El “Dibu” Martínez acaba de vivir en carne propia lo que los productores atraviesan prácticamente a diario. Y es que ahora que es dueño de un campo en la localidad de Sierra de los padres, a pocos kilómetros de Mar del Plata, el arquero de la selección se encontró con que acceder a su propiedad no es un trámite sencillo.
Es uno de los ídolos futbolísticos modernos y un muy exitoso deportista, pero no pudo contra la denostada infraestructura rural y el mal estado de los caminos, que generan un efecto igualador: del mismo modo que cualquier otro productor o familia que transita la zona, el “Dibu” se encajó, quedó varado y tuvo que ser auxiliado por vecinos para salir, con el barro hasta las rodillas.
La escena, que quedó inmortalizada en una foto, es un recuerdo imborrable para la familia Albarracín, que se cruzó con la escena de casualidad y trabajó durante 3 horas para sacar la camioneta de Martínez del barro. Pero no es sorpresa para los locales, que aseguran que esas ya son postales conocidas en la zona.
“Lo del Dibu lo vivimos todos los días. No me sorprende para nada”, expresó, en diálogo con Bichos de Campo, el presidente de la sociedad rural de General Pueyrredón, Juan Carlos Loliscio. Con Mar del Plata como ciudad cabecera, el partido abarca también otras localidades, entre ellas la de Sierra de los Padres, donde el arquero se compró una propiedad a fines del año pasado.
De hecho, el propio Loliscio trabaja su campo y administra uno ajeno en esa zona, donde, explica, la pendiente facilita la llegada del agua y la falta de obras desde hace años complejiza aún más el panorama.
El diagnóstico es coincidente con el de muchas otras localidades del interior: durante los años de sequía no se hicieron trabajos profundos ni obras de mantenimiento, y, cuando volvieron las temporadas de lluvia -como lo fueron los últimos dos años- la red vial no soportó.
“Todos los caminos de General Pueyrredón quedaron 1 metro por debajo de la altura de los potreros, por lo que cuando hay muchas precipitaciones, se convierten en canales”, explicó el dirigente local.
La situación es más crítica aún en la zona elegida por el “Dibu”, donde la pendiente facilita que el agua corra a mayor velocidad y “barra” con todo lo que está a su alcance.
[REDES] En Sierra de los Padres, se encontró con el “Dibu” Martínez con su camioneta encajada en el barro de un camino rural: tras ayudarlo a salir, el arquero argentino le firmó dos camisetas, un póster de la atajada a Kolo Muani y le regaló su camperón. https://t.co/7QqDa0tY3f pic.twitter.com/SoVxff4h0f
— ElCanciller.com (@elcancillercom) July 28, 2026
“Igualmente, él va a pasear a su campo. El que está complicado es el que tiene que sacar la producción y no puede”, expresó Loiscio, que, más allá de lo anecdótico que resulta lo ocurrudo al arquero del Aston Villa, pone énfasis en los eternos problemas de infraestructura rural. Sobre todo en años que climáticamente son buenos y los efectos productivos se resienten aún más.
“Es una temporada muy buena para la producción de pasto y ganadería, pero también hay que recordar que el partido tiene el segundo cinturón hortícola más grande de la Argentina, con miles de productores que necesitan usar los caminos porque sus productos son perecederos”, explicó Loliscio.
Ahora que es propietario en la zona, el arquero estrella seguramente se tope también con la eterna discusión en torno a las tasas municipales que, señalan, ha entrado allí en un “círculo vicioso”: la cobrabilidad de la tasa Vial no excede el 50% por el deterioro de la red, pero, al mismo tiempo, el sistema no puede mejorarse por la baja recaudación.
“El productor está enojado y no quiere pagar, pero el Envial, la entidad que maneja los caminos rurales, se queja de que no entra plata”, observó el dirigente local, que señala que como allí el municipio es quien cobra los fondos de esa tasa, sólo una parte luego se destina al ente local.
“Es como un pozo negro. Cobra la municipalidad y después envían lo que quieren. Si ya de por sí cobran al 50% del total, y encima usan una parte para pagar sueldos de otras áreas, a los caminos rurales les queda muy poco”, lamentó.
El conflicto por la Tasa Vial llegó a la Costa Atlántica y no para vacacionar: En General Alvarado, los productores reclaman saber qué se hace con el dinero que no va a los caminos rurales
En paralelo, describió Loliscio, funciona el sistema “primero que grita, gana”, en el que se va arreglando por orden de queja y sin demasiada prioridad o planificación. “Así convivimos, y está todo bien”, señala.
En verdad, desde el sector productivo no reniegan de su vínculo con el área de Vialidad municipal ni con las autoridades, con quienes mantienen un buen diálogo. El mayor problema es la falta de fondos para llevar adelante un plan de trabajo serio, y de hecho, muchos de los arreglos de las máquinas municipales o el pago del combustible termina haciéndose con el aporte de privados.
También deberá aprender de ese sistema paralelo el “Dibu” Martínez, y acostumbrarse a que hay que sacar más dinero del bolsillo -además del que se destina para la tasa municipal- si lo que se quiere es agilizar el trabajo.
Es lo mismo que ocurre en muchas otras localidades del interior, donde se escuchan los mismos reclamos hace años y algún hecho fortuito -como que el mismísimo arquero de la selección se quede encajado- logra que la atención vuelva a echarles luz.
Agro & Campo
“Lo que le pasó al Dibu lo vivimos todos los días”: El arquero de la selección se quedó encajado y volvió a poner en agenda el deterioro de los caminos rurales en la zona costera
Fuente: Bichos de Campo