La paradoja de Brasil y su carne: aunque crece en exportaciones, corre el riesgo de quedarse sin mercados

Brasil atraviesa un momento particular en el mercado internacional de las carnes. El mayor exportador mundial de carne vacuna mantiene un fuerte ritmo de embarques, pero al mismo tiempo enfrenta crecientes restricciones en algunos de sus principales destinos.
Para el Rosgan, esta situación expone una paradoja: cuanto mayor es la capacidad exportadora del país, mayor es también su dependencia de mercados de gran escala capaces de absorber semejante volumen.
El escenario comenzó a complicarse hace un año, cuando Estados Unidos llegó a imponer un arancel adicional del 50% a la carne brasileña, llevando la carga total por encima del 76% y prácticamente cerrando ese mercado.
Sin embargo, luego de intensas negociaciones, Washington terminó levantando la medida y permitió la recuperación del comercio.
El resultado fue contundente. En lo que va de 2026, Brasil ya envió unas 210.000 toneladas de carne vacuna a Estados Unidos, un 24% más que en igual período del año pasado. Pero mientras ese destino recuperaba protagonismo, China comenzó a convertirse en un nuevo foco de incertidumbre.
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CHINA, EL PRINCIPAL FRENTE DE TENSIÓN PARA BRASIL
A fines de 2025, el gobierno chino estableció por tres años un sistema de cuotas para las importaciones de carne vacuna. Brasil quedó entre los países más afectados y recibió para 2026 un cupo de 1.106.000 toneladas, un 24% menos que las 1.458.439 toneladas que había ingresado durante 2025.

La presión sobre ese límite ya comenzó a sentirse. A fines de julio, el Ministerio de Comercio chino informó que Brasil había utilizado el 80% de su cuota anual. De mantenerse el ritmo de los embarques, el Rosgan estima que el cupo podría agotarse en los próximos días, lo que implicaría un arancel adicional del 55% para la mercadería que ingrese fuera de ese límite.
“La situación ya comienza a reflejarse en las estadísticas de julio”, advierte el Rosgan. Los embarques brasileños hacia China fueron de 82.700 toneladas durante ese mes, casi un 50% menos que las 158.400 toneladas despachadas en junio.
De todos modos, el acumulado anual todavía muestra crecimiento: Brasil lleva exportadas 856.703 toneladas hacia China, un 8,5% más interanual. El problema, entonces, no está solamente en el volumen vendido, sino en la posibilidad de sostener el flujo durante los próximos meses.
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EUROPA SUMA OTRO OBSTÁCULO
A la incertidumbre china se agrega un nuevo frente en la Unión Europea. En mayo, poco después de comenzar a regir el primer tramo del nuevo cupo comercial habilitado por el acuerdo UE-Mercosur, Brasil fue excluido de la lista de países autorizados para ingresar carne al bloque.
El argumento europeo estuvo relacionado con deficiencias en los controles brasileños sobre el uso de productos antimicrobianos en la ganadería. Aunque Brasil introdujo modificaciones en sus protocolos, la posición europea continúa siendo restrictiva y la fecha límite para la exclusión quedó fijada para el 3 de septiembre.

El problema es que, incluso ante una eventual aprobación inmediata de los nuevos controles, la recuperación del mercado podría no ser automática.
Según el Rosgan, debido a que los requisitos contemplan la ausencia de determinados promotores de crecimiento durante toda la vida del animal, la eventual reanudación de las exportaciones podría quedar condicionada por hasta dos años, debido a los tiempos biológicos de producción.
“El riesgo sigue siendo elevado”, plantea el informe, mientras se espera que durante las próximas semanas se intensifiquen las negociaciones para evitar una exclusión definitiva del mercado europeo.
EL GIGANTE NECESITA MERCADOS 
La dimensión del desafío se entiende al observar el peso que tienen estos destinos en la estructura exportadora brasileña. Estados Unidos, China y la Unión Europea representan, en conjunto, el 65% de las exportaciones totales de carne vacuna de Brasil.
Y el país continúa aumentando su oferta externa. En lo que va de 2026, exportó 1.722.642 toneladas de carne fresca, un 10,2% más que en el mismo período del año anterior. Sin embargo, las proyecciones para el cierre del año anticipan una posible contracción de los embarques.
La Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (ABIEC) proyecta una caída potencial del 10%, mientras que la consultora Datagro estima una reducción del 4%. El USDA, por su parte, mantiene por ahora una previsión más moderada, con una baja del 2,4% interanual.

“Brasil continúa siendo, por amplio margen, el principal proveedor de carne vacuna a nivel global y cubre más del 30% de la demanda total”, destaca el Rosgan. Precisamente por esa magnitud, cualquier interrupción en sus principales destinos puede trascender las fronteras brasileñas y generar efectos sobre todo el mercado internacional.
La conclusión del informe apunta al verdadero desafío que enfrenta el gigante sudamericano: ya no se trata solamente de producir más carne y colocarla en el exterior, sino de garantizar un acceso simultáneo y estable a los grandes mercados capaces de absorber su enorme saldo exportable. En otras palabras, la fortaleza que convirtió a Brasil en líder mundial también puede transformarse en su principal vulnerabilidad.
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Fuente: InfoCampo