Visiblemente alineada con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien el jueves salió a destacar la fuerte baja en el precio real de la vacuna contra la fiebre aftosa lograda en su gestión, un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) confirmó la fuerte evolución de precios de ese insumo ganadero, pero sin explicar cómo se logró ni hace mención al segundo componente de dicho costo, la aplicación que realizan las Fundaciones Sanitarias usualmente alineadas con CRA.
El escueto informe de la SRA dice que cada dosis de la vacuna “actualmente se comercializa por 1.556 pesos, un 19% menos que el promedio de las campañas del año 2025, ajustado por inflación. Incluso, en términos reales, es el menor valor de la serie y se encuentra un 33% por debajo del promedio del período 2018-2026”, elogia.
La entidad que preside Nicolás Pino hizo el mismo ejercicio en dólares: “El valor de la dosis es de 1,01 dólares medido en dólares CCL. Este valor representa una caída del 10% respecto al mismo periodo del año pasado. A pesar de ello se ubica un 16% por encima del valor promedio, dado los años de cepo cambiario”.
El posicionamiento de la institución rural claramente apunta a cerrar filas con Sturzenegger, quien el jueves hizo la tarea de la oficina de prensa de Senasa y anunció en sus redes que se había aprobado para su posible importación una vacuna contra la aftosa de Colombia, sumándose a otra vacuna de origen brasileño que pensaba importar otro laboratorio. Ninguno de los dos remedios ha accedido por ahora al mercado local, que sigue siendo abastecido por dos empresas nacionales, Biogénesis Bagó y CDV.
Queda claro, a esta altura, que no ha sido la importación de vacunas tan meneada por Sturzenegger -y que todavía no se produjo- la causa de la baja de los precios, sino claramente la presión pública del ministro libertario contra las empresas proveedoras (por un lado) y el reacomodamiento de los precios luego de la fuerte devaluación con la que se inició el gobierno libertario, en diciembre de 2023.
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En abril de 2024 cuando acompañado por la SRA Sturzenegger inició su cruzada por los altos precios de la vacunación, exponiendo públicamente a las firmas productoras, con el argumento de que costaba unos 2 dólares por animal, esas empresas se vieron forzadas a retrotraer cerca de 20% sus valore en pesos. Es la misma retracción que se nota todavía en los valores. Se logró no por la mayor competencia sino de manera más bien coercitiva.
Este alineamiento de la Rural con Sturzenegger y sus prácticas, por cierto, deja sin mucho margen a los ruralistas de quejarse cuando sean otros gobiernos los que utilicen este tipo de métodos (como el escrache) como método para lograr sus objetivos, por más loables que éstos sean.
De hecho, y para confirmar que la propia política económica tuvo mucho que ver en el alto precio de la vacuna, el segundo gráfico que mostró la SRA con la evolución del precio de la vacuna en dólares confirma el impacto que tuvo (y todavía tiene) la política cambiaria del propio gobierno nacional, ya que hasta 2023 el precio de la dosis se encontraba cómodamente por debajo de 1 dólar u a partir de aquella devaluación cruzó ese límite. Aquí y ahora, el atraso cambiario (que no mencionan ni Sturzenegger ni la Sociedad Rural en sus análisis) sigue siendo una de las causas más evidentes del alto precio actual en dólares del inóculo.
Como sea, la situación está tendiendo a normalizarse y esa es una buena noticia para los ganaderos, que en el mismo lapso histórico se han beneficiado además por una fuerte suba de lo que ellos producen (los terneros o la carne vacuna), licuando todavía más el precio de la vacuna en su estructura de costos.
A esto hace referencia otros dos gráficos distribuidos por la SRA, que parecen descubrir la pólvora y exponen la baja de la vacuna sin hacer mención a la suba de la hacienda.
“Si lo medimos en términos del precio del novillo, se encuentra una sustancial suba del poder de compra relativo, tanto por la baja relativa de la dosis como por el aumento del valor del novillo. Actualmente, con un kilo de novillo de 430 kilos se compran de 2,9 dosis de vacunas antiaftosa. No solamente se encuentra un 63% por encima del valor histórico de la relación, sino que es el mayor valor de la última década”, celebra la entidad. En el ternero, el kilo vivo tiene ahora una capacidad de compra de 4,4 dosis de vacunas antiaftosa, el doble que el promedio.
Lo que curiosamente ahora a desaparecido del discurso de Sturzenegger y tampoco figura en este análisis de lka SRA es el segundo gran componente de lo que pagan los productores con cada campaña de vacunación, dos veces al año en el caso de los animales menores:; el costo de la aplicación, que es casi tan importante como el valor de la vacuna.
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Es que aquí aparece otra segunda discusión subterránea: ese costo de aplicación depende de la estructura de Fundaciones Antiaftosa que se han creado desde la década de los 90 y que dependen en la mayoría de los casos de las sociedades rurales de todo el interior enroladas en CRA, socia de la Rural en la Mesa de Enlace.
Respecto de este segundo componente del costo (que ha diferencia de la vacuna no ha bajado sino que se ha mantenido en los últimos dos años, aunque varía mucho de región en región), el gobierno ha decidido avanzar en la liberalización del servicio, para que pueda prestarlo cualquier veterinario privado. Esto sucederá a partir de la primera campaña de vacunación 2027,en marzo del próximo año. Teóricamente, porque existen gestiones en varios frentes para dar vuelta aquella decisión.
Agro & Campo
Sturzenegger tiene quien lo defienda: La Sociedad Rural destacó el visible abaratamiento de la vacuna contra la fiebre aftosa, sin mencionar cómo se llegó a ello ni mencionar a las Fundaciones que explican la otra mitad del costo
Fuente: Bichos de Campo