¿Quién es Darling Ingredients? Una empresa que procesa nada menos que el 15% de los subproductos animales del mundo

Cada vez que un frigorífico faena un animal aparece un problema que el consumidor casi nunca ve. Huesos, sangre, grasa, cuero, vísceras, plumas y otros restos deben retirarse en cuestión de horas para evitar riesgos sanitarios y permitir que la producción continúe. En esa tarea, tan indispensable como invisible, se construyó uno de los mayores grupos de la agroindustria mundial. Darling Ingredients hizo de esos subproductos su materia prima y levantó una empresa que hoy factura más de 6.300 millones de dólares al año, opera en cinco continentes y procesa alrededor del 15% de todos los subproductos animales que se generan en el mundo.

Con sede en Irving, Texas, la compañía emplea a unas 10.000 personas y cuenta con más de 260 plantas distribuidas en 17 países. La mayor parte de esa infraestructura se encuentra en Estados Unidos, donde nació el negocio, aunque también posee una fuerte presencia en Canadá, México, Brasil, Europa, China y Australia. La ubicación de esas plantas no es casual: necesitan estar cerca de los grandes frigoríficos, procesadores de alimentos y centros urbanos para recolectar rápidamente una materia prima que no puede permanecer mucho tiempo sin procesarse.
La empresa nació en 1882, cuando la familia Darling se asoció con el histórico frigorífico Swift en Chicago. La industria cárnica estadounidense crecía a gran velocidad, pero también lo hacía el volumen de residuos que dejaba la faena. Aquellos restos representaban un problema sanitario cada vez mayor y la nueva compañía encontró una oportunidad donde otros veían un costo. En sus primeros años fabricaba principalmente jabón, grasas industriales y fertilizantes, aprovechando materiales que hasta entonces se descartaban.

Con el paso de las décadas fue ampliando su red de recolección y procesamiento hasta convertirse en uno de los actores centrales del negocio conocido como rendering, es decir, el aprovechamiento industrial de los subproductos animales.
La historia de la compañía no fue un crecimiento lineal. Durante los años ochenta encaró una expansión financiada con deuda que terminó poniendo en riesgo su supervivencia. La empresa acumuló pasivos superiores a los 300 millones de dólares, cayó en cesación de pagos y atravesó una larga reestructuración judicial que se prolongó durante casi tres años. Aquella crisis obligó a revisar por completo el modelo de negocios y marcó el inicio de una etapa mucho más disciplinada desde el punto de vista financiero.

El gran cambio llegó en 2003 con la designación de Randall Stuewe como director ejecutivo. Desde entonces la estrategia dejó de apoyarse únicamente en el procesamiento de residuos para avanzar hacia productos con mayor valor agregado. La empresa comenzó una agresiva política de adquisiciones que la llevó a incorporar plantas y compañías en América, Europa y Oceanía, ampliando tanto su presencia geográfica como la variedad de mercados en los que participaba.
Entre las operaciones más importantes sobresale la compra de Rousselot, uno de los principales fabricantes mundiales de gelatina y colágeno; la incorporación de Vion Ingredients, que fortaleció su presencia en Europa; la adquisición de Gelnex, especializada en gelatinas y colágeno en Brasil; y, más recientemente, la compra de activos del Grupo Patense, uno de los mayores procesadores de subproductos animales de ese país.

Ese cambio también quedó reflejado en 2014, cuando la empresa abandonó el nombre Darling International para adoptar el de Darling Ingredients. No se trató simplemente de una cuestión de imagen. La compañía buscó dejar atrás la idea de una empresa dedicada únicamente a retirar residuos de frigoríficos para presentarse como un proveedor global de ingredientes para las industrias alimentaria, farmacéutica, de nutrición animal y de energías renovables.
Hoy el negocio se organiza en tres grandes divisiones. La más importante sigue siendo la producción de ingredientes para alimentación animal, que representa alrededor del 60% de la facturación. Allí procesa proteínas y grasas destinadas a fabricantes de alimentos balanceados para bovinos, aves, cerdos, peces y, especialmente, mascotas, un segmento que ganó peso durante los últimos años gracias al crecimiento mundial del mercado de alimentos premium para perros y gatos. También produce fertilizantes orgánicos y otros insumos para la agricultura. Buena parte de la estabilidad del negocio proviene de contratos de largo plazo con frigoríficos, que le garantizan un flujo constante de materia prima.

La segunda gran unidad de negocios es Food, enfocada en ingredientes para consumo humano. Su principal activo es Rousselot, una empresa con plantas en Europa, América y Asia que produce cerca del 30% del colágeno utilizado a nivel mundial. Ese colágeno termina en cápsulas farmacéuticas, suplementos dietarios, alimentos funcionales, productos cosméticos y aplicaciones biomédicas. En los últimos años la compañía comenzó además a desarrollar péptidos de colágeno con aplicaciones específicas para la salud, un mercado mucho más rentable que el de las gelatinas tradicionales. A esa división también pertenece CTH, uno de los mayores proveedores mundiales de tripas naturales utilizadas por la industria de embutidos.
Pero el negocio que más cambió la percepción de los inversores fue el de los combustibles renovables. Hace poco más de una década Darling entendió que las grasas animales y los aceites de cocina usados podían valer mucho más como materia prima energética que como simple insumo industrial. Para aprovechar esa oportunidad creó junto con Valero Energy la empresa Diamond Green Diesel (DGD), una sociedad en partes iguales que hoy opera complejos industriales en Norco, Louisiana, y Port Arthur, Texas.

Allí llegan grasas animales provenientes de la propia red de Darling, aceite de cocina usado recolectado en decenas de miles de restaurantes de Estados Unidos y Canadá, entre ellos grandes cadenas como Chick-fil-A, además de otros aceites reciclados. Esa materia prima se transforma en diésel renovable y combustible sustentable para aviación (SAF), dos productos cuya demanda crece impulsada por las exigencias para reducir las emisiones de carbono del transporte.
Actualmente Diamond Green Diesel posee capacidad para producir alrededor de 3,5 millones de toneladas anuales de combustibles renovables, de las cuales unas 700.000 toneladas corresponden a combustible sustentable para aviación (SAF). Gracias a esa escala, la sociedad se convirtió en la mayor productora de diésel renovable de Norteamérica y en uno de los principales fabricantes mundiales de SAF. Durante el segundo trimestre de 2026 comercializó más de un millón de toneladas de biocombustibles, una cifra que explica buena parte del fuerte salto en los resultados financieros del grupo.

La integración entre todas esas actividades es una de las principales fortalezas de Darling. La empresa controla prácticamente toda la cadena: recoge los subproductos, los procesa, separa grasas y proteínas, vende ingredientes para alimentos balanceados y la industria farmacéutica, produce fertilizantes y destina parte de las grasas a la fabricación de biocombustibles. Incluso el agua contenida naturalmente en la materia prima se recupera, se trata y se devuelve al ambiente. Según la compañía, cada año restituye más agua de la que utiliza en sus propias operaciones industriales.
Brasil ocupa un lugar cada vez más importante dentro de esa estrategia. El país es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de carne vacuna, pollo y cerdo, por lo que genera enormes volúmenes de subproductos. Con la adquisición de tres plantas del Grupo Patense, concretada en 2026 por unos 122 millones de dólares, Darling reforzó su presencia en uno de los mercados con mayor disponibilidad de materia prima del mundo. La operación se sumó a la compra de Gelnex y consolidó al gigante estadounidense como uno de los principales procesadores de subproductos animales de Sudamérica.

La dimensión alcanzada por Darling también se refleja en sus resultados. En los doce meses finalizados en el segundo trimestre de 2026, la compañía facturó aproximadamente 6.310 millones de dólares. Solo entre abril y junio de este año obtuvo una ganancia neta de 387,3 millones de dólares y un EBITDA ajustado combinado de 741,7 millones, casi tres veces superior al registrado en el mismo período de 2025. Además, espera cerrar 2026 con una deuda neta inferior a 3.000 millones de dólares, profundizando el proceso de reducción del endeudamiento luego de las importantes adquisiciones realizadas durante la última década.

Fuente: Bichos de Campo