En la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca llegaron a la conclusión de que la población argentina y la agropecuaria en particular están pasando un momento de profunda tristeza y, dispuestos a ayudar a revertir su estado anímico, decidieron comunicar mensajes esperanzadores.
Ayer difundieron un comunicado de prensa que daba cuenta del crecimiento del rodeo de búfalos. En Argentina hay sólo 200 mil búfalos y si hubo crecimiento fue al calor de las inversiones privadas, poco tienen que ver las políticas nacionales en su crecimiento.
Hoy mandaron el segundo comunicado de prensa optimista, que esconde una dura realidad de la que habla todo el sector privado y que, de confirmarse, será negativa para los ganaderos y la generación de empleo.
Desde Agricultura festejaron el crecimiento de 10% en el volumen de carne exportada en el primer semestre del año. En valor el incremento fue mucho mayor, de más de 40% gracias a los buenos precios internacionales.
La carne entra en deflación y deja al descubierto la debilidad del consumo: Pese a una menor oferta, los precios de las góndolas y el ganado no reaccionan
Lo otra cara de esta “realidad” que festejan desde Agricultura es lo que vive el consumo interno. Mientras las exportaciones crecen en un contexto de caída del 9% de la faena el que pierde es el ciudadano que tiene 10% menos de oferta y también las fábricas que faenan menos, pero con costos más altos.
En efecto, si se reparte la producción entre los 46,5 millones de habitantes este año, la oferta es de 45 kilos contra los 50 del año pasado.
Pero hay más agravantes: en el último año los precios de la carne vacuna aumentaron 52%, según informó recientemente el IPCVA. Esa suba supera por mucho al 30% de inflación y da cuenta del esfuerzo enorme de los ciudadanos por la menor oferta de carne, a pesar de que sus salarios vienen corriendo desde atrás y con la lengua afuera.
Con la retención de hacienda en marcha, la faena cayó 12% interanual en julio: el consumo fue el más bajo del año y las exportaciones siguen altas
El otro problema de esta situación es la crisis de los frigoríficos del consumo. Según los últimos informes de Cainca, la Cámara de industrias Cárnicas que representa a las empresas del conurbano y demás municipios bonaerenses, si no se cobra la faena a los matarifes, se pierde plata. Pero como falta hacienda por la retención ganadera, muchos optan por pagar para retener a sus clientes y así se van endeudando y acumulando pérdidas.
De todo esto la secretaría de Agricultura no dice nada. Ni del esfuerzo que hacen los consumidores, ni de las pérdidas industriales que en el sector descuentan que se traducirán en una mayor concentración empresarial.
“La rentabilidad es mínima o a veces no existe”, advierten desde los frigoríficos bonaerenses, donde algunos ya pagan a los matarifes para sostener la actividad
El sector de ganados y carnes se jactó siempre de contar con muchos oferentes y muchos demandantes. Eso lo destacó siempre el analista Ignacio Iriarte, quien resaltó que el mercado ganadero era de “competencia perfecta”.
Pues con la situación que vive el sector, y según lo que dicen los privados, la cuestión tendería a cambiar y la demanda terminaría antes o después en menos manos y, por lo tanto, con más poder de decisión sobre el precio de la hacienda.
Eso, además de dañar los intereses de los ganaderos, que con sus inversiones dinamizan al resto de la cadena, podría terminar afectando también al empleo privado.
Agro & Campo
En Agricultura festejan el crecimiento de las exportaciones de carne vacuna, pero no dicen ni “mu” de la caída del consumo y de la crisis de los frigoríficos
Fuente: Bichos de Campo