Cierre de mercado: un golpe de la Unión Europea a Brasil por la carne sacude a la región

La decisión de la Unión Europea (UE) de prohibir desde septiembre próximo el ingreso de carnes provenientes de Brasil, el mayor exportador del mundo, por el hallazgo de antimicrobianos utilizados como promotores de crecimiento encendió alertas en toda la región y abrió un fuerte debate sobre el uso de antibióticos en la producción animal. En la Argentina, especialistas consultados por LA NACION coincidieron en que el tema excede ampliamente el plano comercial y se vincula directamente con un problema global de salud pública: la resistencia antimicrobiana.La medida fue votada esta semana por un comité técnico integrado por expertos de los Estados miembros de la UE, apenas dos semanas después de la entrada en vigor provisional del acuerdo comercial UE-Mercosur. La restricción alcanzará a carnes bovinas, aviares, porcinas y productos de acuicultura provenientes de Brasil.“Vuelve a producir”: tras la quiebra, reabre una histórica fábrica lácteaEl eje de la discusión pasa por el uso de antibióticos promotores de crecimiento, sustancias incorporadas en dosis bajas en la alimentación animal para mejorar la eficiencia productiva y acelerar el desarrollo de los animales.Para Víctor Tonelli, consultor ganadero, el foco no debería ponerse exclusivamente en una eventual barrera comercial. “No son problemas sanitarios desde el punto de vista de que haya un residuo encontrado en carne vacuna. Es un problema mucho más profundo”, afirmó a LA NACION.En picada: el consumo de carne vacuna cayó un 6,8% y sigue en las peores marcas en 20 añosSegún explicó, el debate internacional gira alrededor del crecimiento de bacterias resistentes a los antimicrobianos. “El uso excesivo de antibióticos o antimicrobianos genera bacterias resistentes y eso pone en peligro a la humanidad”, sostuvo.Tonelli remarcó que el problema preocupa a toda la comunidad científica mundial porque el desarrollo de nuevos antibióticos no avanza al mismo ritmo que las resistencias bacterianas. “El mundo científico no está desarrollando nuevos antibióticos permanentemente contra esas bacterias que se vuelven resistentes”, advirtió.En ese contexto, señaló que Europa tomó una posición muy firme sobre el tema. “Hay una cruzada muy fuerte que excede el marco de Europa. Europa lo ha tomado tal vez como una bandera”, indicó.
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