Tiene 230 metros cuadrados, está cubierto de vegetación y será subastado: el terreno que moviliza a un grupo de vecinos de Almagro

El candado dorado contrasta con la puerta de chapa negra de Francisco Acuña de Figueroa 981, en el barrio de Almagro. Está cerrado. Sobre el frente de un terreno, delimitado por un cerco, hay grafitis, restos de papeles y varios afiches. Uno muestra el dibujo de un sendero rodeado de plantas y árboles. Arriba se lee: “Espacio verde público”. A pocos metros, sobre una bandera argentina extendida sobre el portón, otra consigna sintetiza el reclamo vecinal: “El Gobierno lo remata, el barrio lo necesita. Microrreserva urbana ya”.Para saber qué hay dentro del predio hay que acercarse. Por uno de los pequeños agujeros de la puerta aparecen troncos, ramas, hojas grandes, helechos y un suelo cubierto de vegetación. El lote tiene 230,31 metros cuadrados, está encerrado entre medianeras y pertenece al Estado nacional. Tras años sin uso y después de tres intentos frustrados de venta, el Gobierno volvió a anunciar la subasta de este terreno.La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) fijó esta vez una base de US$381.690, inferior a las anteriores. La subasta había sido anunciada inicialmente para el 20 de agosto, pero luego el organismo modificó el cronograma y la reprogramó para el 8 de septiembre, a las 14, con cierre de inscripción el 31 de agosto al mediodía. Los primeros llamados partieron de US$472.982 y luego el monto bajó a US$425.683.En la documentación oficial, la AABE establece como destino el desarrollo inmobiliario y describe el inmueble como un terreno baldío rectangular sin construcciones, con vegetación abundante y malezas crecidas y en mal estado de conservación.La propiedad forma parte del patrimonio estatal desde hace décadas. Allí funcionó una vivienda utilizada por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. Tras quedar sin uso, la vegetación avanzó sobre el terreno. Un grupo de vecinos propone ahora otro destino: que el inmueble pase de Nación a la Ciudad y se convierta en un espacio verde público bajo la figura de una “microrreserva urbana”.La historia del reclamo comenzó a fines de 2021, aunque inicialmente tuvo como escenario otro terreno. Mariela Paz Izurieta vive en Almagro desde hace unos 13 años. Frente a su casa había un lote privado que permanecía cerrado detrás de unas vallas. Un día las encontró abiertas y pudo observar por primera vez su interior.“Lo que apareció ahí fue toda una explosión de flora espontánea”, recuerda Izurieta, en diálogo con LA NACION. Según reconstruyó después, aproximadamente una vez por año se realizaban tareas de poda y mantenimiento. Pasado un tiempo, las plantas volvían a crecer. Izurieta sacó fotos y videos, los publicó en las redes sociales y preguntó qué podía hacerse con un lugar de esas características.Comenzaron a escribirle amigos, familiares y desconocidos. Preguntaban dónde estaba y compartían experiencias de otros lugares. En un período todavía marcado por la salida de la pandemia, buena parte de los primeros intercambios fueron virtuales: circulaban mensajes, libros, referencias de arquitectos y casos de otras ciudades.Hasta que apareció el terreno de enfrente. Al consultar los datos de Acuña de Figueroa 981, descubrieron que, a diferencia del primero, pertenecía al Estado nacional.“Nos estábamos preguntando cómo, como ciudadanos, podemos formar parte de la discusión sobre cómo se arma una ciudad y qué queremos para ella. Que este terreno fuera de Nación nos hizo pensar que quizá podíamos tener alguna injerencia en el destino de ese suelo”, dice Izurieta.Así se conformó Relieve, integrado actualmente por unas 11 personas vinculadas al barrio y provenientes de distintas disciplinas. Algunas habían vivido durante años cerca sin conocerse.“Nos conocimos por esto”, cuenta Sol Rodríguez, otra de sus integrantes, que llevaba ocho años y medio en la zona. Después descubrieron incluso coincidencias profesionales: en el grupo hay fotógrafas, diseñadoras y arquitectos.Seguía existiendo, sin embargo, una dificultad: no podían entrar al terreno. Desde afuera hicieron un relevamiento informal e identificaron, entre otras especies, paraísos, fresnos, ficus, arbustos y helechos. También consiguieron la plancheta con las dimensiones de la parcela. En 2023, cuando el inmueble todavía no estaba a la venta, solicitaron a la AABE un permiso de uso precario para ingresar temporalmente, tomar medidas y estudiar el lugar.Según Izurieta, representantes del organismo los recibieron y escucharon la propuesta. El trámite quedó atravesado por las elecciones presidenciales y, tras el cambio de administración, no avanzó. Tiempo después, el inmueble apareció entre los bienes estatales destinados a la venta.Miembros del colectivo Relieve aseguran que posteriormente enviaron cartas y nuevos pedidos de reunión a la AABE sin obtener una audiencia. El proyecto vecinalMientras avanzaban esas gestiones, la idea empezó a convertirse en un proyecto arquitectónico. Como no podían ingresar, los integrantes del colectivo llegaron a montar un andamio en la vereda para observar el interior por encima del cerramiento. A partir de una convocatoria para trabajar sobre ese dispositivo se acercaron integrantes de Futuro, un estudio de arquitectura porteño.“Nosotras ya conocíamos a Relieve y nos encantaba lo que hacían”, cuenta Victoria Cantoli, integrante del estudio. Primero trabajaron sobre el andamio y luego se sumaron al equipo que diseñó la propuesta junto con arquitectos que ya participaban de Relieve.La plancheta y el relevamiento de la vegetación sirvieron como insumos. La decisión fue no proyectar una plaza tradicional. “El objetivo principal es la contemplación de lo que ya existe”, explica Cantoli.El resultado del proyecto puede verse proyectado en un afiche pegado sobre la puerta. Una pasarela ingresaría desde la calle y recorrería el terreno entre la vegetación, con algunos sectores de permanencia y bancos. La iniciativa busca permitir la circulación de chicos, adultos mayores y personas con movilidad reducida sin reemplazar el paisaje existente, y contempla también incorporar flora nativa.“Es una pasarela que ingresa al fondo del lote, con algunos espacios donde te puedas sentar, y no mucho más”, resume Cantoli. Según explica, la intervención mínima también permitiría simplificar la ejecución y reducir los costos.Antes de cualquier obra existe una condición: resolver el dominio del inmueble. LA NACION intentó comunicarse con AABE para conocer su posición sobre el reclamo y la posibilidad de un eventual traspaso, pero no obtuvo respuesta.En 2024, Relieve presentó en la Legislatura porteña un proyecto de ley para impulsar el traspaso de Nación a la Ciudad. La iniciativa recibió adhesiones, pero no llegó a ser tratada y perdió estado parlamentario. Este año el colectivo presentó una nueva versión, que incorporó el aval de la Junta Comunal.Según Izurieta, la propuesta obtuvo acompañamiento de representantes del peronismo, el radicalismo, sectores vinculados al exjefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta y el Frente de Izquierda. El colectivo busca además el respaldo de La Libertad Avanza y Pro, a los que considera actores centrales por estar al frente de los gobiernos nacional y porteño. Los vecinos sostienen que la Legislatura no es la única alternativa: Nación y Ciudad podrían acordar una compra, un canje de inmuebles u otro mecanismo de compensación. “Si el Gobierno de la Nación y el de la Ciudad hicieran la gestión, esto se resuelve”, afirma Izurieta. Cantoli considera que esa vía podría resultar más rápida, aunque destaca el respaldo institucional que aporta el proyecto legislativo.En paralelo continuaron los intentos de venta. Según la reconstrucción de Relieve, el primero se realizó hacia fines de 2025 y quedó desierto; una convocatoria posterior no llegó a concretarse y, en febrero de este año, otro llamado tampoco encontró comprador. Ahora el terreno vuelve a ofrecerse con una base de US$381.690, unos US$1657 por metro cuadrado. View this post on Instagram “Cada vez nos da más temor porque, ante la bajada del valor del metro cuadrado y del terreno en sí, creemos que está más cerca de que alguien lo compre”, dice Cantoli. La arquitecta sostiene, además, que, por las dimensiones de la parcela, su capacidad constructiva es acotada.El espacio verde de AlmagroEl reclamo incorpora otro elemento: la disponibilidad de espacios verdes. Almagro integra junto con Boedo la Comuna 5. Según datos de 2023 del Instituto de Estadística y Censos porteño citados por el colectivo, mientras el promedio de la ciudad era de 0,70 hectáreas de espacios verdes cada mil habitantes, allí era de 0,02.Plaza Almagro es el principal espacio verde del barrio, pero Izurieta señala que para parte de los vecinos queda alejada de sus recorridos cotidianos. Describe, además, el sector de Acuña de Figueroa como una zona densamente edificada y atravesada por el tránsito entre Almagro, Palermo, Villa Crespo y el Abasto, donde también funcionan escuelas y geriátricos.La propuesta imagina para esos 230 metros cuadrados un espacio de pequeña escala: un lugar donde alguien pueda sentarse durante el almuerzo, donde puedan permanecer chicos a la salida de la escuela o por el que puedan pasear las personas mayores.En los últimos meses, el reclamo también llegó a la vereda. Relieve organizó actividades frente al terreno y vecinos se acercaron para observar los planos, escuchar la propuesta y participar de los intercambios. El próximo 15, días antes de la subasta, realizarán una nueva convocatoria, a la que denominaron “vecinazo”.

Fuente: La Nación