Cada vez menos gente usa el colectivo, pero avanza una nueva tecnología para modernizarlos

El transporte público atraviesa una profunda crisis en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), especialmente en el sistema de colectivos. En los últimos cinco años, la cantidad de unidades se redujo de 18.000 a 16.000, mientras que los vehículos son cada vez más antiguos y la inversión se encuentra en niveles bajos, según comentan fuentes del sector. A esto, suman, durante el mismo período la tarifa aumentó por debajo de la inflación, al igual que los subsidios, una situación que derivó en una progresiva descapitalización de las empresas. La menor disponibilidad de recursos se traduce en menos unidades y un “peor servicio”, una combinación que lleva a los usuarios a buscar otras alternativas de movilidad, como las motos o las bicicletas, entre otros medios de transporte.Así anda uno de los SUV chinos que cuestan menos de US$30.000 en la ArgentinaLa pérdida de pasajeros se produjo pese al crecimiento poblacional de la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, que sumaron alrededor de 1,5 millones de habitantes en los últimos 10 años. En ese período, sin embargo, la cantidad de usuarios cayó cerca de un tercio: actualmente, el sistema transporta unos 7 millones de pasajeros por día hábil, frente a los 11 millones que registraba una década atrás.Un dato que llamó la atención, según fuentes del sector, es la caída de pasajeros los domingos en el conurbano, en julio de este año la cantidad de usuarios se redujo hasta un 54% en comparación con julio de 2023, cuando el servicio había recuperado su funcionamiento habitual tras la pandemia.Para modernizar las flotas, los especialistas señalan que el transporte público debería acompañar una tendencia global marcada por una menor cantidad de pasajeros y, en consecuencia, de unidades, pero con vehículos más modernos, sustentables y de menor costo de combustible. En esa línea, la Ciudad de Buenos Aires cuenta con una medida que apunta a acelerar esa transformación: a partir del 1 de enero de 2027 no se podrán incorporar colectivos 0km con motores diésel tradicionales, sino que deberán ser unidades propulsadas a GNC o eléctricas.En ese contexto, cobran protagonismo empresas como King Long, una automotriz china especializada en vehículos comerciales, que había llegado a la Argentina con algunos prototipos en 2010 y que, antes de que finalice el año, ya contará con 200 unidades en el país, todas propulsadas a GNC (recién este año trajeron una sola unidad 100% eléctrica para probarla).Hoy, por ejemplo, la línea 109 de colectivo, de Metropol, cuenta con 10 unidades de esta automotriz a GNC y está próxima a incorporar otros 40 buses. Así, se renovaría el 100% de la flota en los próximos meses y contaría exclusivamente con vehículos a GNC en ella.Las principales ventajas de los colectivos a GNC están vinculadas con una menor emisión de gases contaminantes en comparación con los motores diésel tradicionales, como menores costos en el combustible. A su vez, estas unidades incorporan un mayor nivel de tecnología, con cámaras tanto en el exterior como en el interior, puertos de carga USB para pasajeros, entre otros aspectos.Un colectivo a GNC cuesta aproximadamente US$240.000, frente a los US$210.000 de uno diésel. Esta diferencia de precio explica, en parte, por qué el GNC podría convertirse en el segmento de mayor crecimiento, por encima de los eléctricos, que rondan los US$400.000. Estos últimos requieren una inversión significativamente mayor y, además, presentan desafíos vinculados con la autonomía y la infraestructura necesaria para la recarga de las unidades.“Para el año próximo podríamos llegar a las 300 unidades GNC para este país; sería duplicar el stock de unidades con el que contamos este año”, señaló Emilio Ma, gerente de Ventas para América de King Long, que produce 70 buses por día en China (unos 20.000 por año) de los cuales la mitad se exporta a otros mercados. Al latinoamericano llegó en 2005 a Ecuador.En otros mercados de la región, Ma afirmó que “la competencia entre marcas chinas en el mercado de buses es alta”. Sin embargo, señaló que en la Argentina todavía no hay tanta competencia, debido a que el país cuenta con una normativa muy estricta en términos del diseño estructural de los buses, por lo que no cualquier marca puede cumplir con los requisitos locales. No obstante, dijo que espera que “la competencia de marcas chinas en el mercado de buses crezca de cara a los próximos años en el mercado local”.Entretanto, el gerente de Ventas para América de King Long, además de afirmar que la compañía duplicará el volumen de buses a GNC el año próximo, señaló que existe interés en instalar una planta de ensamblaje en el mercado local. Sin embargo, aclaró que todavía no hay novedades al respecto y que se trata de un plan a largo plazo.

Fuente: La Nación