Marcelo Elizondo canta, corre, lee los clásicos y hasta alienta a Boca, y todo mientras analiza obsesivamente las oportunidades de Argentina en un mundo que cambió

“Aquel mundo que apuntaba a una globalización universalizada, indiscriminada y horizontal está dando paso a un mundo en el que la geopolítica tiene más influencia, y donde son temas centrales seguridad alimenticia, energía y minerales para el desarrollo de la nueva economía del conocimiento, todos rubros en los que Argentina tiene capacidad de crecer”, contó Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales, en uno de los últimos capítulos de El podcast de tu vida 7ma. Temporada, en donde repasó sus elecciones de vida, su camino profesional, hobbies, música, libros, series y se animó a viajes en el tiempo.
Es abogado graduado en la Universidad de Buenos Aires; con una especialización de Posgrado en Administración de Negocios en la UPM de Madrid, España. Tiene un MBA (Master en Administración de Empresas) egresado de la Universidad Politécnica de Madrid. Fundó y dirigió desde 2010 la consultora DNI – Desarrollo de Negocios Internacionales. 
Actualmente, es asesor y consultor de empresas (argentinas y extran jeras), es miembro del Board del comité argentino de la International Chamber of Commerce(ICC) y director de la Maestría en Desarrollo Estratégico Tecnológico (DET) en el ITBA.
A lo largo de su carrera se ha ido vinculando con los agronegocios y es referente de consulta calificado. 

-Viajemos imaginariamente a tu infancia, ¿Dónde te criaste? ¿Qué hacían tus padres?
-Nací en Buenos Aires, pero desde pequeño viví en Mercedes toda mi infancia. Mi madre, ama de casa; mi padre fue funcionario de distintas empresas. Una etapa muy agradable. Desde jardín de infantes hasta la secundaria fui a la escuela normal de Mercedes, que por entonces era de excelencia, de “religioso” guardapolvo blanco. Jugaba básquet y fútbol de chico. 
-Llegó el momento de estudiar y elegiste abogacía. 
-En realidad, a mí siempre me gustó la economía. Y yo concebía al derecho como una herramienta de las ciencias económicas, como el basamento jurídico de los negocios. El derecho financiero, los contratos comerciales, incluso el derecho internacional privado como basamento de los negocios internacionales. De modo que desde siempre me involucré con el derecho con un corazoncito económico. Después mi especialización y MBA acreditan que a mí me gusta mucho la microeconomía, la empresa como unidad de negocios. 

-¿Cómo fueron tus comienzos profesionales? 
-Cuando me recibí empecé trabajando en un estudio de abogacía convencional, pero al poco tiempo tuve la oportunidad de vincularme con Martín Redrado, y empecé a colaborar con él cuando recién había fundado la Fundación Capital, en 1994. Y ahí ya empecé a despuntar el vicio de la vinculación entre lo jurídico y lo económico. Tuve distintas actividades profesionales. Con Redrado estuve en la función pública, después también en lo privado, trabajé independientemente para empresas, fundé el Instituto de Estudios Públicos con algunos amigos para fomentar las vinculaciones internacionales de la Argentina. Siempre me gustó lo internacional. Así fue creciendo hasta que consolidé ese triángulo entre las ciencias de las leyes, la economía y lo internacional cuando me convocaron a dirigir la Fundación Exportar en la cancillería, eso fue ya en 2002. 

-¿Cómo aparece tu vínculo con los agronegocios y las exportaciones y qué visión tenés del sector hoy?
-La vinculación con los agronegocios aparece cuando fui director de una sociedad que se dedicaba a hacer termoprocesados de aves. Eso fue antes de estar en la Fundación Exportar, donde ya  la relación fue directa porque el 60% de las exportaciones argentinas son de origen agropecuario. Ahí nos movimos mucho con las empresas, trabajando desde adentro, como yendo con ellas al mundo. Y eso me permitió profundizar el conocimiento de la inversión, el trabajo y la comercialización en los agronegocios. Además, estoy casado hace 30 años y mi esposa con su familia tienen emprendimientos agroproductivos. Hoy, además, soy presidente de la ICC  y uno de los ejes de trabajo allí es un hub de agribusiness y tenemos vinculación con los actores del sector. 
–¿Qué luces y sombras ves hoy para el escenario de comercio mundial desde la posición Argentina?
-El mundo está cambiando sustancialmente, está en un escenario de transición. Aquel mundo que apuntaba a una globalización universalizada, indiscriminada y horizontal está dando paso a un mundo en el que la geopolítica tiene más influencia e influyen más determinados factores que se relacionan con las acciones de los países en el éxito o el fracaso. Desde la geopolítica hasta el desarrollo de activos estratégicos. En ese marco creo que Argentina tiene muchísimas oportunidades, de hecho, algunas las está aprovechando hoy, considerando que el mundo hoy está buscando seguridad alimenticia, energía, minerales para el desarrollo de la nueva economía del conocimiento, y Argentina tiene capacidad de crecer en esos tres rubros. También la Argentina tiene gran potencial en economía del conocimiento, que hoy es el más dinámico de los sectores. por lo que soy muy optimista, creo que Argentina en materia de inserción internacional tiene un gran potencial.

-¿Se está aprovechando ese potencial?
-Si, en parte sí, pues este año va a llegar al récord histórico de exportaciones: con unos 100.000 millones de dólares en bienes, unos 20.000 millones de servicios, y creo que tiene que ver con una capacidad que, por supuesto, hay que alentar. Las cosas no ocurren gratuitamente. Es importante que Argentina avance en lo que tiene planeado: estabilización macroeconómica, ordenamiento fiscal, regulaciones más amigables con el sector privado o desregulaciones, apertura internacional. Todo eso que está en agenda porque se necesitan inversiones, participar de alianzas internacionales, trabajo profesional, convergencia tecnológica. Argentina tiene el potencial y está en marcha para llevar adelante proyectos que pueden ser fructíferos para el país. 
-¿Qué es lo que más te gusta de lo que hacés hoy?
-Varias cosas. Tengo mi consultoría y la disfruto, la actividad académica en el ITBA donde dirijo una maestría, mi actividad de conferencista… pero además tengo actividades no profesionales, como mi hobbie deportivo que es el running, canto hace muchos años con una profesora, me gusta mucho leer, me gusta estar en familia, viajar.

-¿Cuándo empezaste? ¿Has corrido maratones o carreras?
-Corro hace más de 20 años pero para mí. No he corrido maratones. A mí me gusta la autonomía que da correr. Yo vivo en Mercedes y hay espacios muy agradables para salir. Lo hago 3 o 4 veces por semana. Me hace bien, me descongestiona física y mentalmente. Pero tanto otros cables a tierra como leer, cantar, ir a la cancha a ver a Boca, tengo dos plateas hace muchos años. 
-¿Sos de los que va pensando futuras charlas o proyectos mientras corre?
-Si, he preparado discursos y presentaciones corriendo. Mientras vas corriendo te caen fichas y surgen ideas. ¡Aunque trato de que eso no ocurra! Trato de despejarme, a veces lo logro.

-Me decías que cantás hace mucho, ¿Qué música escuchás?
-A mi me gustan mucho los crooners (N de la R: cantantes por lo general hombres, de voz grave, que interpretan temas melódicos). Como Frank Sinatra, Tony Bennett, y canto lo que cantaban ellos. Esa es la música que me gusta. Aunque también escucho música de los 80s, 90s, que también me gustan. 
-¿Qué tal te va cocinando? ¿Tenes alguna especialidad?
-El asado de los domingos. Es una tradición. Tira de asado, vacío, bifes de chorizo, pollo, solomillo, a veces verduras también, o pescados también hago. 
-Series y películas, ¿Qué te gusta mirar?
-Series si. He mirado. Me cuesta engancharme, no tienen que ser muy largas, he mirado “The Americans”, por ejemplo, de unos espías rusos. “The Crown”, está muy bien hecha. “Borgen”. Ahora estoy viendo “The chosen” (Los elegidos), yo soy muy religioso y me atrae todo eso. 

 -¿Qué libro estás leyendo o cuál recomendarías?
-A mí me han gustado los libros clásicos de economía y suelo volver a ellos. Algunos son complicados. Murray Rotbart o (Ludwig von) Mises o alguno de Hayek. Ahora estoy leyendo un libro muy interesante que se llama “Churchill by hilself”, que son todos sus discursos durante la carrear política, muy atractivo porque tenía una elocuencia, repentización, interesantes. 
-Hablaste de viajes, ¿Algún lugar que te haya gustado mucho que recomendarías?
– Conozco los cinco continentes. Me gustan muchos lugares. Chicago me parece una ciudad extraordinaria, Londres es fascinante, Madrid es increíble por su estilo de vida, la gente, su sofisticación. Hay momentos que estás con la cabeza quemada y querés ir a la playa y me encanta California, incluso los pueblitos menos conocidos de California. Conozco Asia también, China, Hong Kong, Singapur. Te impacta ir a Shangai. Hace poco estuve en Melbourne, me gustó mucho. Hamburgo en Alemania es una ciudad hermosa. Roma es increíble. 
-¿Y hay algún sitio que tengas en el radar que te gustaría conocer?
-Tokio. 

-Si hubiese una hipotética biblioteca de talentos y pudieses elegir alguno que no tengas, ¿Cuál elegirías?
-Me hubiera gustado tener más destrezas deportivas, hubiera disfrutado más. Soy autoexigente y aquello que no hago bien termino abandonándolo. Y como me gusta mucho la música, también me gustaría cantar mejor. 
-La última tiene que ver con qué creés que podría decirle el Marcelo que sos hoy si se cruza con el de 18-20 años que estaba arrancando el camino. 
-Yo creo que uno tiene que prepararse, hacer todo lo posible para mejorar sus capacidades, esforzarse, evolucionar, pero no tiene que ser un obsesivo en cuanto a la próxima meta. Creo que hay que tener objetivos estratégicos, pero no tácticos. De largo plazo, no de corto. El corto plazo se va ordenando. A aquel Marcelo de 18 años, le diría, no te desesperes por los objetivos inmediatos. Uno debe tener éxito en las distintas facetas de la vida, la familia, los amigos, la profesión, y cada paso va ocurriendo sin que nosotros lo vayamos elig

Fuente: Bichos de Campo