Economía
Con resultados financieros récord, Marín anticipó ante inversores los próximos pasos de YPF
La escalada del precio del petróleo por la guerra en Medio Oriente, que actualmente se mantiene en torno a US$87 según la cotización Brent, encontró a YPF en el mejor momento para aprovecharla. La petrolera presentó ayer resultados financieros con ingresos récord para el segundo trimestre y, sobre todo, con una caída fuerte de su deuda, que el año pasado había llegado a niveles altos en medio de la transición económica de la compañía. Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, encabezó hoy la conferencia con inversores en la que contó los futuros pasos de la empresa y dio detalles de los proyectos de exportación de petróleo y gas natural licuado (GNL) que la firma tiene en danza.La petrolera obtuvo una ganancia neta de US$1200 millones, el segundo mejor resultado trimestral de su historia, solo detrás del tercer trimestre del año pasado. El resultado operativo llegó a US$1800 millones, un nuevo récord, sobre ingresos de US$6600 millones, un 42% más que un año atrás. El Ebitda ajustado totalizó US$2800 millones, 2,5 veces el de igual período de 2025.El flujo de caja libre alcanzó los US$824 millones, el tercero más alto de la historia de la empresa, y la liquidez cerró en US$2500 millones, un máximo histórico. El desendeudamiento fue uno de los datos que más festejó el mercado. El ratio de apalancamiento neto —relación entre deuda y capital— bajó a 1,1 veces, su nivel más bajo en más de una década, muy lejos de las 1,9 veces con las que había cerrado 2025.“Este resultado refleja un trimestre de ejecución excepcional con una rentabilidad récord, una fuerte generación de efectivo, un balance reforzado y una mejora operativa continua en todos los principales segmentos de negocio”, dijo Marín.La transformación productiva de YPF quedó a la vista en el trimestre. La producción no convencional de Vaca Muerta llegó a 213.000 barriles diarios y ya explica el 80% de todo el petróleo que produce la compañía. Una vez concluida la salida de los activos convencionales, ese número treparía al 95%, otro paso hacia el objetivo de convertirse en una petrolera puramente no convencional. Para este año, YPF mantiene la meta de una producción promedio de 215.000 barriles diarios y espera cerrar diciembre con 250.000 barriles.La mejora financiera también se reflejó en la calificación crediticia. Fitch subió la nota de YPF a B- en mayo, S&P la llevó a B en junio y Moody’s la elevó de B2 a B1 en julio, la más alta que la compañía logra desde 2017-2018. La empresa aprovechó el contexto para salir a los mercados locales con dos bonos, por US$122 millones en abril y US$170 millones en agosto, con el objetivo de estirar plazos y bajar el costo de su deuda.El repunte del precio internacional del crudo llevó a YPF a revisar su guía para el año. La compañía ahora asume un Brent de US$75 el barril para el segundo semestre, lo que dejaría un promedio anual de US$82, un 30% por encima de la proyección original de US$63. Con ese escenario, elevó su estimación de Ebitda ajustado a un rango cercano a los US$8000 millones, frente a la guía anterior de US$6000 millones, y subió un 5% la inversión en capital prevista, a entre US$5800 y US$6200 millones, con el 70% destinado a Vaca Muerta.En refinación, el procesamiento tocó un récord de 351.000 barriles diarios, y una participación de mercado que subió al 59%, desde el 57% del primer trimestre. El esquema de amortiguación (buffer) de precios de combustibles, vigente hasta fines de junio, permitió sostener la demanda en un contexto de alta volatilidad internacional, dijo Marín, mientras se reducía gradualmente la brecha con la paridad de importación. “Llamamos a ese mecanismo ‘YPF te ayuda’. “Ahora estamos en la fase en la que vos ayudás a YPF”, ejemplificó Marín sobre la lógica de compensación entre ambos períodos.Proyectos de exportaciónEn transporte, Marín destacó la aprobación bajo el régimen RIGI del gasoducto San Matías, que lleva adelante Southern Energy (SESA), el proyecto que lidera Pan American Energy (PAE) y del cual YPF es socio. La meta es conectar Vaca Muerta con el golfo San Matías a lo largo de 470 kilómetros, con una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios (m3/d) hacia mediados de 2028. Demanda una inversión de US$1300 millones y se financia bajo un esquema de project finance con 70% de deuda y 30% de capital propio.Por otro lado, se encuentra el proyecto de exportación de GNL que YPF lidera junto con la italiana ENI y la emiratí XRG. El hito del trimestre fue el acuerdo firmado en junio con el gobierno de Río Negro para fijar el marco regulatorio y fiscal de largo plazo. YPF también incorporó formalmente a sus dos socios en el vehículo que reúne los cinco bloques de producción dedicados al proyecto. ENI y XRG quedaron con 32% cada una, mientras YPF retuvo el 36% y la operación, otro paso hacia la decisión final de inversión, esperada para fin de año.A eso se sumó, en mayo, la presentación de la solicitud de RIGI para Loma La Lata Oil (LLL Oil), el proyecto que apunta a una producción de 240.000 barriles diarios, con una inversión acumulada de US$25.000 millones en 15 años y una expectativa de ingresos superiores a los US$100.000 millones por exportaciones de crudo durante su vida útil.
Fuente: La Nación