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Ryan de 13 años se volvió rico por reciclar latas: “Me encanta lo que hago porque puedo ayudar a personas necesitadas”
La historia de Ryan es popular en Solihull, Inglaterra, desde hace tres años, cuando empezó con tan solo diez años a reciclar latas para venderlas y así donar el dinero acumulado a organizaciones benéficas. En este periodo juntó 24.000 dólares y una tonelada y media de estos recipientes de aluminio. Con 13 años, Ryan trabaja en su tiempo libre para ayudar a las personas más vulnerables. Con su acción fundó el proyecto We Can CIC, que incentiva a los comercios de su ciudad a enviarle las latas para que luego él y su familia las traten y a posteriori las vendan en plantas de reciclaje. Lejos de las distracciones nocivasEn una entrevista que ofreció a la BBC en febrero de este año, el joven justificó que su estilo de vida está por fuera de desaprovechar el tiempo libre. “Prefiero jugar videojuegos con mis amigos, porque tengo 13 años. Pero cuando lo pienso, me encanta lo que hago porque puedo ayudar a personas necesitadas, a familias, devolviendo algo a la comunidad. Quiero ayudar a la gente en mi tiempo libre y me puse a pensar y, finalmente, se me ocurrió la idea de las latas”, dijo.La iniciativa del joven es recolectar 20.000 latas por semana. Ya formó una cadena de suministro que cuenta con 200 empresas proveedoras; todas le envían el material a su casa. Para cumplir con la labor, la familia recibió una máquina trituradora industrial que agrupa las latas en grandes fardos metálicos que facilitan su transporte y almacenamiento. Al final venden el aluminio. John, padre del niño, aseguró que el proceso puede demandar hasta 20 horas de trabajo semanal.El contexto favoreció a la familia de Ryan, ya que pospandemia las entidades que reciclaban las latas iniciaron una huelga que demoró en destrabarse. Fue en ese instante que aprovecharon la oportunidad de suplir una falta, en especial porque los comercios acumulaban desechos de aluminio que nunca eran retirados.“Se me ocurrió esto porque quería ayudar a las personas y al medio ambiente al mismo tiempo. A partir de ahí todo despegó”, comentó a SWNS.Después de descontar los costos laborales, el resto de las ganancias se destina a organizaciones benéficas de la comunidad, como comedores o de asistencia directa. Además, estas entidades también promueven la iniciativa de reciclaje, por lo que es una ayuda mutua que beneficia a todos.Entrevista a Ryan - SWNSLa madre de Ryan, Karima, de 48 años, señaló a SWNS: “Estamos muy orgullosos de Ryan y realmente queremos ayudarle a crecer. Las latas provienen de unos 200 proveedores habituales, pero queremos ampliar esa cifra a muchos miles. Durante los últimos tres meses reciclamos una tonelada al mes, pero somos capaces de mucho, mucho más”. Ryan aún va a la escuela y destina parte de sus momentos libres a realizar lo que cualquier chico de su edad haría: jugar con amigos y estudiar, pero además, sostiene este emprendimiento y aspira a tener una empresa de reciclaje mucho más grande.
Fuente: La Nación