La carne entra en deflación y deja al descubierto la debilidad del consumo: Pese a una menor oferta, los precios de las góndolas y el ganado no reaccionan

El gobierno se prepara para anunciar otra victoria contra la inflación y esta semana dará a conocer el índice mensual que, según estudios de consultores, podría ubicarse por debajo del 2%.
Esta baja en la inflación es ayudada por la caída en los precios de la carne, que fue de 0,7% respecto de junio, según el informe relevado por el IPCVA el mes pasado en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA.) Esa caída nominal es mucho más profunda en términos reales, ya que el producto lleva 4 meses de estancamiento.

Lo que sucede en la zona del AMBA es clave para las estadísticas oficiales, ya que concentra a 14 millones de argentinos, es decir, el 30% de la población nacional. En los otros grandes centros urbanos hubo cambios en los precios, pero menores. En Rosario la suba fue de 0,5% y en Córdoba, de 0,1%. En ambos casos van a quedar muy por debajo del índice de inflación que comunicarán las autoridades.
En tanto, en la comparación interanual la carne vacuna acumula una suba del orden del 50%, mientras que la porcina y el pollo subieron en torno 27% y 25% respectivamente.
Estos datos dan cuenta de que la preferencia de los consumidores sigue estando en la carne de vaca, cuyos precios se incrementaron el doble que las demás especies en los últimos doce meses. Pero el estancamiento del pasado cuatrimestre es una clara muestra del freno que la demanda interna le está poniendo a los precios en las góndolas, un aspecto que se traslada también a la hacienda vacuna.
Informe Mensual de Precios especial 2QJUL26
Por caso, en los primeros 10 días de este mes, el promedio de los novillitos fue de 4800 pesos por kilo vivo cuando en abril fue de 4600 pesos. Las vaquillonas promediaron en agosto 4600 pesos y en abril 4500 pesos.
Los valores del ganado que se vende para el consumo interno -y que tienen como mercado de referencia al de Cañuelas- tampoco tuvieron grandes variaciones en los últimos meses a pesar de la caída de 9% en la faena vacuna.
Las dificultades del consumo son más evidentes si a la caída de la faena se agrega la creciente participación de la exportación en el negocio. Entre enero y junio, los embarques de carne sumaron 411 mil toneladas res con hueso, equivalentes al 29% de la producción total. Se trata de una proporción muy superior al promedio histórico, que rondó entre el 15% y el 20% de lo producido.
En definitiva, la disponibilidad de carne para el mercado interno se reduce con fuerza por la menor oferta de hacienda y la mayor presión de los frigoríficos exportadores. Pero, aun así, los precios al consumidor llevan cuatro meses sin reaccionar.

Fuente: Bichos de Campo