Una bacteria que hasta ahora no había sido reconocida como causante de podredumbres en peras encendió una nueva línea de investigación en el Alto Valle.
Especialistas del INTA lograron identificar a Rahnella aceris detrás de daños detectados en fruta almacenada en frío, en lo que constituye el primer reporte científico de esta bacteria asociada a ese efecto en la pera de poscosecha.
El hallazgo surgió a partir del análisis de peras de la variedad D’Anjou provenientes de distintos montes productivos de la región, que durante las temporadas 2024 y 2025 comenzaron a mostrar síntomas de podredumbre luego de permanecer varios meses en cámaras frigoríficas.
Los investigadores del INTA Alto Valle aislaron la bacteria presente en esos tejidos y avanzaron luego con estudios moleculares y ensayos de patogenicidad. De ese modo pudieron confirmar que se trataba de Rahnella aceris y que ese microorganismo era capaz de reproducir los mismos síntomas observados inicialmente en los frutos.
La novedad no implica necesariamente que se trate de una enfermedad que haya llegado recientemente a la Argentina. La bacteria ya era conocida por la ciencia, aunque hasta ahora no había sido reportada como responsable de este tipo de daños en peras.
Por eso, una de las hipótesis que manejan los investigadores es que el problema puede haber estado presente anteriormente y haya pasado inadvertido o confundido con otras podredumbres de poscosecha.
Según informó el INTA, los ensayos realizados mostraron además que distintas variedades comerciales de pera resultaron susceptibles, entre ellas D’Anjou, Williams, Packham’s Triumph y Abate Fetel.
El organismo también indicó que se registraron casos compatibles en manzanas, aunque el trabajo científico publicado hasta ahora puso el foco específicamente sobre la enfermedad observada en pera.
El hallazgo abre ahora nuevas preguntas para los técnicos. Entre ellas, determinar cómo y cuándo se producen las infecciones, cuál es la incidencia real de la enfermedad en los montes y empaques de la región y qué medidas pueden utilizarse para evitar pérdidas durante la conservación.
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La cuestión no es menor para una región como el Alto Valle, donde buena parte de las peras y manzanas atraviesa períodos prolongados de almacenamiento antes de llegar a los mercados. En esos casos, una enfermedad que se manifiesta recién después de varios meses en frío puede transformarse en un problema difícil de detectar a tiempo.
Por ahora, el principal aporte del trabajo fue ponerle nombre y agente causal a una podredumbre que no estaba descripta como tal. De este modo, los investigadores consiguieron identificar un nuevo comportamiento patogénico de una bacteria conocida para, de cara a próximas averiguaciones, comenzar a determinar qué importancia puede tener para la producción frutícola del Alto Valle.
Agro & Campo
Aparece después de meses en frío y puede confundirse con otras podredumbres: El INTA identificó una nueva enfermedad de la pera en el Alto Valle
Fuente: Bichos de Campo