Santa Micaela tiene más de un siglo de historia y una larga tradición ganadera, pero ahora atraviesa un cambio de estrategia. La empresa familiar, ubicada en San José de la Esquina, Santa Fe, decidió reordenar su planteo para darle mayor protagonismo a la producción comercial de novillos, aunque mantendrá su vínculo con la genética Angus y una estructura de cabaña más chica.
“Le estamos dando una vuelta de tuerca a este negocio”, resumió Juan José “Juancho” Mascetti, ingeniero agrónomo que desde hace 33 años está al frente de la gestión productiva del establecimiento.
La historia del campo se remonta a 1924, cuando la familia Bresán adquirió la estancia que había pertenecido a los ingleses del ferrocarril. Desde entonces, la agricultura y la ganadería fueron las actividades centrales de un establecimiento que hoy cuenta con unas 1.000 hectáreas propias, en plena zona agrícola del sur santafesino.
La cabaña Santa Micaela comenzó a funcionar entre las décadas de 1940 y 1950. Primero tuvo Shorthorn y luego incorporó Angus, con un rodeo adquirido en esa época a una familia de Buenos Aires.
El próximo 3 de septiembre será el remate de Santa Micaela, por Canal Rural. La hacienda que saldrá a venta representa buena parte del trabajo genético desarrollado durante décadas. “Es un Angus bien definido, productivo, que anda bien en todos los ambientes”, explicó Mascetti. El diferencial está en que esa genética se desarrolló bajo condiciones de campo, con el mismo esquema de alimentación y manejo utilizado en la producción comercial.
“Los animales se caracterizan por un biotipo moderado, de frame 3 y una alzada de entre 1,24 y 1,25 metros, con buena carcasa, aplomos y cuartos traseros. También se trabajó durante años sobre facilidad de parto, especialmente mediante inseminación de vaquillonas de 15 meses. Además, es libre de brucelosis y tuberculosis” agregó.
Pese a achicarse, la cabaña no desaparecerá. La empresa conservará terneras que serán evaluadas durante el próximo año y algunos toros, manteniéndose dentro de Angus. Pero el objetivo es que una proporción mayor de la estructura ganadera se vuelque a la producción de carne.
Actualmente, cerca del 80% de las 1.000 hectáreas está destinado a agricultura y el 20% a ganadería. Dentro de esa superficie ganadera conviven la cabaña y una invernada de compra, con un stock de unos 670 animales y alrededor de 350 novillos.
La intención es avanzar hacia un esquema más integrado, con cría, recría y engorde, y reducir la dependencia de la compra de terneros. “Vamos a mantener, tratar de comprar vacas nuevamente de la ganadería de carne, para producir novillo y a lo mejor mantener un plantel más chico”, explicó Mascetti.
El planteo productivo que ya realizan permite transformar terneros de 190 a 200 kilos en novillos de alrededor de 465 a 480 kilos, sin recurrir a feedlot. Los animales pasan por una adaptación inicial y luego ingresan a praderas de alfalfa, cebadilla y festuca, con rollos y suplementación estratégica de silo y grano durante los períodos de menor oferta de forraje.
El objetivo es lograr ganancias cercanas a los 700 gramos diarios y terminar los animales aproximadamente al año de ingresados al campo. El establecimiento produce novillo Hilton, aunque también puede destinar los animales al mercado interno cuando la relación de precios así lo indica.
En su esquema productivo la agricultura juega un papel central en ese sistema. El campo produce su propio maíz, silo, maíz húmedo y rollos, reduciendo la necesidad de comprar insumos para la ganadería. La empresa también desarrolla agricultura de precisión, con ambientación de lotes y dosis variable, y presta servicios de maquinaria a terceros.
Agro & Campo
Golpe de timón y signo de los tiempos: Juan José Macetti, de la cabaña Santa Micaela, vende su genética para darle más lugar a la producción de novillos de exportación
Fuente: Bichos de Campo