La tarea de los docentes rurales es, en cierto sentido, anticíclica: son los que, desde las aulas, trabajan para revertir el desarraigo y convencer a los más jóvenes de que en el campo hay un futuro posible. Incluso para quienes, de familias de pequeños productores, crecieron viendo a sus padres agarrarse la cabeza muy a menudo.
Es una tarea que le sienta bien a Sebastián Martínez, veterinario y profesor del Instituto Provincial de Educación Agrotécnica (IPEA) N° 211, en Cruz del Eje. Hace 14 años que, a diario, es uno de los encargados de mostrarle a sus alumnos que en esa zona, donde se concentran muchas producciones de baja escala y poco capital, hay siempre chances de quedarse y crecer.
“Trato de darle una vuelta de rosca para que los chicos vean que hay salida laboral en el sector. Algunos dicen que Cruz del Eje no tiene empresas, pero se equivocan. Tenemos muchas empresas y fábricas, que son el campo”, destacó el docente.
Por su especialidad, Martínez dicta Producción Animal en cuarto y sexto año, y además está a cargo de la marteria Formación en el Ambiente de Trabajo en séptimo, en la que se llevan a cabo clases prácticas y se pone a prueba lo aprendido todos los años anteriores. Es una linda instancia para los futuros técnicos agropecuarios, pero también para el docente, que tiene la oportunidad de mostrar de primera mano qué implica ser un pequeño chacarero en el interior productivo.
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Sin buscarlo, Martínez cuenta con un aula muy interesante en esa localidad del norte cordobés, donde, señala, “los productores atraviesan problemas económicos graves, le sacan jugo a las piedras y tratan ser lo más eficientes posibles”. Abundan los casos prácticos para mostrarle a los jóvenes lo mucho que puede hacerse aún a pequeña escala y sin el “espaldarazo” de un gran capital.
“En la escuela la teoría te muestra lo lindo, te indica cómo ser productivo o llevar adelante el manejo sanitario, pero cuando te vas al campo ves la realidad. Algunos se asustan, pero muchos otros ven en eso un futuro proyecto”, afirmó, sin disimular el orgullo que le genera cada alumno que opta por quedarse y apostar por la vida en la ruralidad.
“Es hermoso verlo, porque son como tus hijos”, expresó.
Desde lo personal, la tarea diaria que ejerce hace tantos años tiene una carga simbólica muy importante, porque mucho antes de sentarse en el escritorio del profesor, y antes aún de convertirse en veterinario, Sebastián fue uno de los alumnos de esa misma institución.
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“Quiero devolver un poco de lo que la escuela me dio y mostrar a los chicos que hay otra realidad. Es un sector cruel pero tiene potencial y tiene salida. Quiero que les nazca a los jóvenes esa pasión, que se queden en el pueblo y no emigren”, concluyó.
Agro & Campo
¿Cómo convencer a los “pibes” para que se queden en el campo? “Trato de darle una vuelta de rosca”, responde Sebastián Martínez, un docente rural que lucha por eso desde el aula
Fuente: Bichos de Campo