Muy tarde, con mucho daño en medio, esta semana corta fue el momento elegido por Lácteos Verónica para presentar el pedido formal de apertura de un concurso preventivo de acreedores, luego de una crisis que data de más de ocho años, que se profundizó en abril de 2025 con el corte en el pago de salarios y que no encontró alternativas desde ese momento.
La solicitud quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, Secretaría N°34, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cargo del Dr. Federico A. Güerri, donde ya se tramitan múltiples reclamos contra la compañía a la que se le solicita la quiebra.
En medio de pésimas estrategias de maneja, esta empresa centenaria se paralizó a mediados del año anterior, cuando tenía 700 empleados, en tres plantas y centros de distribución.
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Con una marca valiosa y productos de calidad, la familia Espiñeira eligió silenciar la situación, jamás dar indicios de salida, a pesar de múltiples ofertas para la compra parcial o total de la empresa. En tanto, muchos trabajadores se desvincularon de la firma, no sin antes iniciar acciones legales, mientras otros fueron despedidos el mes pasado, conservando aún una planta de personal de importancia, con gran preparación en la industria, pero sin destino cierto.
Según datos del Banco Central, Verónica acumula pasivos financieros por unos 4.700 millones de pesos entre 2.900 cheques rechazados, con compromisos relevantes con entidades bancarias y empreas ligadas a créditos, además de ARCA y proveedores de servicios, a lo que se añade la deuda laboral, pero también los pendientes con productores tamberos, entre abril y julio de 2025; y también otras empresas ante las que se incumplieron contratos de producción.
En el proceso, hubo acuerdos con los represetantes sindicales, lo cual no motivó ningún reclamo activo por esos fondos y habilitó a ciertas tomas de decisión, como fueron los acuerdos de producción para terceros de septiembre a diciembre pasados, que no se cumplieron con leche en polvo y agigantaron las deudas. Lo mismo ocurre por estos días con la planta de Suardi, donde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina habría negociado con una firma que data de dos meses de antigüedad, Copalac SAS, la producción a fasón de leche en polvo, sobre la cual sólo se aclaró cierta temporalidad, con un impacto mínimo en la planta de personal, pero sin certezas sobre el origen de la materia prima. Incluso hubo operaciones mediáticas gestadas por el gremio que intentaron vincular esto a inversiones mejicanas, lo cual es en absoluto falso.
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Lo cierto es que en Clason, Lehmann y Suardi, del millón de litros diarios, no queda nada, con plantas en general sin mantenimiento, ni custodia. Esto llevó a reclamos activos del personal de Lehmann, con protestas, cortes de ruta, asistencia económica y alimentaria muy puntual dispuesta por la provincia de Santa Fe para las familias afectadas, ya que se aduedan montos desde diciembre.
La situación financiera quedó atravesada por denuncias de presunto vaciamiento, ya que en septiembre de 2025 se hizo la separación formal de la empresa agropecuaria familiar Las Becerras S.A., que además de partirse en tercios, dejó de abastecer a Lácteos Verónica, para derivar la leche cruda a otras pymes del sur santafesino, dejando en claro el conflicto interno que separa los intereses de Mariel Espiñeira, Alejandro Espiñeira y María del Carmen Espiñeira, pero que va más allá de diferencias personales y afecta a cientos de personas.
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De abrirse el concurso, la Justicia deberá auditar el patrimonio y las cuentas de la empresa, determinará el alcance de sus obligaciones y ordenará la relación con sus acreedores.
Esta instancia se abre un capítulo que no solo compromete el futuro de la empresa, aunque le facilitaría su liquidación y venta de forma ordenada, sin embargo, la demora afecta al sector lechero en general, porque la falta de operatividad golpea a la capacidad de proceso de materia prima, camino a una primavera que promete mucho y demanda capacidad de respuesta, afectada por la quietud de Verónica, pero también de SanCor.
Agro & Campo
A más de un año del inicio de su peor crisis, luego de jugar con 700 familias de trabajadores, Lácteos Verónica ahora espera que la Justicia abra su concurso de acreedores
Fuente: Bichos de Campo