La ganadería atraviesa un muy buen presente, traccionada por la demanda global y sus consecuentes altos precios. La opinión compartida entre los principales asesores es que ese “viento de cola” continuará soplando algunos años más, pero que, por sí sólo, no asegura un gran futuro para el sector.
El tercer encuentro anual organizado por Vetifarma reunió días atrás a los principales actores de la cadena, a consultores y a especialistas a debatir en torno a las “cuentas pendientes” que tiene el sector para, finalmente, despegar y posicionarse en mercados de calidad.
“Participaron los jugadores que cualquier mesa quiere tener, y entre todos discutimos los lugares por donde hace agua el negocio”, expresó Fernando Eluchans, presidente y fundador del laboratorio de nutrición animal, quien repasó las principales conclusiones que dejó una jornada con más de 300 asistentes y mucho voltaje sectorial.
Las principales premisas en torno al futuro de la ganadería y los desafíos de la cadena se debatieron en la mesa redonda que dio cierre al encuentro. Además de Eluchans, participaron Miguel de Achával (Inversora Juramento), Carlos Riusech (Frigorífico Gorina), Fernando Canosa (asesor ganadero) y Fernando Storni (Cámara Argentina del Feedlot).
“A pesar de todo lo bueno que hicimos en la cadena, considero que tenemos que empezar a tratar temas muy importantes para jugar esta liga. Podemos armar un Fórmula 1 para ir al campeonato mundial, pero de momento nos faltan elementos clave”, expresó el presidente de Vetifarma.
Se trata de una firma líder en el mercado de la nutrición y sanidad animal que cuenta ya con 30 años de historia y abastece de alimentos completos, concentrados, premezclas, núcleos vitamínicos-minerales y sustitutos lácteos para cada etapa de crecimiento y reproducción. Con líneas específicas para explotaciones porcinas, ganaderas y avícolas, abastece a todo el interior productivo y exporta.
Durante el encuentro, los especialistas señalaron al bajo peso de faena entre las principales prioridades, un dato que, a pesar de los “récords” registrados recientemente, sigue siendo muy menor a los principales países productores y evidencia que resta hacer trabajo al interior de la cadena.
“Tenemos una vaca buena que nos puede entregar entre 550 y 600 kilos pero lo estamos faenando con 350 porque el mercado local demanda un animal liviano. En Estados Unidos, por ejemplo, ese novillo sale casi con 800 kilos”, ilustró Eluchans.
Precisamente, explicó el médico veterinario y asesor, hoy la ganadería argentina enfrenta un costo de alimentación relativamente bajo respecto a otras épocas, de alrededor de 3000 pesos el kilo en feedlot que luego se vende al mercado entre 4500 y 5200 pesos. Son condiciones que deberían alentar a elevar el peso de faena, en un momento en el que el mundo demanda más carne y el stock ganadero no da muestras de crecimiento.
“Siempre dijimos que nos hacen falta más animales para sacar más kilos. Pero lo primero que tenemos que hacer es aprovechar al animal que está capacitado para engordar más y faenarlo con 550 kilos”, afirmó.
Durante uno de los paneles de la jornada, Mariano Peralta, técnico de Vetifarma, también se refirió a los desafíos que subyacen a ese mandato, sobre todo en el segmento de la recría, hoy en auge. “Recriar está de moda y vino para quedarse, pero no es ´tirar animales al pasto´”, explicó Peralta.
La estabilidad del precio de los terneros introduce cambios en ese eslabón, y el negocio ya no es la retención, sino la producción. “Es ahí donde vemos que si no hay una ganancia de peso por encima de los 500 gramos y una carga de animales de 2,5 o 3 cabezas por hectárea, los márgenes no son rentables”.
Y agregó que “cada vez va a ser más necesario mejores ganancias de peso, ciclos más largos y cargas adecuadas”, con la necesaria atención que merecen algunos de las problemáticas de la actividad. “Estamos viendo un mal manejo del pasto, mucha improvisación y presencia de parásitos y sarna. Hay que volver a darle importancia al procesamiento del grano, al confort de los animales en suplementación y las variaciones de consumo”, describió Peralta.
Pero la discusión no pasa únicamente por sumar kilos, sino también lograr que sean de buena calidad. Y en eso, coincidieron los especialistas reunidos por Vetifarma, no alcanza únicamente con la buena genética argentina.
“Lo primero que hay que plantearse es cómo faenar animales más grandes, porque, por el modo en que hacemos hoy el engorde en los feedlots, sin el paquete tecnológico que aplican en otros países, se engrasarían muy fácilmente, observó Eluchans.
En ese sentido, la mesa redonda discutió cómo hoy los principales países productores, Estados Unidos, Australia o Brasil -sobre todo los primeros dos con muy alta calidad- aplican implantes hormonales.
“Permiten desarrollar de manera inocua todas las curvas de crecimiento del animal para entregar la máxima cantidad de kilos sin que se sobreengrase. Y, a la vez, permite usar menos alimento para producir un kilo de mayor calidad”, señaló el presidente de la firma, que aseguró que lo mismo ocurre respecto de los beta-agonistas, utilizados en la última etapa del engorde para mejorar la conversión a carne.
“Hace 25 o 30 años estaban muy mal vistos, pero hoy en día la industria ha desarrollado productos que se usan de manera rutinaria en los países que mejor carne venden. Ese es el paquete tecnológico que no tenemos y que nos impide llegar a la máxima calidad”, observó el titular de Vetifarma.
Se trata de una importante cuenta pendiente para el sector farmacéutico que, por extensión, lo es también para la producción, que hoy se esmera en apostar por la mejor genética y habla de razas aptas para el “marbling” pero no pone aún esa discusión sobre la mesa.
“Invertimos mucho en genética pero tenemos un producto que maltratamos porque no le ponemos el paquete tecnológico y porque lo faenamos cuando el animal está en plena etapa de crecimiento. Esta discusión hace al negocio y al futuro de la actividad, porque necesitamos más kilos a mayor precio y menor costo”, agregó.
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Por su parte, durante la jornada coincidieron en que debería discutirse seriamente la tipificación de la carne para alinear criterios locales con los estándares internacionales, y que, de forma paulatina, los cortes chicos y con grasa blanca -propios de animales chicos- no sean sinónimos automáticos de calidad.
Eso conecta con la propuesta de ir hacia planteos de mayor engorde, que, señaló, derivan en “una carcasa con mejor calidad, con mayor engrasamiento intramuscular y mayor sabor que un animal de 350 kilos”.
En líneas generales, Eluchans coincide con sus pares en que la cadena requiere de una mayor integración, de modo tal que esas “mesas redondas” como las que impulsa Vetifarma en su encuentro anual, se construyan todo el tiempo. Y que, finalmente, el sector cuente con las piezas necesarias para armar su “Fórmula 1” y competir en los mercados más preciados.
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“Podemos armar un Fórmula 1, pero nos faltan piezas”: En una jornada organizada por Vetifarma, la cadena debatió las cuentas pendientes de la ganadería argentina
Fuente: Bichos de Campo