Economía
Por qué el iPhone 18 podría ser el más caro de la historia tras un aumento récord en sus costos
El mercado global de smartphones se encamina hacia una “tormenta perfecta” en 2026, y el próximo lanzamiento de Apple no será la excepción. Según el último informe de la consultora especializada TrendForce, el costo de fabricación (BOM, por sus siglas en inglés) del futuro iPhone 18 Pro sufrirá un aumento sin precedentes del 38% interanual. Este salto, impulsado principalmente por la escasez de componentes críticos generados por la popularidad de la IA, promete redefinir los precios de la industria y poner en jaque los márgenes de ganancia de los fabricantes.El culpable: la voracidad de la IA por la RAMHistóricamente, los componentes más costosos de un iPhone eran la pantalla OLED y el procesador. Sin embargo, el informe de TrendForce revela un cambio de paradigma sistémico: la memoria RAM ha pasado de representar apenas el 10% del costo total hace un año a un estimado del 34% para fines de 2026, proyectando superar el 40% en el primer semestre de 2027.Este fenómeno se debe a una competencia feroz por los suministros. La explosión de la inteligencia artificial (IA) ha provocado un desvío enorme en la cadena de producción. Fabricantes de chips están priorizando memorias de alto ancho de banda (HBM) para servidores de IA, dejando a los smartphones con una oferta limitada de chips LPDDR5X. A esto se suma que gigantes como Nvidia ahora compiten directamente con Apple por la misma memoria de clase móvil para sus procesadores de servidor Grace y Vera, lo que ha disparado los precios.Tres de los principales fabricantes de memoria DRAM y HBM, Samsung, SK Hynix y Micron, ya vendieron toda su capacidad productiva para 2027, que estará dirigida a cubrir la demanda de la inteligencia artificial (IA) y los acuerdos a largo plazo con sus clientes. De hecho, solo el 30% de su producción va para dispositivos personales. La IA de Apple: una exigencia de 12 GBAl aumento de costo de los componentes se suma otro elemento: Apple no puede simplemente recortar su inversión en memoria (como han hecho otros competidores) para bajar costos. El sistema operativo iOS 27 y las funciones avanzadas de Siri AI, que incluyen voces más expresivas y dictado de alta precisión, requieren que los dispositivos funcionen con al menos 12 GB de RAM para ejecutar los modelos de lenguaje de forma local.Incluso el modelo estándar del iPhone 18 tendría que dar el salto de los 8GB actuales a los 12GB para no quedarse sin Siri AI. Mientras componentes como el próximo chip A20 Pro (fabricado en 2nm) y las pantallas OLED mantienen costos relativamente estables, el precio del conjunto de memorias (DRAM y almacenamiento NAND) podría alcanzar los 400 dólares por unidad para los modelos de alta capacidad.Impacto en el bolsillo y en la industriaPara el consumidor, las noticias no son alentadoras. Los analistas prevén que el precio de venta al público del iPhone 18 Pro Max podría aumentar entre 200 y 300 dólares respecto a la generación anterior. Apple se enfrenta a un dilema: absorber parte del costo sacrificando sus márgenes para mantener el volumen de ventas, o trasladar el aumento total al usuario, lo que podría enfriar la demanda.Pero el problema va más allá de Cupertino. Si Apple, con su enorme poder de negociación, enfrenta estas presiones, el ecosistema Android sufrirá un golpe aún mayor. Las marcas que compiten en los segmentos de gama baja y media tienen márgenes mucho más delgados y se verán obligadas a aplicar aumentos de precio más agresivos o, en el peor de los casos, a discontinuar líneas de productos de gama baja que dejen de ser rentables.Se estima que los envíos globales de smartphones caerán un 13,9% en 2026, alcanzando su nivel más bajo desde 2013. En este escenario, solo jugadores con cadenas de suministro integradas, como Apple, Samsung o Motorola (vía Lenovo, el mayor fabricante de PC del mundo), parecen tener la resiliencia necesaria para navegar la crisis, mientras que marcas enfocadas en el segmento económico podrían tener enormes dificultades para abastecer a su mercado a un precio competitivo.
Fuente: La Nación