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“Ella me golpeó, yo sufrí violencia de género”, afirmó la expareja de Romina Gaetani cuando fue indagado por lesiones
Al ser indagado por lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género, el empresario Luis Cavanagh sostuvo que la víctima fue él y que su expareja, la actriz Romina Gaetani, lo golpeó.“Yo no le hice ninguna lesión de ningún tipo, jamás golpeé a nadie, cuido al otro ser humano. También quiero dejar asentado que ella me golpeó en la zona estomacal luego de haber estado internado y con un trombo. Yo sufrí violencia de género de su parte, varias veces, lo sabe la psicóloga de pareja. Ella reconoció que yo jamás la golpeé у que a ella le había dado un ataque de rabia”, sostuvo Cavanagh ante la fiscal María José Basiglio, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) especializada en Violencia de Género de Pilar.El empresario, de 59 años y defendido por el abogado Alfredo Soares Gache, fue indagado por el delito de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género.La causa se inició a fines de diciembre pasado. La pareja convivía en una casa del Tortugas Country Club, en Pilar.Según el expediente judicial, a Cavanagh se le imputa que, tras una discusión, “se tornó violento con Gaetani y sacando provecho de su condición de género denotando una clara superioridad física y de fuerza respecto de la misma comenzó a agredirla físicamente arrojándola al suelo. No conforme con ello e incrementando su actitud hostil se lanzó sobre su cuerpo logrando inmovilizarla por completo para luego, y aumentando su accionar violento, tomarla de los brazos mientras la damnificada continuaba tendida en el piso, trasladándola de esta manera a la rastra hacia el exterior de la vivienda abandonándola en el lugar”. Según la imputación, el empresario le provocó a su expareja “escoriaciones en dorsal, antebrazo, cadera, hematoma y corte en miembro inferior -lesiones de carácter leve-. Todo todo lo relatado tuvo lugar en un claro contexto de violencia de género”.Sin embargo, Cavanagh ante la representante del Ministerio Público Fiscal negó todas las acusaciones.Sobre el día de los hechos, el empresario sostuvo: “En un momento, estábamos en mi cuarto y Romina me dice que se había olvidado su teléfono y me pide que se lo busque, que lo había dejado en ‘el office’, que se sentía muy cansada, que por favor se lo busque. Bajé, encontré el teléfono abierto y mensajes con una persona llamada Fena, creo que con la que ella había tenido relaciones y por lo que vi venía mensajeándose. Miré y tenía como 150 mensajes. No leí los mensajes. Ella enseguida apareció. Bajó a los minutos de pedirme que le suba el teléfono. La miré y le dije: ‘me mentiste y era lo único que te había pedido, que no lo hicieras, que tengamos una relación verdadera, diciéndonos la verdad’. Ella el día anterior me había dicho que había tenido una conversación porque habían ido a una entrevista de trabajo, sin que yo se lo haya preguntado. Lo que habíamos hablado con la psicóloga de pareja que era que yo quería tener una relación basada en la verdad, que ella podía tener relación con quien quiera, incluso de tener una relación abierta, pero que haya verdad”.Entonces, Cavanagh, según declaró, le dijo a la actriz que no quería seguir más con la relación de pareja.“Le pedí que por favor que se fuera. Me fui al sillón de la sala de televisión y me acosté. Ella vino, me empezó a gritar. Me quedé quieto, con miedo a que me agrediera porque ya me había agredido en varias ocasiones. Buscó sus cosas y se fue. Pasados unos 15 minutos me fui a tirarme a la pileta para sacarme un poco toda la angustia у tristeza. Veo que pasa el auto de ella despacito hablando por teléfono con alguien. Me da miedo y me encierro en mi casa, cierro todo con llave, cosa que nunca hago porque vivo en un barrio cerrado y me encierro también en mi cuarto, arriba. Pasados unos minutos empiezo a sentir golpes en la ventana, veo por la cámara y veo que es ella golpeando con la mano abierta a un vidrio y gritaba ‘abrime, abrime’, me dio miedo que rompa el vidrio y se lastime porque son vidrios DVH -tienen una cámara de aire en el medio si uno rompe el vidrio con la mano, la presión de aire del medio hace que los vidrios se vengan encima-. Le estaba pegando muy fuerte”.Y continuó: “Entonces bajé, se acercó a la puerta de entrada que es de madera y le pedí por favor que se tranquilice. Le dije que le abría, pero que se tranquilice. Me imaginé que me iba a dar un cachetazo, pero que se iba a ir. Ella entró y me dijo: ‘vos querés que te pegue’. Le respondí ‘encima me vas a pegar’, a lo que ella contestó: ‘Vos querés que te pegue, no tengo ningún problema’. Salió hacia la mesa del comedor de manera, agarró una silla y quiso romper un ventanal de tres metros por dos metros. Hubiese sido mortal para ella y para mí. Cuando tiene la silla atrás, como para hacer el golpe, yo agarré una de las patas de la silla y la bajé al piso. Ella pasó por atrás mío, agarró otra silla y me la quiso partirla en la cabeza. Antes de que me llegara a impactar tomé la silla de la parte del asiento y de una de las patas y la bajé al suelo nuevamente. Quiero aclarar que un año antes, y esto lo sabe la psicóloga de pareja contado por los dos en sesión. También le agarró un ataque de ira cuando le dije que no quería estar más con ella y me quiso romper dos sillas en la cabeza. Después de eso, en aquella oportunidad, me pegó un cachetazo y se fue. Cortamos tres semanas mas o menos, yo estaba muy enamorado, creí que podía volver con ella, ayudarla, y volví”.Tras recordar lo que había sucedido el año anterior, el empresario retomó el relato de la noche que dio inició a la investigación. “Después de que le bajé la silla, ella me tiró una piña con la mano cerrada. Yo logré agarrarle la mano con la mía y me tiró una piña con la otra mano, la cual también le agarré. Ella me empezó a tirar patadas mientras yo le agarraba las manos. Yo le decía ‘por favor pará, tranquilizate un poco’, mientras caminaba para atrás. Cuando estoy llegando a la puerta, mientras caminaba para atrás, ella se tiró al piso para que no la saque de la casa. Intenté sostenerla para que no se golpee. Mientras seguía en el piso, yo la sostenía una mano, ella estaba de costado, para que no se pudiera dar vuelta y pegarme con ninguno de los brazos. Y a su vez le sostenía la pierna porque me tiraba patadas. La agarraba nada más para que no me pegara. Le pedí por favor que se fuera. Ella me decía que la soltara. Yo le decía ‘te suelto, pero por favor no me pegues, por favor andate’. Estábamos pegados a la puerta”.El imputado dijo que su expareja le volvió a pegar y que después él se fue a su habitación. Escuchó ruidos y por las cámaras observó que Gaetani había entrado en la casa. Había roto vidrios, que se le vinieron encima a la actriz.“Ella rompió el vidrio con un tacho de hierro, no lo vi a ese momento pero lo deduje porque estaba al lado de la ventana del lado de afuera y no es donde normalmente esta el tacho. Ella lo reconoce. La escuché hablando por teléfono y dijo ‘acabo de sufrir un hecho de violencia en lo de Luis, acá está todo destrozado’ y se va hacia la cocina y escuché que dice ‘por favor llama al 911′. La veo por la cámara de la cocina que agarró un cuadro que yo le había regalado y se lo empieza a llevar mientras hablaba por teléfono, dejó el cuadro y se fue afuera", agregó el empresario.Después, él le suplicó. “No me hagas esto”, recordó que le dijo. Antes de terminar la indagatoria, la expareja de la actriz dijo: “Quiero dejar asentado que la psicóloga de pareja en una de las sesiones le dijo textualmente ‘vos Romina estás loca’ y le preguntó si tomaba algún calmante durante el día. Romina dijo que no y le sugirió que lo hablara con su psiquiatra”.A preguntas de su abogado defensor, el empresario dijo que no tendría problemas en someterse a un peritaje psicológico si así lo dispusiera la fiscal.“Yo no me podía dejar pegar por estar medicado con Rixatil, uno de los anticoagulantes mas poderosos que hay dada mi situación de trombofilia heredada y creada. Y ante cualquier golpe en la cabeza o lastimadura por un vidrio podría morir en pocos minutos”, afirmó.
Fuente: La Nación