Comenzó a ver los rostros de manera “demoníaca” y cuando conoció su diagnóstico no lo podía creer

Victor Sharrah se despertó una mañana de noviembre de 2020 y rápidamente descubrió que algo había cambiado en su manera de ver el mundo. Cuando miraba a otras personas, sus caras ya no tenían el aspecto normal, sino que los ojos y la boca parecían alargados, las orejas y la nariz se veían más grandes y los rasgos adquirían una apariencia que describió como “demoníaca”.El hombre, oriundo de Tennessee, Estados Unidos, tenía 56 años cuando comenzaron los síntomas. La experiencia resultó tan aterradora para él que durante un tiempo llegó a temer que estuviera atravesando un problema de salud mental. “Estuve a punto de ser internado en una institución mental”, dijo en diálogo con el medio británico Lad Bible.Sin embargo, existía un detalle muy llamativo para su entorno. Las distorsiones aparecían únicamente cuando observaba el rostro de una persona directamente. Si miraba a ese mismo individuo en una fotografía, en la pantalla de una computadora o en un teléfono, podía reconocer sus facciones sin ninguna alteración.¿Qué es la prosopometamorfopsia?Luego de muchísimos estudios, Victor fue diagnosticado con una rara afección neurológica llamada prosopometamorfopsia. Se trata de una alteración de la percepción visual en la que los rostros aparecen deformados, aunque los ojos puedan funcionar correctamente y la persona sea consciente de que aquello que está viendo no corresponde con la realidad.Las distorsiones no son iguales en todos los pacientes. Algunas personas describieron facciones que parecen estirarse, desplazarse o cambiar de tamaño, mientras que otras perciben modificaciones únicamente en determinadas partes del rostro.Según el portal Cuidate Plus, “la mayoría de los casos duran solo unos días o semanas, pero algunos pacientes perciben distorsiones en los rostros durante años”. Hasta el momento solo existen unos 75 informes de casos de PMO, lo que da una idea de lo poco frecuente que es. En el caso de Víctor, las alteraciones afectaban toda la cara. Según describió, los ojos y la boca de las personas parecían estirarse, mientras que otras facciones adquirían dimensiones anormales. A pesar de esas modificaciones, todavía era capaz de reconocer a quienes tenía enfrente.Su historia se volvió tan conocida en el mundo que incluso apareció como ejemplo en un estudio publicado por la revista médica The Lancet. El objetivo de que el hombre compartiera su propio testimonio era poder reconstruir las distorsiones producidas por la PMO en forma de imágenes para poder describir lo que experimentan los pacientes con esta afección.“Como el paciente no reportó ninguna distorsión al ver imágenes faciales en una pantalla o en papel, le pedimos que comparara un rostro visto en persona con una fotografía del mismo rostro tomada en la misma habitación bajo idénticas condiciones de iluminación”, escribieron los autores.Tras realizar esta comparativa, los científicos pudieron esbozar representaciones visuales de cómo experimentaba la PMO, algo muy difícil de conseguir con otros pacientes a quienes se les deforma toda la realidad.Una de las preocupaciones de los investigadores es que el desconocimiento de esta enfermedad pueda provocar diagnósticos equivocados. Esto también podría dar lugar a que a las personas se les receten medicamentos que no necesitan y que podrían tener efectos secundarios graves.¿Qué causa esta extraña enfermedad?Aunque las causas aún no pueden ser definidas iguales para todos los casos, los expertos coincidieron en que Víctor sufrió dos episodios previos que podrían haber sido los desencadenantes. Uno de ellos ocurrió quince años antes, cuando sufrió una lesión craneal importante; por entonces, las resonancias magnéticas revelaron que tenía una lesión cerebral. Luego, cuatro meses antes de empezar a presentar síntomas, sufrió una intoxicación por monóxido de carbono.Un descubrimiento asombroso dado a conocer por el propio paciente es que la luz verde también puede ayudar a aliviar los síntomas, por lo que suele usar lentes con cristales de tonalidad verde cuando está entre multitudes. Esto lo ayuda a reducir el impacto visual que le genera el rostro de las personas. Pero, lo cierto es que, hasta el momento, todos los tratamientos de esta problemática son experimentales.

Fuente: La Nación