El Niño activó las alarmas en Buenos Aires y piden acciones urgentes

Con un pronóstico cada vez más firme de un evento Niño muy fuerte para los próximos meses, que traería exceso de precipitaciones, y el inicio de una nueva campaña agrícola a la vuelta de la esquina, en el campo bonaerense crece la preocupación por un problema que, aseguran, vuelve a repetirse: la falta de mantenimiento de los caminos rurales y el escaso avance de las obras hidráulicas. En la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) advirtieron que la provincia enfrenta este escenario con una infraestructura deteriorada y sin las intervenciones necesarias para minimizar el impacto que podrían tener las lluvias previstas sobre la producción. En Carbap dicen que hablaron con municipios y áreas del gobierno de Axel Kicillof.La inquietud no es menor. La provincia de Buenos Aires cuenta con unos 120.000 kilómetros de caminos rurales, una red clave para el traslado de insumos, maquinaria, granos y hacienda que, según la entidad, se deterioró por la falta de mantenimiento y de inversiones.Carta de Porte: el Gobierno lanza un nuevo control para los semillerosEn diálogo con LA NACION, el presidente de Carbap, Pablo Ginestet, señaló que la proximidad de una nueva campaña agrícola vuelve a poner el tema entre las principales preocupaciones del sector.“Se viene una nueva siembra, una nueva campaña y aparece El Niño también. En la agenda de Carbap estamos haciendo mucho hincapié en los municipios con el tema caminos, que es donde más se puede hacer. Lamentablemente, en la mayoría de los caminos rurales se ha hecho muy poco mantenimiento y reparaciones. Y es muy preocupante de cara a la entrada del evento climático”, afirmó.Negocios, tasas y ventas: qué pasa con el mercado de maquinaria agrícola, según dos expertosSegún explicó, durante los últimos meses también se mantuvieron conversaciones con el gobierno bonaerense para acelerar tareas de limpieza de canales y otras obras hidráulicas, aunque consideró que los avances fueron mínimos y llegan demasiado tarde. “En la provincia se habló de avanzar con obras de limpieza de canales, pero es muy poco lo que se ha hecho. Ya, sobre la fecha que estamos, es muy poquito lo que se puede incidir como para estar preparados si pasa algún evento”, sostuvo.El dirigente dijo, además, que buena parte de las acciones que impulsan hoy los intendentes están enfocadas en atender eventuales emergencias urbanas y no en garantizar que los productores puedan seguir trabajando. “Los municipios están pensando en que los pueblos no queden aislados y en atender a la gente, pero no en los productores. Los planes no están direccionados a que puedan trabajar en sus campos y sacar la producción. Lamentablemente, otra vez los productores tendrán que arreglarse como puedan”, advirtió.Ginestet remarcó que muchas de las obras preventivas, como ser levantamiento y acondicionamiento de caminos o limpieza de canales secundarios, debieron ejecutarse durante el verano. “Muchos de los trabajos que los intendentes debieron haber hecho fue adecuar y levantar los caminos para soportar mejor este pronóstico de inundación. Lamentablemente se hizo muy poco, casi nada”, expresó. La preocupación ya se refleja en el territorio. Según indicó, los reclamos por el deterioro de los caminos aumentaron en prácticamente toda la provincia, incluso en municipios que históricamente mostraban una buena red vial. “Al estar más cortos de fondos, los intendentes han metido mano en la tasa vial. Los reclamos de los productores van en aumento y el 80% de las sociedades rurales tiene algún problema con los caminos”, señaló.Entre las zonas más comprometidas mencionó al centro y el noroeste bonaerense como Nueve de Julio, Carlos Casares, Henderson, Saladillo, 25 de Mayo y Bolívar; además de localidades costeras como San Cayetano y Necochea, donde las lluvias registradas durante junio agravaron el deterioro de la red vial.Obras demoradasSi bien Carbap mantiene diálogo con la provincia, Ginestet afirmó que las respuestas siguen siendo insuficientes. Recordó que existe un programa provincial para caminos rurales, aunque lo consideró demasiado limitado, y reclamó mayor celeridad tanto en la continuidad de la obra del río Salado como en intervenciones menores que permitirían mejorar el drenaje. El gobierno nacional, vale recordar, había frenado un tramo de la obra del Salado y luego lo reactivó ante el reclamo del campo.“Venimos hablando con la provincia para que Hidráulica haga limpiezas de canales puntuales, pero no hay respuesta. Todo esto debería haberse hecho en el verano y ahora andamos a las corridas. Tuvimos suerte de que llovió poco hasta ahora, pero con el pronóstico que se viene, no estamos preparados y vamos a tener los mismos problemas que el año pasado”, alertó.Para el dirigente, la solución no pasa únicamente por finalizar las grandes obras hidráulicas, sino también por asegurar que los recursos de la tasa vial se destinen efectivamente al mantenimiento de los caminos rurales y avanzar en una modernización integral de una red que, en muchos casos, fue diseñada hace más de un siglo. “Tenemos que empezar a repensar esta red vial rural. Los caminos se pensaron hace 100 años, están gastados y en muchos casos quedaron por debajo del nivel de los campos. Hay que pensar en una reconstrucción seria”, sostuvo.El diagnóstico de Carbap muestra la magnitud del problema: alrededor del 70% de los caminos rurales bonaerenses se encuentra en estado malo o regular, apenas un 5% está en muy buenas condiciones y el resto permanece transitable, aunque con limitaciones. “Una cosa es que un camino sea transitable, aunque haya que ir a 10 kilómetros por hora, y otra muy distinta es que quede cortado. Si llega El Niño, muchos caminos van a quedar intransitables”, concluyó.Así, mientras los meteorólogos consolidan su pronóstico cierto de un Niño muy fuerte, en Carbap sostienen que los productores bonaerenses vuelven a enfrentar la campaña con la misma vulnerabilidad de años anteriores. La combinación entre caminos deteriorados, obras hidráulicas demoradas y escasa inversión en infraestructura alimenta el temor de que las lluvias vuelvan a aislar los campos, dificultar la siembra y complicar la salida de la producción, dejando expuesta una deuda histórica con la infraestructura rural.

Fuente: La Nación