Economía
“Efecto Beto Casella”: se reaviva la polémica por el número que más le importa a Milei
“Los teatros explotan”, dijo Beto Casella el sábado a la noche en la mesa de Mirtha Legrand. Belén Francese respaldó esa sensación. “La calle está llena, los teatros llenos; realmente dicen que no hay plata, pero mi hija Sol trabaja como camarera, me dice: ‘Está lleno’”, dijo la actriz. Mirtha se sumó y dijo que las librerías de la calle Corrientes se llenan, al tiempo que muchos cenan en las mesas que tienen los restaurantes sobre la vereda de la tradicional avenida.El corte se viralizó y recorrió las redes vertiginosamente. “La absoluta estupidez de ‘la gente no puede llegar a fin de mes’ se desmorona”, escribió Javier Milei en un posteo en X, en el que incluyó la escena en la mesa de la diva. Más tarde, el Presidente se subió a un posteo de un usuario que colgó en un video un patio de comidas de un shopping repleto de gente. Un debate se abrió ahora entre economistas sobre el ingreso disponible —lo que le queda a una familia después de pagar los gastos— y reaviva la polémica sobre lo que está pasando en los hogares y en la calle con el consumo masivo, lo que probablemente le dé más lugar a la casuística que a los datos. Hernán Lacunza publicará mañana el indicador sobre la evolución del ingreso disponible en junio. El equipo técnico del precandidato del Pro a presidente —no se lo puede acusar de oficialista— dirá que en junio el ingreso disponible creció un 0,7%. Se trata, según la consulta Empiria –que pertenece al exministro de Economía de Mauricio Macri–, del tercer mes consecutivo de crecimiento en sintonía con la desaceleración de la inflación. Pero no dirá sólo eso. Según sus analistas, el ingreso disponible de una familia estaría ya alcanzando el nivel que mostraba en noviembre de 2023, o sea, el de la previa al durísimo ajuste que llevó adelante la gestión libertaria. “Vemos una mejora del 0,7% en el ingreso disponible en junio, la tercera consecutiva. El segundo trimestre habría sido positivo, luego de que el primero fuera más adverso, principalmente por la reducción de la inflación, que tuvo el pico en marzo. En adelante, esperamos estancamiento”, afirmó Federico González Rouco, autor del trabajo de Empiria, a LA NACION. ¿Por qué hay un debate en el que podrían ganar espacio las imágenes de los militantes? Porque la foto de Lacunza es distinta -por metodología y canastas- a la que registran otros economistas. La consultora Equilibra, que dirige Martín Rapetti, mostró en el mismo mes que el ingreso disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 0,5% mensual y 6,9% interanual en junio. Esto dejó a ese “puchito” después de pagar los gastos fijos un 16,9% por debajo del promedio de enero-septiembre 2023. No son los únicos. “Según nuestra desestacionalización, el sector de comercio y reparaciones se contrajo 1,8% en junio y acumula una caída del 1,2% en lo que va del año”, contaron en EcoViews, la consultora de Miguel Kiguel. Allí sus economistas también trabajaron sobre el andar del ingreso disponible. “Detrás de estos números aparece un consumo masivo que no termina de repuntar. El salario real privado estuvo prácticamente estancado durante buena parte de 2026 y, además, el ingreso disponible siguió cayendo. Gastos difíciles de recortar, como tarifas, transporte público y alimentos, aumentaron más que los ingresos y dejaron menos plata en el bolsillo para el resto del consumo”, estimaron en el documento elaborado por varios expertos.Uno más. A fines de mayo pasado, el economista de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín González Rozada (con datos de ingresos de la EPH y no el Índice Salarios, otra metodología y otro corte temporal), disparaba en X un posteo que fue replicado por el Presidente: “El ingreso disponible real de los hogares argentinos cayó un 39% entre 2017 y el primer trimestre de 2024, y que en solo ocho trimestres recuperó todo eso y superó el nivel prepandemia”.Según González Rozada, el ingreso disponible ya estaba entonces por encima de los niveles de noviembre de 2023, pero por debajo del 2017.Datos en tensiónNo es mala intención de los expertos. Las metodologías son diferentes, las canastas de ingresos y gastos difieren y, por ende, los resultados terminan variando. Lo interesante es que parece haber tanta volatilidad y márgenes tan estrechos que la inclusión o no de un gasto o un ingreso puede cambiar la tendencia que se observa en el andar del bolsillo. Que no termine de haber una conclusión consensuada entre los privados, que son los que construyen el dato de ingreso disponible, termina dando espacio a los sesgos militantes de los mileístas y los anti-Milei sobre la situación del consumo. No es el único dato que sufre tensiones. Lo mismo ocurre con el de ingresos privados registrados y no registrados, de acuerdo a si toman las construcciones que se hacen desde la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el índice Salarios del Indec, los números procesados del Sistema Previsional Argentina (SIPA) masticados por la Secretaría de Trabajo o el Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables). De la misma manera, se ponen en juego los debates sobre el consumo masivo y el consumo privado de Cuentas Nacionales. El primero no logra recuperarse, mientras el segundo, según el Indec, está en un nivel récord (no, claro, si es medido per cápita). El primero es una mirada acotada a supermercados, centros de compra y casas de electrodomésticos; mientras que el segundo es más amplio, pero tiene en cuenta turismo en el exterior, consumo de bienes importados, gastos en luz, agua, gas y transporte, consumo de nafta, gasto en servicios financieros y en servicios de salud. Vale una aclaración: sí hay algunos consensos más o menos establecidos entre expertos. La situación de fines de 2023 era crítica. Nadie lo niega. El Gobierno -a los hachazos; con la motosierra- encaró un plan de estabilización con un ajuste de precios relativos y una transformación productiva que incluyó desregulación y apertura. Tuvo sus frutos inmediatos: una inflación en desaceleración que hizo bajar el índice de pobreza. La base de todo fue la recuperación del orden macroeconómico a través del superávit fiscal. La remuneración, sobre todo la privada (la pública fue demolida), se recuperó rápidamente tras la devaluación. Pero los gastos fijos también subieron, incluso por arriba de la inflación, impactando de lleno sobre la clase media, que percibe que puede gastar menos en lo que le gusta. Por otro lado, la transformación productiva (con el RIGI como política industrial) también tuvo sus costos: una economía que se dispara en algunos sectores —no su rentabilidad—, pero a la que le cuesta en otros, los más intensivos en la creación de empleo y ubicados en los conurbanos. Allí hay empresas que cierran (unas 30.000, según la SRT). El Gobierno no lo niega, pero abre un debate más: dice que los cierres están en el promedio histórico y que el verdadero problema es que las aperturas de empresas son menos. Ni el “pedo de buzo”, ni la crisis absoluta. La foto de hoy parece ser el serrucho. “El registro más alto de los últimos 20 años para dos años y medio de mandato”, celebró el ministro de Economía, Luis Caputo, citando el Índice de Confianza en el Gobierno de la UTDT, que creció 6,4% en agosto. “Dos conclusiones obvias: 1. Datos oficiales matan encuestas; 2. El nivel de operación periodística está en nuevo récord”, dijo el funcionario, que no había mencionado nada en julio, cuando ese índice cayó 6,5%, algo similar a lo que ocurrió con el índice de inflación mayorista de esos meses. Ni el kirchnerismo ni el mileísmo ciegos. La historia completa y todos los datos. Los argentinos merecen más que una foto casual en la mesa de Mirtha para entender lo que pasa en la calle y, sobre todo, con la economía del hogar.
Fuente: La Nación