Boca derrotó a Recoleta de Paraguay y volvió a una vieja costumbre: ganar, crecer y avanzar en la Copa

Boca volvió a parecerse a Boca. Con Rodolfo Arruabarrena recuperó algo que por historia y jerarquía debería resultar natural, pero que durante demasiado tiempo dejó de serlo: gana más de lo que pierde, encontró orden, avanza en todos los frentes y varios jugadores recuperaron protagonismo. Sebastián Villa volvió a ser noticia por lo que hace en la cancha, Santiago Ascacibar se transformó en un goleador inesperado y el equipo lleva diez partidos con apenas una derrota, aquella ante Riestra y con mayoría de suplentes. Incluso sin Leandro Paredes y Leonardo Flores, dos de sus mejores jugadores, goleó 4-0 a Recoleta en Asunción, liquidó la serie con un 7-1 en el global y ya está en cuartos de final de la Copa Sudamericana, que puede darle su primer título internacional después de 18 años de espera.Boca marcó en el primer tiempo en el Defensores del Chaco los goles que no había podido convertir en la ida en el Ducó. La diferencia de dos tantos había dejado la serie algo más abierta de lo esperado y las lesiones de Paredes, Leandro Lozano y Marco Pellegrino habían generado algunas dudas antes del viaje. Pero cualquier interrogante duró poco. Boca casi no le dio posibilidades a Recoleta de meterse en partido y antes del descanso ya había dejado la clasificación prácticamente resuelta.No fue un comienzo perfecto. Hubo algunos desacoples, sobre todo a la espalda de Nicolás Figal, y Recoleta encontró alguna posibilidad de atacar por ese sector. Esta vez, sin embargo, Álvaro Montero respondió con la seguridad que le había faltado en otros partidos y sostuvo el cero cada vez que lo exigieron. Del otro lado, Boca necesitó poco para mostrar la diferencia de jerarquía entre equipos.Sin la fluidez de otros encuentros, posiblemente por la ausencia de Paredes, el ingreso de Tomás Belmonte y el corrimiento de Milton Delgado a la posición de cinco clásico, Boca igual encontró la forma de generar peligro. Tomás Aranda volvió a darle claridad en tres cuartos y distribuyó el juego hacia los costados. Allí apareció la principal ventaja, sobre todo por izquierda. Villa, que había entrado bien en la ida y aportado dos asistencias, volvió a ser el jugador más peligroso, encontró un buen socio en Lautaro Blanco y fue el que más veces remató al arco.El 1-0, otra vez, fue de Santiago Ascacibar. Marcó su quinto gol en seis partidos: capturó un rebote del arquero, ganó en el área y definió con el arco libre. Villa ya había tenido tres oportunidades y terminó encontrando la suya sobre el final del primer tiempo. Con el 2-0, Boca resolvió el asunto en los primeros 45 minutos y Arruabarrena pudo empezar a administrar cargas en pleno partido.Recoleta casi no opuso resistencia durante buena parte de la noche y Boca se sintió cómodo en un estadio copado en su enorme mayoría por sus hinchas. El conjunto paraguayo jugó a otra velocidad, con cierta inocencia defensiva y pocos recursos para lastimar. Apenas algún centro cruzado detrás de los centrales o alguna pelota larga complicaron a Boca.El partido se rompió en el segundo tiempo. Recoleta se adelantó, dejó más metros y también tuvo algunas chances para descontar. Montero volvió a aparecer y terminó completando una actuación sólida. Boca encontró campo para correr y situaciones para ampliar la diferencia, aunque también bajó la intensidad. Para entonces, la principal preocupación ya pasaba por cuidar el físico, evitar nuevas bajas y darles rodaje a futbolistas que venían con menos ritmo.Aun con aspectos por mejorar, Boca encontró paz con la llegada de Arruabarrena. Se levantó rápido del golpe ante Riestra y, aunque empató bastante durante este ciclo, de a poco recuperó fisonomía de equipo. Pasó de terminar varios partidos casi sin remates al arco a convertirse en uno de los conjuntos que más patea tanto en el Clausura como en la Sudamericana. También amplió el plantel con juveniles como Aranda y Flores, que incluso debutó con el Vasco y en Paraguay ni siquiera necesitó ingresar.Favorecido por buenos rendimientos individuales, Arruabarrena encontró rápido una base y casi siempre pudo sostenerla más allá de algún retoque. También volvió a darles posibilidades a futbolistas que venían sin confianza y, salvo en aquella noche fatídica en Villa Soldati, los que entran suelen responder. Recoleta no parece ser la mejor medida para saber hasta dónde puede llegar este Boca, pero esta regularidad le permitió no apurar a los juveniles ni a los refuerzos. Enner Valencia es un ejemplo. El ecuatoriano recién sumó sus primeros minutos después de varios días de acondicionamiento físico y entró a falta de media hora con un escenario favorable: Recoleta volcado en ataque, muchos metros para aprovechar y una serie ya definida. Incluso el local comenzó a preservar jugadores pensando en el torneo guaraní, donde marcha quinto.Lo único que parecía quedar por resolver era cuántos goles marcaría Boca en una noche que invitaba a florearse. Velasco tuvo un par hasta convertir el 4-0, Belmonte probó desde afuera y Valencia, que no jugaba desde fines de junio, en el Mundial, no contó con ninguna situación clara: entró cuando todos buscaban su gol y eso terminó jugando en contra de sus posibilidades. En el descuento le quedó una, pero prefirió buscar un pase en vez de rematar.Boca crece en resultados y confianza y, mientras busca su mejor versión, consolida un equipo que, después de mucho tiempo, sale a la cancha sintiéndose favorito.Lo mejor del triunfo de Boca sobre Recoleta

Fuente: La Nación Deportes