Economía
Juan Vicente Sola reeditó “Constitución y Economía”, libro pionero del análisis económico del derecho
“Entender la Constitución como instrumento económico, además de institucional, abre un nuevo diálogo jurídico que favorecería la vida de las personas si los jueces asimilaran las consecuencias de sus fallos”, dijo Juan Vicente Sola a LA NACION, luego de la presentación de la segunda edición de su libro Constitución y Economía.Al recordar la publicación original de su obra hace 25 años, Sola afirmó que “nadie hablaba de esto aquí”, en referencia a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde dio su disertación acompañado por Douglas Elespe y Héctor Mairal. “Hoy aceptamos cosas que antes ignorábamos”, aseguró sobre la vigencia del análisis económico del derecho.La nueva edición de Abeledo Perrot y Thomson Reuters se presentó el viernes bajo la organización de la Maestría en Derecho y Economía, que Sola dirige. Contó con la introducción de la profesora Elena Gómez y la bienvenida del secretario académico Lucas Bettendorf en representación del decano Leandro Vergara.Sola evocó el carácter “solitario” de la primera edición, época cuando se tildaba de “contrabando ideológico” al uso de modelos microeconómicos en el derecho. Hoy, en cambio, el autor celebró que la reedición irrumpe en un escenario donde abunda la jurisprudencia moldeada por el análisis económico.“El análisis económico es tomar las consecuencias seriamente”, definió el abogado al cuestionar el hecho de que se indague la “intención del legislador” de hace 150 años en lugar de analizar los efectos del texto. Recordó así a Juan Bautista Alberdi —quien concibió la Constitución como programa de gobierno— y a Domingo Faustino Sarmiento, pionero del control de constitucionalidad.Evocando al economista Oliver Williamson, Sola definió la Constitución como un “contrato incompleto de largo plazo” regido por un control judicial dialogante. Además, el constitucionalista recordó emocionado a Edmund Phelps, con quien colaboró desde 2008 hasta su fallecimiento en mayo pasado, al destacar sus ideas sobre los efectos destructivos de la inflación y la relevancia de desregular para liberar la innovación.Por otra parte, Sola cargó contra el corporativismo, definiéndolo como “la metafísica de la decadencia”: en sus palabras, se trata de un sistema de permisos individuales que reemplaza a las reglas generales, generando estancamiento y corrupción.“Somos una sociedad que cree que puede seguir reglas ejemplares y obtener resultados exitosos, pero que debe enfrentarse a una realidad siniestra, generalmente oculta”, enfatizó Sola durante su exposición, al proponer enfrentar a la realidad nacional con un “espejo” de lo que podría ser, en una referencia a El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. El director de la Maestría en Derecho y Economía concluyó agradeciendo a la UBA: “Hay que reconocer que hay gente que paga por esto y que no pisa estas aulas. Este libro es un favor”. Citando a John Maynard Keynes, Sola dijo que las buenas ideas poseen paciencia para esperar que alguien decida llevarlas a la práctica.“En las universidades de países desarrollados la vinculación entre la ley y la economía no se discute, mientras aquí sigue en debate”, consideró Douglas Elespe, profesor de la UBA y titular de la calificadora de riesgo Fix SCR. En esa línea, recordó que Alberdi, Belgrano y Moreno dominaban ambas materias, y advirtió que ignorar el derecho expone a economistas y al Estado a costosos pasivos y juicios externos.Elespe opinó que la balanza de la justicia también puede medir con precisión, al sugerir aplicar criterios cuantitativos en los fallos. “Ser bueno con los malos es terminar siendo malo con los buenos. Si una sentencia protege al infractor sin prever consecuencias, desvirtúa los incentivos del sistema”, explicó así el expositor invitado el “riesgo moral”.Mairal, profesor emérito de la UBA y referente del derecho administrativo, ponderó la utilidad del libro para predecir los efectos de las políticas públicas. Ilustró su análisis con una anécdota futbolística: un director técnico le detallaba a su equipo jugadas sobre una pizarra, hasta que un jugador objetó: “Pero los otros también juegan”.“Esta obviedad es ignorada por políticos que creen que los destinatarios de sus normas las aceptarán pasivamente”, explicó Mairal al ejemplificar con la licitación de bacheo de rutas nacionales. Según el docente, la falta de interesados se debe al “maltrato de un cuarto de siglo” con violaciones contractuales de sucesivas administraciones. Y comparó: “Chile construyó una red vial excelente respetando concesiones”.En ese marco, Mairal compartió la crítica de Sola y Phelps al corporativismo y sus permisos discrecionales, y cuestionó que el Código Civil otorgue “un poder exagerado a los jueces” para penalizar la ruptura de negociaciones previas, lo cual a su juicio ahuyenta inversores. Además, lamentó que la Ley Bases omitiera el sistema de notice and comment (publicación previa y comentarios), sacrificando la transparencia administrativa.Entre algunas personalidades destacadas del ámbito del Derecho y la Economía, se encontraban Alejandro Fargosi, diputado nacional por La Libertad Avanza; Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso; Alfonso Santiago, director de la Escuela de Política de la Universidad Austral; y Ricardo Gil Lavedra, quien fue titular del Colegio Público de Abogados de la Capital hasta junio último.
Fuente: La Nación