Durante el invierno, muchos viveros ofrecen árboles con las raíces desnuda, y a muchos les genera desconfianza. Aunque a primera vista pueden generar dudas, para determinadas especies y en el momento adecuado son una alternativa práctica, económica y hasta con algunas ventajas frente a los ejemplares en maceta.
A diferencia de los que se venden en maceta o con un terrón de tierra alrededor de las raíces, estos ejemplares se comercializan con el sistema radicular descubierto. Y ahí aparece muchas veces la primera impresión: parece un árbol más frágil, más difícil de plantar o incluso un ejemplar de menor calidad.
Pero no necesariamente es así. La raíz desnuda es una forma tradicional de comercializar y plantar determinadas especies, especialmente árboles caducifolios, durante su período de reposo invernal.
En esta época el árbol está sin hojas y su actividad de crecimiento disminuye. Por eso necesita menos agua y puede tolerar mejor el trasplante. Para muchas especies, el invierno es justamente uno de los momentos más adecuados para hacer esta operación. Y hay una ventaja que no siempre se tiene en cuenta: las raíces están a la vista.
En un ejemplar que viene dentro de una maceta, buena parte del sistema radicular queda escondido. Recién cuando se saca el pan de tierra pueden aparecer raíces circulares, quebradas o mal distribuidas.
Con un árbol a raíz desnuda, en cambio, es posible observar directamente cómo están formadas las raíces antes de comprarlo. Esto permite elegir mejor el ejemplar y detectar raíces dañadas, quebradas o mal orientadas que incluso pueden corregirse antes de la plantación.
También hay una cuestión bastante concreta que explica por qué esta modalidad sigue siendo utilizada: el costo.
Al no tener que transportar un volumen importante de tierra, los ejemplares son más livianos y, en muchos casos, más económicos. También resultan más fáciles de trasladar y manipular, algo que puede ser especialmente interesante cuando se compran varios árboles.
Pero que la raíz desnuda tenga ventajas no significa que cualquier especie pueda venderse de esta manera. Tampoco quiere decir que el árbol pueda quedar varios días esperando antes de llegar al suelo.
Hay una condición fundamental: las raíces no deben deshidratarse. Una vez extraído el árbol, el sistema radicular necesita protección frente al sol, el viento y el aire seco. Las raíces deben mantenerse húmedas y la plantación tiene que hacerse lo antes posible.
Por eso, cuando un vivero ofrece árboles a raíz desnuda, también es importante saber cómo fueron conservados desde el momento de la extracción hasta que llegan al comprador.
Esta modalidad funciona especialmente bien con árboles caducifolios durante su período de reposo, pero no todas las especies toleran de la misma manera tener las raíces expuestas. En árboles de hoja perenne o en especies más sensibles al trasplante puede ser preferible utilizar ejemplares cultivados en contenedor o con terrón.
Entonces, cuando aparece la opción de comprar un árbol a raíz desnuda, no necesariamente hay que pensar que se trata de una alternativa de menor calidad. Puede ser una muy buena oportunidad para conseguir un ejemplar saludable, más económico y adecuado para plantar durante el invierno.
La clave está en elegir una especie que tolere esta modalidad, comprarla durante el período adecuado, comprobar que las raíces estén sanas y bien distribuidas y, sobre todo, evitar que se sequen antes de la plantación.
En definitiva, la pregunta no debería ser si un árbol a raíz desnuda es mejor o peor que uno con terrón. La cuestión es si se trata de la especie adecuada, si está en el momento correcto de su ciclo y si fue extraído, conservado y transportado correctamente.
En invierno, para muchos árboles caducifolios, la respuesta puede ser sí.
Agro & Campo
De Raíz: ¿Conviene comprar un árbol a raíz desnuda en el vivero?
Fuente: Bichos de Campo