“¿De qué lado vas a estar?”: la duda de empresarios sobre una elección que se adelantó en un encuentro exclusivo

“¿De qué lado vas a estar?” La pregunta de Mario Grinman quedó flotando en los pasillos del Hotel Alvear, entre empresarios, agentes de la Policía Federal especializados en explosivos y la custodia reforzada por la presencia del presidente Javier Milei. A pesar de la advertencia binaria sobre las próximas elecciones presidenciales del titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en el 23º Council of the Americas circulaba otra pregunta, menos cómoda: si realmente la próxima elección se va a jugar entre dos extremos, o si en el medio puede aparecer alguna sorpresa.La duda no es menor para un auditorio que, este año, estuvo dominado ampliamente por ejecutivos de energía y minería —además de nombres como Eduardo Elsztain y Martín Cabrales—. Son sectores que, según definió un analista presente, forman “las bases estructurales del optimismo”, porque van a seguir generando divisas más allá de quien gane en 2027. El clima político se coló en cada conversación de pasillo. Si bien todavía falta más de un año para los comicios, la carrera electoral se adelantó por decisión del propio oficialismo, que negocia con el Pro el apoyo para la eliminación de las PASO —o, en su defecto, que dejen de ser obligatorias y la “O” pase a ser “optativas”—. Detrás de esa negociación hay un cálculo político concreto. En el Gobierno están convencidos de que, si Axel Kicillof es el candidato del peronismo, ganan en primera vuelta o, como máximo, en el ballottage; si no lo es, la incertidumbre crece.Esa lectura le trasladó el asesor presidencial Santiago Caputo a la delegación del Council, que compartió con funcionarios libertarios y gobernadores una cena la noche previa y un desayuno de trabajo esta mañana. Susan Segal, presidenta del Council of the Americas, entusiasmada con el rumbo económico, encabezó esos encuentros, pero por la tarde tiene previsto reunirse, junto con la comitiva, también con el gobernador de Buenos Aires. El Council mantiene afinidad con el oficialismo de turno, pero conversa con todos los actores relevantes del tablero.La pregunta de apertura, de hecho, no fue una improvisación de Grinman. La había cerrado con esa frase completa en su discurso inaugural: “Hace unos días escuchaba a un gobernante decir que, si gana su partido, van a nacionalizar y van a expropiar. Y después tenemos este modelo, no exento de sacrificio, pero si lo consolidamos, si lo continuamos, vamos a tener un país espectacular. Entonces, en ese decidir de qué lado estamos, yo tengo claro de qué lado quiero estar. ¿Y ustedes?”.No todos en la sala compartían esa lectura binaria. “Lo que todos queremos es una alternativa moderada a Milei”, dijo, resignado, un empresario que prefirió no ser identificado. “A todos nos gustaría lo que no existe, algo más equilibrado, pero el combo es este: Milei es lo que es”, coincidió otro ejecutivo, en reserva. “Nos preocupan los Adorni de este mundo, o los tiros en el pie que se pega el Gobierno”, agregó.Esa misma cautela, con otro vocabulario, aparecía también del lado de los inversores extranjeros. Una analista que los asesora fue más allá y le puso nombre clínico al fenómeno que sufren sus clientes: “PTSD”, el trastorno de estrés postraumático en sus siglas en inglés. Es lo que, según describió, todavía sufren muchos inversores que vivieron o presenciaron las elecciones de 2019, cuando el triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner derrumbó a la mitad el valor de la Bolsa porteña, un golpe del que varias empresas argentinas que cotizan en Wall Street no se recuperaron ni siquiera con Milei en el poder. “Hay gente convencida de que esta vez es diferente. Pero hay nervios cuando se ve que Milei cae en las encuestas, porque no se sabe bien qué puede venir”, señaló.Las dudas políticas convivían, además, con reclamos más sectoriales. Desde la Cámara Argentina de la Construcción —un sector todavía 25% por debajo de su nivel máximo de 2023—, el presidente Gustavo Weiss planteó: “El empresariado está de acuerdo en que la macro tiene que estar ordenada. Dicho eso, cuando hablamos de la micro, tengo ciertas diferencias con el Gobierno”. Puso como ejemplo la falta de crédito hipotecario, la subejecución del impuesto a los combustibles para financiar obras de infraestructura o que se frene el acceso a créditos de organismos multilaterales que podrían destinarse a ese fin.Ese contrapunto entre el optimismo macro y las quejas puntuales tuvo, horas más tarde, su réplica en el propio Presidente. Milei habló casi una hora en el salón Versalles con tono de enojo y apuntó contra los analistas que hablan de una economía “a dos velocidades”, una idea que calificó de “ignorancia” e “imbecilidad”. Recordó para qué lo votaron —“para bajar la inflación y hacer crecer la economía”— y enumeró logros: déficit cero, el acuerdo con la Unión Europea, la reforma laboral, la ley de glaciares y la baja de la edad de imputabilidad.Los empresarios salieron del salón pasadas las 14. “Lo peor que podés hacer es enojarte con la realidad”, sintetizó, ya afuera, un directivo que lo había escuchado. La frase resonaba con un diagnóstico que semanas atrás había planteado, en el propio país, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva: que el dinamismo de la economía argentina todavía estaba concentrado en petróleo, gas, minería y campo. “¿Qué podemos hacer para lograr que el crecimiento argentino se pueda compartir más ampliamente?”, preguntó entonces, sentada al lado del ministro de Economía, Luis Caputo.En esa brecha —entre el crecimiento que ya llegó y el que todavía falta repartir— trabaja, puertas adentro del ministerio, el economista uruguayo Ernesto Talvi, exsenador y excandidato presidencial en su país, que reparte su tiempo entre Madrid y Buenos Aires como asesor técnico de mediano y largo plazo, y que estaba presente en el Council.Llegó al equipo económico por un artículo que escribió sobre inflación que Caputo leyó en 2024 (Descifrando el laberinto económico de Argentina: subir los precios para bajar la inflación) y que lo llevó a preguntarle a Daza —amigo de infancia de Talvi por los años en los que vivió en Uruguay por el destino diplomático de su padre— si lo conocía. En marzo, Caputo formalizó su incorporación. Talvi estuvo en el Council desde temprano, pero se retiró minutos después de que hablara Daza, por lo cual no llegó a escuchar en vivo a Milei.El propio Caputo, que no pudo asistir por un cuadro febril, siguió la jornada a distancia y escribió en X: “Gran evento el del Council. Felicitaciones @s_segal. Desde la cama (estoy con fiebre), escuché todos los discursos. Felicitaciones a todos los expositores, con extraordinario remate de nuestro Presidente”, escribió, y agregó: “Imposible no darse cuenta de la increíble transformación que está viviendo el país y del ENORME potencial que tenemos, y que finalmente estamos aprovechando. Sabemos que algunos medios y algunos miembros de la oposición tratan de sembrar desconfianza para desacelerar o frenar este proceso, pero lo que en realidad están haciendo es subestimar a la gran mayoría de los argentinos. Volveremos a ser potencia. Solo hay que mantener el rumbo”.

Fuente: La Nación