Este jueves, el riesgo país se ubicó en los 472 puntos básicos (+0,2%), su valor más alto en los últimos dos meses. Según los especialistas, factores externos y locales hacen que la compresión del indicador elaborado por JP Morgan sea más compleja.En lo que va de agosto, acumula un incremento de 42 unidades (+9,8%) luego de varios meses de compresión que acumulan un descenso de 97 (-17,3%). A partir de esa tendencia bajista, el indicador tocó los 402 puntos el pasado 10 de julio, el registro más bajo de la gestión de Javier Milei. Sin embargo, desde entonces experimentó subas graduales que lo llevaron a oscilar entre los 410 y los 430 puntos, hasta dispararse en las últimas dos semanas y alcanzar su nivel actual.
Gabriel Caamaño, titular de la consultora Outlier, señaló que parte del rebote del riesgo país en agosto se debe a que “los activos de países emergentes vienen teniendo un mal desempeño”, tanto en acciones como en deuda soberana. El fenómeno no es exclusivo de la Argentina, aunque el impacto local resulta comparativamente mayor que el promedio del bloque. Sobre ese punto, Eric Ritondale, economista jefe de Puente, indicó que la firmeza en las tasas de interés en EE. UU. ha presionado a la renta fija emergente en general, lo que ayudó a la ampliación del indicador del país. A su vez, observó que en las últimas semanas hubo un “ligero desacople” respecto a los principales comparables de la Argentina. Evaluó que este fenómeno sucede por “un adelantamiento de las lecturas sobre el ciclo electoral”, luego de algunas encuestas de opinión e indicadores de confianza que mostraron una retracción marginal en el apoyo al oficialismo. Caamaño coincidió en que los malos indicadores de aceptación del Gobierno que se publicaron en las últimas semanas —como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) y el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG)— vienen mostrando un deterioro relativamente sostenido. A este escenario se suman datos desfavorables sobre la actividad económica y un incremento de la informalidad laboral. “Eso genera preocupación a los inversores y al mercado de cara a lo que va a hacer el año que viene, lo que ha generado la pesadez de los activos locales”, señaló Caamaño en referencia a las elecciones presidenciales.Hoy tenés lo externo positivo, con baja de la tasa libre de riesgo incluida, y emergentes subiendo. Argentina lo está aprovechando, recuperando parte del castigo diferencial de las últimas semanas.Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, precisó que la suba del indicador elaborado por JP Morgan por encima de los 470 puntos “no parece marcar un deterioro estructural”, pero muestra que su compresión “ingresó en una etapa más exigente”. Parte de este movimiento se explica por las tasas elevadas en Estados Unidos y cierta toma de ganancias, pero el principal límite sigue siendo doméstico. “La Argentina mejoró sus flujos, aunque todavía necesita fortalecer sus reservas y convertir la estabilización económica en una expectativa de continuidad política”, indicó. Y detalló: “El mercado ya reconoció el equilibrio fiscal, la desaceleración inflacionaria y las mejoras crediticias; ahora necesita acumulación genuina de reservas, mayor previsibilidad sobre los vencimientos en dólares y una perspectiva concreta de regreso al financiamiento internacional”.En tanto, el factor electoral también condiciona las expectativas. “Aunque todavía falta para 2027, el mercado siempre se anticipa y empieza a evaluar no solamente la sostenibilidad económica del programa, sino también su continuidad política”, indicó. Por lo tanto, a medida que se acerque la fecha de los comicios, cualquier deterioro en la imagen del Gobierno, dificultad para aprobar reformas o señal de debilidad política podría aumentar la demanda de cobertura y encarecer el rendimiento de los bonos argentinos.En el corto plazo, no hay estímulos que empujen al riesgo país a retomar la tendencia bajista, mientras el Gobierno afronta múltiples desafíos hacia el cierre del año y el próximo período legislativo. Camusso sostuvo que la política macroeconómica exige claridad y el cumplimiento de metas específicas, en un contexto donde la actividad económica no reacciona y la microeconomía acusa el impacto de la caída del consumo y el aumento de la mora.“El riesgo país no tiene chances de bajar y acomodarse por debajo de 400 puntos frente a esto”, advirtió. Como el país no tiene acceso al mercado internacional ni catalizadores pendientes —ya que las mejoras de las calificadoras y una posible reubicación por MSCI quedaron atrás—, se agotó ese potencial impulso para su reducción.
Economía
¿Qué presiona al riesgo país? Los motivos que le impiden a la Argentina perforar la línea de los 400 puntos
Fuente: La Nación