El sorgo argentino atraviesa una transformación que pocos imaginaban hace apenas algunos años.
De ser considerado un cultivo relegado a ambientes marginales o utilizado principalmente como alternativa forrajera, hoy gana protagonismo impulsado por la demanda internacional, su mayor estabilidad frente al estrés hídrico y, especialmente, por los avances en mejoramiento genético que permiten enfrentar uno de sus principales enemigos: el pulgón amarillo.
En ese escenario, una investigación desarrollada por Nufarm en conjunto con la Universidad de Kansas en Estados Unidos marcó un antes y un después para el cultivo.
Mediante el uso de marcadores moleculares, la compañía logró validar la presencia de genes de tolerancia al pulgón amarillo en todos los sorgos graníferos que integran su portfolio comercial, un avance que aporta mayor estabilidad productiva y reduce uno de los principales riesgos sanitarios del cultivo.
EL LOGRO DE NUFARM CON EL SORGO
En ese contexto, Diego Druetto, líder del programa de breeding de sorgo de Nufarm, transmitió esta buena noticia a Infocampo, asegurando que el trabajo conjunto con instituciones norteamericanas y con Gonzalo Cucit, actualmente breeder del programa de Nufarm Brasil, permitió acelerar el desarrollo de soluciones para un problema que en ese país comenzó varios años antes que en Sudamérica.
“La gran ventaja de Argentina hoy es tener ese programa que está muy en contacto con lo que Nufarm hace en Estados Unidos. Ellos empezaron a trabajar con el pulgón amarillo alrededor de 2015 y cuando el problema llegó a nuestro país, en 2021, ya contábamos con varios años de investigación acumulada. Eso permitió que la velocidad de respuesta fuera muy fuerte”, destacó el especialista.
El trabajo comenzó con evaluaciones a campo para identificar materiales naturalmente tolerantes al ataque del pulgón amarillo. Luego, junto con la Universidad de Kansas, se desarrollaron marcadores moleculares capaces de detectar esas fuentes de resistencia de manera precisa, acelerando notablemente los programas de mejoramiento.
Según Druetto, el primer marcador permitió incorporar rápidamente la tolerancia en una parte importante del germoplasma.
Sin embargo, la investigación continuó y permitió descubrir un segundo gen asociado al mismo carácter, lo que terminó confirmando el excelente comportamiento observado en numerosos híbridos.
“Licenciamos ese marcador molecular y todas las líneas que ingresan a nuestro programa cuentan con ese gen de tolerancia. Más tarde apareció un segundo marcador y cuando analizamos todo nuestro germoplasma comprobamos que casi el 90% también presentaba esa segunda fuente de resistencia. Ahora el objetivo es que todos los híbridos que lleguen al mercado incorporen ambos genes”, explicó el lider del programa de breeding de sorgo de Nufarm.
Ese trabajo permitió respaldar científicamente la tolerancia del portfolio comercial actual, integrado por materiales como Nugrain 311 AB, Spring T60 AB y Nugrain 202 AB, comercializados bajo la tecnología Aphiblock, mientras que los nuevos desarrollos combinarán además la tecnología Palladium, orientada al manejo de malezas.
“EL SORGO NECESITA PROFESIONALIZAR SU MANEJO”
Para Druetto, sin embargo, la genética representa apenas una parte del potencial productivo del cultivo. El verdadero desafío pasa ahora por mejorar el manejo agronómico en los campos del país.
“Creo que en Argentina todavía tenemos mucho para trabajar en el manejo del sorgo. Hay un espacio enorme para que el productor obtenga el máximo beneficio según el híbrido que siembra y la fecha de implantación que elige“, afirmó convencido el entrevistado.
El genetista considera que el sorgo aún arrastra prácticas propias de una época en la que era visto como un cultivo secundario y sostiene que debe recorrerse el mismo camino que años atrás transitó la soja para llegar a convertirse en el cultivo por excelencia.
“Cuando uno le pregunta a un productor qué grupo de madurez utiliza en soja, enseguida sabe responder. En cambio, muchas veces compra un sorgo sin conocer si es de ciclo corto, mediano o largo. El cultivo necesita justamente eso: que el productor conozca en profundidad el comportamiento de cada híbrido para poder aprovechar todo su potencial”, remarcó.
En ese sentido, insistió en que variables como la distancia entre hileras, la nutrición, la elección del ambiente y la fecha de siembra son determinantes para alcanzar mayores rendimientos.
“Con el breeding se pueden hacer muchísimas cosas, pero el resultado no depende solamente de la genética. Es el conjunto entre el manejo, la fertilización, la fecha de siembra y el híbrido elegido lo que termina definiendo el rendimiento”, sostuvo.
PALLADIUM, BIOTECNOLOGÍA PARA EL SORGO
Además de la tolerancia al pulgón amarillo, Nufarm incorporó la tecnología Palladium, una innovación no transgénica obtenida mediante mutagénesis que permite controlar malezas a través de la resistencia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas.
Esta tecnología ya se encuentra integrada en híbridos como Nugrain 30N50 PAB, Nugrain 3521 PAB y NuSil 5841 PAB, que combinan protección frente al pulgón amarillo y herramientas para un manejo más eficiente de malezas.
Druetto entiende que este paquete tecnológico, sumado a la creciente demanda internacional y a la mayor tolerancia del sorgo frente a escenarios de déficit hídrico, posiciona al cultivo para seguir expandiendo su superficie en Argentina.
En las semillas, una renovada marca promete “soluciones innovadoras y tecnológicamente superadoras”
“El sorgo representa una inversión mucho más accesible en ambientes donde el riesgo de sequía es alto o los suelos son más limitados. Además, el problema del agua hoy existe prácticamente en todo el mundo y, frente a esa realidad, creo que es el cultivo que mejor puede responder. Hay muchas posibilidades hacia adelante”, concluyó el especialista.
El descubrimiento representa un avance estratégico para el programa de mejoramiento genético de la compañía, ya que posibilita incorporar simultáneamente ambas fuentes de tolerancia en los futuros híbridos comerciales.
Este salto en genética marca un punto de inflexión para el sorgo argentino, que suma mayor estabilidad productiva y reúne condiciones para consolidar su crecimiento, con expectativas concretas de ampliar el área sembrada en los próximos años.
Agro & Campo
La genética le gana al pulgón amarillo y abre una nueva etapa del sorgo en Argentina
Fuente: InfoCampo