Donald Trump Jr. y Bettina Anderson: las imágenes exclusivas de su boda en Bahamas junto a 20 invitados

Lejos de los reflectores, en una pequeña capilla situada en una isla apacible, Donald Trump Jr. (48) y Bettina Anderson (39) dieron el “sí, quiero”. Durante un tiempo, se había especulado con que el primogénito del presidente de los Estados Unidos Donald Trump celebraría su boda en la Casa Blanca, en Washington D.C. Sin embargo, la realidad fue muy distinta: los novios –pertenecientes a dos conocidas dinastías estadounidenses– optaron por una celebración mucho más íntima y, para sellar la unión, reunieron a sus familiares más cercanos en Little Pipe Cay, una isla privada de las Bahamas. Según le dijo a la revista HELLO! Lewis Miller, el organizador de la boda, cada detalle de esta celebración –desde el vestido de Bettina hasta la capilla de piedra donde se celebró la ceremonia– tenía el sello personal de la novia y fue “mucho más fiel a su esencia de lo que habría sido cualquier gran producción en la Casa Blanca”. La isla privada Little Pipe Cay, además, tiene un significado muy especial para ella: Bettina es amiga de los dueños y conserva entrañables recuerdos de las temporadas que pasó allí durante su infancia. “Para ella era un lugar muy íntimo –explicó Lewis–. Fue precioso, porque todo tenía un significado profundamente personal”. La boda tuvo lugar en mayo, menos de seis meses después de que Don y Bettina se comprometieran en diciembre de 2025, en Camp David, la residencia de descanso del presidente de los Estados Unidos.INVITADOS DE HONOREl viernes 22 de mayo, Don y Bettina, que viven en Florida, dijeron “Sí, quiero” en Little Pipe Cay. La ceremonia fue oficiada por Brad McPherson, esposo de Kristina, que es la hermana gemela de Bettina. En los bancos de madera de la capilla se ubicaron tres de los hermanos de Don, Ivanka Trump, Eric Trump y Tiffany Trump, acompañados por sus respectivos cónyuges, Jared Kushner, Lara Trump y Michael Boulos. También estuvieron los cuatro de los hermanos de Bettina: Bebe McCranels, Kristina McPherson, Harry Loy Anderson III y Kent Anderson.Asistieron, además, dos de los cinco hijos del primer matrimonio de Don (estuvo casado con la ex modelo, actriz y socialité, Vanessa Kay Haydon): Kai Trump y Donald Trump III, conocido como Donnie, quien se sentó en la primera fila del lado del novio. Junto a ellos estuvo Inger Anderson, la madre de la novia. El presidente Donald Trump, que había anunciado previamente que permanecería en Washington D.C. debido a “circunstancias relacionadas con asuntos de gobierno”, hizo llegar sus felicitaciones a su hijo y a su nueva nuera. Barron Trump, el hermano menor de Don, tampoco pudo ir. Aunque no hubo un cortejo nupcial formal, fue Donnie quien ofició como padrino de su padre, mientras que Kristina fue la dama de honor de Bettina. EL ESPECTACULAR VESTIDO DE NOVIAAntes del gran momento, Don se preparó junto con los demás hombres de la familia. Lució un traje confeccionado a medida por Mark Russell, una firma de lujo ubicada en Boca Raton y Palm Beach. Bettina, por su parte, compartió los preparativos con las mujeres de su círculo más cercano. Y, para la ceremonia, llevó un elegante vestido lencero de líneas depuradas de la firma Safiyaa, que a muchos les recodó el icónico diseño que Carolyn Bessette llevó cuando, en 1996, se casó con John F. Kennedy Jr. A la revista HELLO!, con quien los recién casados eligieron compartir en exclusiva esta celebración con la que dieron comienzo a esta nueva etapa de sus vidas, la fundadora y directora creativa de Safiyaa, Daniela Karnuts, contó que, desde el principio, Bettina se sintió atraída por las líneas depuradas, las siluetas esculturales y una elegancia discreta. “Carolyn Bessette sigue siendo un referente indiscutible de la elegancia contemporánea, y es difícil no reconocer su influencia en la moda nupcial minimalista –afirmó Daniela–. Bettina comparte una naturalidad y una serena seguridad muy similar, por lo que esas comparaciones son comprensibles”. Sin embargo, la diseñadora subrayó que el objetivo fue “crear un vestido completamente auténtico para Bettina, que reflejara su personalidad con honestidad, gracia y una sofisticación natural”. El Caribe también dejó su huella en el diseño: las Bahamas pedían “algo ligero, fresco y desenfadado, pero que conservara la solemnidad de la ocasión”. Explicó que si la boda se hubiera celebrado en la Casa Blanca o en un entorno más formal, el vestido “quizá habría adquirido un carácter más arquitectónico, aunque siempre fiel a su sencillez esencial”. En lugar de un velo tradicional, la novia eligió un tocado con redecilla. Contó Daniela: “Era totalmente fiel a su estilo. El tocado aportó el toque final perfecto”. Además, Bettina le incorporó al vestido un detalle de gran valor sentimental: en su interior, había un mensaje bíblico bordado a mano que decía: “He encontrado al amor de mi vida”, de Cantares 3:4. A modo de homenaje a su padre, el banquero Harry Loy Anderson Jr., quien murió en 2013, Bettina incorporó a su ramo un relicario que él le había regalado y que guardaba dos fotografías suyas. Bettina lo sostuvo mientras caminaba sola hacia el altar. UNA CEREMONIA ÍNTIMA“Fue algo sagrado, bellísimo y mucho más alegre de lo que jamás habría podido imaginar”, escribió Bettina más tarde en Instagram. Tras la ceremonia –en donde hubo risas y muchísima emoción cuando los novios intercambiaron los votos–, los invitados se reunieron alrededor de una larga mesa con vista al océano. El menú, que constó de varios tiempos, comenzó con una selección entre crudo de atún al estilo isleño o burrata con tomates heirloom. Luego, se sirvió tagliolini y una elección entre langosta con manteca y pollo asado con trufa; y, como plato principal, carne con costra de hierba. La torta, que estaba decorada con palmeras esculpidas, tuvo un periplo hasta llegar a las Bahamas: al igual que una segunda torta, viajó en camioneta, avión privado, helicóptero, carrito de golf y también barco. “El clima era perfecto y todos estaban felices de estar allí (…). Todo giraba en torno a Bettina y Don y al cariño que sus familiares y amigos sienten por ellos y entre sí”, resumió Lewis, el organizador de la fiesta.TRES DÍAS DE FESTEJOSDesde el principio, Don y Bettina tuvieron en claro que querían que su boda girara en torno a la familia. “Todo se centró en el amor y en la familia”, confirmó Lewis, quien ya había organizado la despedida de soltera de Bettina y quien contó tan sólo con dos meses para planificar el enlace en las Bahamas. Según Lewis, una de las grandes prioridades fue evitar que el enlace tuviera una producción desmesurada. “Tenía que sentirse íntimo”, aseguró. Los novios soñaban con una boda elegante y sencilla, pero también alegre y llena de energía. La claridad con la que Bettina había imaginado cada detalle facilitó considerablemente el proceso: “La ceremonia debía ser serena, delicada y romántica. La cena debía ser elegante. La noche siguiente sería mucho más colorida y la última tendría un ambiente tropical, moderno y divertido”, contó Lewis.“Cada fiesta tuvo su propia personalidad. Todo fluyó de manera muy natural, como una sucesión de momentos enlazados: hubo tiempo suficiente para relajarse, disfrutar de la isla, buscar conchas en la playa, nadar, navegar, pescar e incluso bañarse con los famosos cerdos de las Bahamas”.El domingo 24 de mayo hubo una salida de pesca para los hombres, y para las mujeres, una fiesta en la pileta. La jornada terminó con una celebración de inspiración náutica en Over Yonder Cay, una isla cercana. Los novios reunieron allí a sus invitados para una fiesta que contó con una embarcación repleta de mariscos, DJ, bailarines, un ilusionista y un espectáculo de fuegos artificiales. Más tarde, Bettina y Don protagonizaron su primer baile oficial como marido y mujer al ritmo de Can’t Help Falling in Love, de Elvis Presley.Los invitados se fueron sumando a ellos bajo esferas espejadas que estaban suspendidas entre las palmeras. Para esta fiesta, Bettina volvió a lucir el vestido lencero de la ceremonia y, más tarde, estrenó un conjunto de alta costura de dos piezas, también de Safiyaa. Allí fue cuando la pareja cortó la segunda torta de bodas del fin de semana. De cinco pisos, la creación incluía una caja de aparejos de pesca y una figura de la novia sosteniendo una caña con la que “pescaba” simbólicamente al novio. Mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo de las Bahamas, Don y Bettina se besaron en la playa.Informe: Alexandra Hurtado

Fuente: La Nación