La Bolsa de Comercio de Rosario publicó un informe en el cual se muestra que el margen neto proyectado del cultivo de trigo/soja de segunda 2026/27 de un planteo tecnológico estándar en la zona núcleo pampeana es de 531 u$s/ha en campo propio y 59 u$s/ha en campo arrendado. En el caso de la soja de primera, el margen neto estimado es de 436 y -14 u$s/ha respectivamente, mientras que en maíz temprano es de 450 y 41 u$s/ha.
El modelo, que contempla rendimientos promedio para la zona en un año climático normal, resulta útil para visualizar cómo ha mejorado la situación esperada del negocio con la recuperación de los precios de los granos registrada en el último mes.
Sin embargo, se trata de una manera inadecuada de reflejar los márgenes proyectados porque las normas contables de cualquier actividad económica indican que resulta indispensable considerar todos los costos al momento de calcular la rentabilidad.
Eso, que es un obviedad en gran parte de la economía, en el agro sigue siendo una cuenta pendiente que se refleja en la estimación de márgenes “con y sin arrendamiento”.
Aun en los casos de empresas agrícolas con tierra propia, los márgenes deben ser estimados y consolidados considerando el costo de oportunidad de la tierra, que consiste en una cesión de la actividad inmobiliaria a otras actividades (en este caso la agrícola). La cesión de la tierra debe realizarse al Valor Neto de Realización (VNR), es decir al valor de mercado que tiene el arrendamiento del campo en la zona.
El valor inmobiliario debe ser contemplado en todas las actividades –agrícolas, ganadera y lechera–, pues, de otra manera, resulta imposible evaluar el valor agregado (o desagregado) generado por la gestión gerencial de la empresa.
Las empresas agropecuarias más sofisticadas hace tiempo que emplean ese criterio integral, además de utilizar además programas de gestión para integrar análisis contables, financieros y patrimoniales, pero no es la norma general en el sector.
No existe manera de informar de forma responsable la situación del sector agrícola sin considerar todos los costos comprendidos en la actividad y especialmente el de la tierra productiva, que es uno de los más importantes porque se trata de un recurso escaso y con alta demanda
Al analizar de manera adecuada el negocio agrícola, es factible advertir que se trata de una actividad con un riesgo muy elevado y un retorno escaso en función del capital invertido, lo que se debe en gran medida a la apropiación, por parte del Estado nacional, de una porción importante del capital de trabajo de las empresas agrícolas a través de la aplicación de los derechos de exportación.
Las estrategias empleadas por los empresarios agrícolas para defenderse de tal situación son múltiples y comprenden la complementación de la agricultura con la producción de proteínas animales o leche, la innovación tecnológica orientada a maximizar eficiencias y la profesionalización de la gestión tanto comercial como financiera, entre otros.
Agro & Campo
Márgenes agrícolas proyectados “con y sin arrendamiento” ¿Se puede evaluar un negocio obviando su principal costo?
Fuente: Bichos de Campo