El “coiffeur” de las ovejas: Es uno de los pocos que se dedican a ese oficio en el país, debutó en Palermo y se fue campeón

Cuenta Leandro Lazzari que, en plena pandemia, se le dio por aprender a “lookear” a las ovejas de jura. Lo hizo de forma autodidacta, mirando y perfeccionándose, y hoy asegura ser uno de los únicos dos preparadores de élite que hay en el país.
Cual “coiffeur”, Lazzari trabaja con tijeras, peines y mucha paciencia en un oficio que es poco conocido pero muy relevante para los ovinos que compiten en las pistas más exigentes. Con precisión, mucha técnica y una necesaria mirada artística, es quien les da el “toque final” y se encarga de resaltar sus mejores aspectos para convencer a los jurados.
“Es una pasión”, explica el cabañero, que sólo durante su debut en Palermo preparó a más de 30 animales, muchos de los cuales compitieron con los suyos, y se volvió a Pergamino con dos campeonatos.

No es un esquilador convencional, sino más bien un estilista. “Preparo las ovejas para salir a jurar. Es un trabajo muy fino que busca expresar en el animal lo mejor que tiene para desempeñarse en la pista”, explicó el productor, que en realidad conoció el oficio de manera fortuita cuando, al igual que otros cabañeros, empezó a preparar sus propios ejemplares antes de cada competencia.
El objetivo es resaltar las virtudes de cada animal. Cada corte y cada terminación están pensados para destacar la conformación, el volumen del vellón y las características propias de la raza, aspectos muy valorados en las pistas. En total, explica, el trabajo demanda no menos de 2 horas por animal y puede hacerse mucho tiempo antes de entrar a pista.
En su caso, lo hizo 11 días antes de llegar a Palermo, donde debutó con su cabaña “Los Manantiales” junto a sus hijos Leandro y Esteban. Fue acertada la decisión, pues en el Pabellón Ocre todos solicitaban sus servicios.

“Implica un baño previo con agua caliente y un jabón especial para que queden blanquitas. Luego se hace un peinado, levantado de lana y recorte con tijera, y finalmente se le pone una capa para que la lana quede compactada y no se pierda el trabajo que hiciste”, detalló.
Clientela no le falta al preparador, que ha trabajado incluso en exposiciones en Brasil y Paraguay, y muchas veces se encuentra ante el dilema ético de tener que preparar a las ovejas que competirán con las suyas, como le pasó en Palermo.
“El estilista es imparcial, así que igualmente las dejo lindas. No puedo hacer un mal trabajo”, cuenta, entre risas. De hecho, eso no evitó que, durante su debut en las grandes pistas, se llevara a Pergamino un Gran Campeón macho y el Reservado Campeón Hembra de la raza Hampshire Down.
Federico Manfroi comenzó “preparando” ovinos de otros para los concursos, pero se entusiasmó tanto que ya tiene una cabaña donde cría hasta 20 ovejas por hectárea

“No me decidía a venir, tenía que romper el hielo. Participé en 18 exposiciones y obtuve 16 campeonatos, pero la sensación que sentí acá en Palermo no la puedo explicar”, expresó Lazzari, que abrió su cabaña en 2020 junto a sus hijos y asegura tener ahora sobradas razones de seguir concentrándose en ese proyecto.
En el fondo, es algo que choca en parte con su oficio de preparador, al que, sabe, deberá de a poco destinarle menos tiempo. Quizá tome menos clientela externa, pero si algo tiene en claro es que sus ovejas estarán siempre de punta en blanco en las pistas.
 

Fuente: Bichos de Campo