Fracasar, reinventarse y volver a intentar: las lecciones que dejó Endeavor Córdoba

CÓRDOBA.- Ayer, el talento y ecosistema emprendedor argentino volvió a decir presente en la Experiencia Endeavor Córdoba, un ciclo de charlas organizado por la Fundación Endeavor. Con una convocatoria de más de 6000 personas —en su mayoría jóvenes—, el mensaje que atravesó la jornada fue claro: para emprender es necesario tomar riesgos y entender que, en el camino, habrá más tropiezos que aciertos. Sin embargo, es en ese proceso de prueba y error donde surgen ideas capaces de transformar realidades.El evento contó con la participación de referentes de diversos rubros, como Juan Carlos Rabbat, fundador y presidente de la Universidad Siglo 21; Sebastián Santiago, cofundador de Grido; y José Palazzo, fundador de En Vivo Producciones. A su vez, estuvieron presentes el extenista argentino David Nalbandian y el músico y productor Juan Ingaramo.Privatizaciones: el Gobierno acelera la venta de empresas públicas y espera recaudar hasta US$3000 millones este añoJulia Bearzi, directora ejecutiva de Endeavor Argentina, dio inicio a la jornada junto a Luciano Nicora, vicepresidente de la fundación, y Florencia Sesospal, directora de Endeavor Córdoba. “Buscamos que se lleven los valores y las habilidades que se necesitan hoy para encarar los problemas, para los momentos que vienen, para la época de la inteligencia artificial”, dijo Bearzi. El primer panel tuvo como protagonistas a Rabbat, Santiago y Gianina Rossi, cofundadora de Atlas, una startup de beneficios corporativos. Allí, conversaron sobre emprender en diferentes contextos de la Argentina, en especial en la crisis de 2001. “Los emprendedores pudimos construir en base a la reputación. En ese momento, casi nos vamos a la quiebra y vendí mi casa. Mis amigos me prestaron plata y los bancos me renovaron el crédito. La reputación es el principal capital del mundo. El sistema te puede perdonar que falles, pero no que mientas o manipules datos”, señaló el presidente de la Universidad Siglo 21.Bajo esa línea, Santiago, de Grido, reflexionó que este tipo de escenarios ponen en “igualdad de condiciones” a las compañías tanto grandes como pequeñas. “2001 fue una oportunidad para nosotros porque había muchas empresas grandes que se estaban fundiendo. Nos iba bien, pero siempre estábamos en deuda y no alcanzaba para pagar los sueldos”, recordó.Además, apuntó que los contextos de crisis obligan a los emprendedores a salir de su zona de confort: “Te da la posibilidad de reinventarte. En 2020, desarrollamos el delivery y estrategias nuevas". En tanto, Rossi habló de su rol como emprendedora mujer y las dificultades que se le presentaron en el camino. “De todos los fondos de inversión global, solo el 2% va destinado a startups fundadas por mujeres”, comentó. Y disparó: “La idea nunca va a estar lista, es importante saber eso. Hay que amigarnos con la idea de fallar y animarse”. Emprender en la músicaMás tarde, Palazzo, de En Vivo Producciones, e Ingaramo, artista de raíces cordobesas, dialogaron sobre la importancia de construir una identidad a la hora de emprender un proyecto musical. “Empecé a viajar por México, Colombia, Estados Unidos, Europa y, si bien hay algo del poder latino, no soy igual a un puertorriqueño. Entonces, volví y empecé a buscar mi identidad. Ahí apareció Córdoba. Hay un diferencial muy valioso en esa forma de ser”, contó Ingaramo, quien hoy acumula 208.000 seguidores en Instagram y más de 330.000 oyentes en Spotify.Algo similar ocurrió con el Cosquín Rock, evento que supo marcar tendencia no solo en nuestro país, sino también en otros mercados de Latinoamérica, Estados Unidos y España. “Es un festival que había nacido en el interior, en las sierras argentinas, que tenía una identidad propia. Ese concepto se trasladó con el tiempo y hoy es el festival más grande que tiene la República Argentina. También es el festival más grande de Uruguay”, precisó Palazzo.A su vez, hizo una especial mención a la ley de Protección de Industrias Creativas, la primera en considerar a los músicos como “industriales”. “La vamos a militar en todo el país para que sea tenida en cuenta porque movemos un motor muy importante de la economía”, subrayó.Vivir del deporte: el esfuerzo detrás del éxitoLa primera parte de la jornada cerró con el extenista David Nalbandian, quien recorrió diferentes etapas de su carrera y destacó cómo el trabajo y el esfuerzo fueron claves para alcanzar sus objetivos. “El tenis es muy sacrificado y muy parecido a emprender. Cuando comencé hacía un sacrificio muy grande porque estudiaba, después entrenaba y me pasaba todo el día haciendo cosas. También mi familia hacía un esfuerzo muy grande”, recordó. Ya avanzado en su carrera, el deportista reconoció que pensó varias veces en abandonar el tenis, pero la pasión lo motivó a seguir su camino. “Al día siguiente seguís con lo que sigue. Es importante tener hábitos y propósito”, enfatizó. La contención de sus seres queridos también fue clave para atravesar momentos críticos.Bajo esta línea, Nalbandian aseguró que, más allá de los partidos perdidos, la “peor derrota” es “no levantarse siguiente y no seguir intentando”. Por otro lado, se refirió a la importancia de analizar a la competencia, aspecto esencial para un emprendedor: “En el deporte no es muy común el networking, pero siempre tenés la duda de qué hacen los otros, cómo entrenan. Uno tiene que ir mirando y en base a eso vas ajustando tus cosas”.“No hay que bajar los brazos e insistir, eso es fundamental en la vida, en el deporte y en cualquier negocio. Las cosas se logran con pasión y con tiempo. Podés tener alguna pincelada de suerte, pero nada es casualidad”, concluyó.Nuevos talentosComo parte de la “Cápsula Nuevos Talentos”, se presentó Juan Ignacio Dadomo, cofundador de Medify, una empresa que desarrolla tecnología de alta precisión y equipamiento de medicina veterinaria. “No esperemos el contexto perfecto para emprender”, indicó el joven.Luego, fue el turno de Máximo Salzmann, fundador y CEO de Tecnomotion, un proyecto de tecnología biónica y de rehabilitación, que se dedica a la creación de exoesqueletos y férulas para mejorar la movilidad y calidad de vida. “La movilidad no tiene que ser un privilegio, sino un derecho”, señaló.La tercera y última oradora de este segmento fue Ibis Marlén Gabrich, cofundadora de ICH, una startup que impulsa la toma de decisiones en entornos de negocios dinámicos mediante soluciones de gobernanza y arquitectura de datos. Creatividad e IA: oportunidades y desafíosCuando se habla de emprender, es inevitable pensar en la inteligencia artificial (IA). Alan Daitch, experto en tecnología, destacó las ventajas de estas herramientas, pero también sus limitaciones. “Es una máquina que autocompleta. Se equivoca y se va a seguir equivocando”. Y bromeó: “Seguimos teniendo algo de trabajo por eso”.En un contexto en el que la tecnología incide cada vez más en la manera que trabajamos, creamos y decidimos, Daitch sostuvo que es fundamental entrenar el pensamiento crítico. “Agarrá el volate y no le creas de una a la IA. Usen el pensamiento crítico, es la última trinchera de la humanidad, nuestro superpoder”, dijo al público. “Si le creemos todo lo que nos dice, vamos a pensar todos más o menos igual. Ese es el gran peligro”, completó.Más tarde, subió al escenario Armando Bo, el reconocido director, productor y guionista argentino. Durante su exposición, habló sobre los desafíos que enfrenta la industria audiovisual frente al avance de las tecnologías y las plataformas de streaming.Fue en este escenario de cambios donde vio una oportunidad y creó, junto al fundador de Cuevana, Shorta, una plataforma de series verticales para ver en el celular. “La tecnología no reemplaza la creatividad, la amplifica”, afirmó el ganador del Oscar y del Globo de Oro.“Encontramos un modelo que da la oportunidad a creadores, actores y directores de presentar proyectos para que nosotros los financiemos”, agregó. En ese sentido, contó que lograron poner en marcha 51 ficciones en solo seis meses.El cierre estuvo a cargo de Mariano Sáenz, CEO de Winclap, compañía especializada en crecimiento digital. Allí, explicó los “diez no” de emprender, según su experiencia: no todos partimos del mismo lugar; te van a rechazar sistemáticamente; no seas una langosta, es decir, no saltes de una idea a otra; no delegues la propuesta de valor; no te compares, no todo es lo que parece; no vas a ganar mucha plata (buena parte será para invertir en tu empresa); no existe el work-life balance (si sos emprendedor, no lo podés separar de tu vida); no te enamores de la idea, enamorate de tu compañía; no hay llegada, disfrutá el camino; y no hay mejor momento que ahora para emprender.
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