única caja dentro de un contenedor que transportaba alrededor de 1000 cajas. “Las otras 999 dieron todas negativas. Si ese antibiótico hubiera estado realmente aplicado en el campo, tendría que haber aparecido en otras cajas porque era la misma tropa y la misma media res. Además, no hay vestigios de que ese antibiótico haya aparecido en la Argentina en los últimos 20 años”, afirmó.
Fuente: La Nación